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Ártico: 'con el deshielo, los intereses económicos aumentarán así como el riesgo de conflictos'

Imagen de archivo. Un soldado ruso, junto a un camión militar, en la base de la Isla de Kotelny, más allá del círculo ártico, el 3 de abril de 2019.
Imagen de archivo. Un soldado ruso, junto a un camión militar, en la base de la Isla de Kotelny, más allá del círculo ártico, el 3 de abril de 2019. © Maxime Popov / AFP

El Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) publicó un informe en el que analiza la situación de una región cada vez más militarizada por los Estados del Ártico, los cuales buscan apropiarse de la aparición de recursos como petróleo y gas natural, así como de nuevas rutas marítimas que surgirán del deshielo causado por el cambio climático.

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¿Cómo se ve el Ártico desde el exterior? ¿Es una patria para los pueblos indígenas? ¿Un lugar en los márgenes del mundo? ¿Un depósito de recursos? ¿Un teatro militar de la Guerra Fría? O bien... ¿Un eje ambiental para el planeta?

Son las preguntas que se hace el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA) en un informe titulado 'Políticas Árticas y Estrategias - Análisis, Síntesis y Tendencias', publicado el lunes 17 de febrero y en el que responde al creciente interés de las grandes potencias de intensificar sus movimientos en el Ártico, así como a los efectos causados por el cambio climático en la región.

El informe fue elaborado a partir de 56 documentos centrados en las tendencias de gobernanza y geopolítica en el Ártico, en los que se tratan temas de cooperación internacional, contaminación, cambio climático, seguridad,  economía, turismo, infraestructura, ciencia y educación. Para su realización contó, de forma holística, con las visiones de los Estados Árticos, los Estados no Árticos con intereses en la región y las comunidades indígenas que habitan la zona. 

"La disminución del hielo marino abrirá posibilidades económicas con rutas de envío transártico técnicamente viables, que coincidirá con el crecimiento de los intereses industriales. Esto provocará un mayor desarrollo de las infraestructuras, aumentará la presión sobre el ecosistema del Ártico e incluso tendrá como consecuencia conflictos emergentes entre los Estados del Ártico y los principales Estados no árticos. La cubierta del océano Ártico desaparecerá, la mayoría de los glaciares y el permafrost se derretirán, habrá un aumento del nivel del mar y la creciente incertidumbre disminuirá la seguridad humana y social en el Ártico y en todo el mundo, en particular en las zonas costeras de países en desarrollo y Estados insulares", afirma, como escenarios hipotéticos, el estudio.

'La paradoja ártica': el cambio climático traerá recursos para acelerar el deshielo

El Ártico tiene una extensión de 16.500.000 kilómetros cuadrados. En esa área conviven una docena de poblaciones indígenas de los países que forman el Consejo del Ártico: Canadá, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia, Suecia y Estados Unidos.

Mapa que muestra las disputas entre algunos Estados miembro del Consejo del Ártico.
Mapa que muestra las disputas entre algunos Estados miembro del Consejo del Ártico. © France 24

Pero no es un territorio donde solo hay hielo: oenegés ecologistas estiman que bajo su superficie hay un cuarto de todo el petróleo por descubrir en el mundo, por lo que tras el deshielo se convertirá en la segunda región con más petróleo del globo después de los países del Golfo, que forman la OPEP. Además de petróleo o gas natural, también es un lugar rico en níquel, carbón, hierro, plata, oro, zinc y rubíes.

La aparición de estos recursos puede ser más rápida de lo prevista. Según un estudio publicado por la revista científica 'Science Advances', el Ártico se está calentando el doble de rápido que el resto del planeta. Una situación que, para algunos, es vista como una desgracia, mientras que para otros, es una oportunidad de obtener riquezas.

Una contradicción que analizan desde el estudio de la IIASA: "Las nuevas preguntas éticas sobre el desarrollo del petróleo y el gas en el Ártico tienen una dimensión global fundamental que destaca por la 'paradoja ártica': el calentamiento global abrirá el acceso a recursos cuya utilización acelerarán los cambios y el deshielo marino".
 

Mapa que muestra la ruta que se formará con el deshielo.
Mapa que muestra la ruta que se formará con el deshielo. © France 24

Entre estos nuevos recursos, el deshielo también puede hacer que surjan nuevas rutas marítimas, que puedan llegar a competir con los canales de Suez y Panamá. La ruta marítima Norte uniría los océanos Atlántico y Pacífico, ahorrando, de este modo, tiempo, combustible y dinero respecto a anteriores itinerarios. 

El Ártico, un territorio en disputa desde la Guerra Fría

En esta coyuntura de intereses, el Ártico ha sido testigo de inquietantes movimientos militares. Este próximo marzo se espera un gran despliegue de fuerzas, en una operación, que según la página web del ejército noruego, va a tener como nombre 'Cold Response 2020' (Respuesta Fría 2020). Este ejercicio contará con la participación de entre 15.000 y 16.000 soldados de miembros de la OTAN. Unos movimientos que responden a los intentos de los Estados de apropiarse de espacios, que hasta ahora son territorio neutral, y están bajo el control de la ONU y el Consejo Ártico.

Pero además de los Estados Miembro del Consejo Ártico, el informe detalla las estrategias de los países observadores (Francia, Alemania, Italia, Japón, Países Bajos, China, Corea del Sur, España y Reino Unido) en la región, quienes también quieren aprovechar la coyuntura para defender sus intereses en una zona, que se anticipa de gran valor para el futuro. 

Cabe destacar que el Consejo del Ártico tiene como miembros permanentes a asociaciones indígenas que habitan en la zona: la Asociación Internacional Aleut, el Consejo Ártico Athabaska, el Consejo Internacional Gwich'in, el Consejo Circumpolar Inuit, la Asociación Rusa de Personas Indígenas del Norte y el Consejo Saami.

El estudio de IIASA pone el foco en la cooperación y los acuerdos internacionales que vinculan los derechos indígenas con la política internacional del ártico: "Los 'derechos indígenas' están conectados a su derecho a administrar su territorio y utilizar y desarrollar sus recursos". 

Islandia presidirá el Consejo del Ártico hasta 2021

El Consejo del Ártico nació en 1996, bajo una iniciativa de Finlandia. Precisamente, este país tuvo la presidencia hasta 2019. En la última reunión, celebrada en Rovaniemi, Finlandia, el 7 de mayo de 2019, Estados Unidos impidió la aprobación de la que podría haber sido la primera declaración final común en 23 años.

Los principales ministros del Consejo Ártico se reunieron el 7 de mayo de 2019 en Rovaniemi, Finlandia.
Los principales ministros del Consejo Ártico se reunieron el 7 de mayo de 2019 en Rovaniemi, Finlandia. © Mandel Ngan / AFP

El secretario de Estado, Mike Pompeo, no quiso rubricar el acuerdo debido al uso del término "cambio climático", que tanto escepticismo levanta en Donald Trump. En esa reunión, Pompeo destacó la gran cantidad de recursos medioambientales del Ártico, así como la posibilidad de reducir en 20 días el trayecto entre Asia y Occidente, una vez se consuma el deshielo.

Sin embargo, en la cita se aprobaron dos documentos. En uno de ellos, los ocho ministros de Exteriores se comprometieron de forma genérica a "mantener la paz, la estabilidad y la cooperación constructiva en el Ártico" y a salvaguardar "el desarrollo sostenible y la protección medioambiental" de la región.

Tras esa reunión, Islandia sucedió a Finlandia en la presidencia hasta el año 2021. El objetivo en este tiempo es conseguir un Ártico sostenible, teniendo en cuenta las tendencias que establece la IIASA en su estudio en las que resalta la ambivalencia sobre el desarrollo del Ártico; la dominación del Estado frente a la internacionalización / globalización; el enfoque de la ciencia y la interrelación entre el Ártico y el espacio.

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