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Argentina: un experimento muestra las falencias nutritivas de la canasta básica

Investigadores argentinos hicieron el experimento de consumir solo los productos de la canasta básica y aseguraron que existen deficiencias nutricionales en su composición.
Investigadores argentinos hicieron el experimento de consumir solo los productos de la canasta básica y aseguraron que existen deficiencias nutricionales en su composición. © France 24

Un grupo de investigadores de la ciudad de Córdoba, en el centro del país, realizó un experimento para determinar qué impacto tiene consumir solo alimentos de la canasta básica, referencia utilizada para establecer la línea de la pobreza.

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El nombre de la iniciativa es Proyecto Czekalinski, por una famosa tapa de la revista estadounidense 'Life' de 1951, en la que aparecía la familia de apellido Czekalinski, con todos los alimentos que comerían en un año.

El Proyecto Czekalinski es una mezcla de experimento y llamado de atención social.

Por un lado, busca evaluar qué ocurre en el organismo y el bienestar general de una persona que solo ingiere los alimentos de la canasta básica, que tiene un fuerte componente de harinas, papa, arroz y pocas frutas, verduras y carnes de calidad.

Por el otro, dar cuenta de que hay muchísimos habitantes del país que comen el equivalente o aún menos que lo que indica la canasta básica, la cual en 2019 aumentó su costo más de 50%. Esto hace que hoy, según cifras oficiales, un hogar de un varón y una mujer adultos con dos hijos menores tengan que tener ingresos por encima de los 40.343 pesos (unos 653 dólares) para no ser considerado pobre.

Para el proyecto, los académicos separaron a nueve voluntarios en tres grupos: uno que solo consumiría canasta básica durante seis meses; otro de control, que en ese período, no modificaría sus hábitos alimentarios; y, finalmente, uno que seguiría las recomendaciones de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), elaboradas por el Ministerio de Salud.

Ninguno de los voluntarios de canasta básica pasó de los cuatro meses

"A pesar de haber comido porciones pequeñas, y de haber bajado 2,6 kilos en el primer mes, me quedé sin alimentos en el día 22", le contó a France 24 Martín Maldonado, doctor en Ciencia Política de la Universidad Nacional de Córdoba y director del Proyecto Czekalinski.

Con autorización del equipo, completó las comidas de los días siguientes. "En el segundo mes administré de modo distinto, me organicé mejor, sí llegué a fin de mes, pero bueno, pasé hambre", dijo.

A los cuatro meses debió abandonar el experimento por recomendación médica.

Aunque bajó seis kilos, y sentía un fuerte cansancio y dolor de cabeza, lo que lo llevó a dejar de comer la canasta básica fueron análisis de sangre que mostraron que sus triglicéridos habían pasado de 152 el 9 de septiembre de 2019, al inicio del proyecto, a 260 a fines de diciembre (el límite recomendado es 200).

El 9 de enero de 2020 abandonó. Las otras dos voluntarias ya habían dejado un mes antes.

Una de ellas, María Florencia Demarchi, le contó a France 24: "(Experimenté) un cambio en la cuestión hormonal, en el ciclo menstrual, pero no llegó a agravarse, sólo que antes de que empeorara el equipo decidió que no continuara como voluntaria".

En el largo plazo, el consumo exclusivo de canasta básica podría tener graves efectos sobre la salud.

"Que esta lista sea alta en hidratos de carbono refinados, alta en azúcares, con pocas frutas y verduras, lo que va a determinar es una mayor incidencia y prevalencia en enfermedades crónicas no transmisibles, como hipertensión, diabetes, sobrepeso, obesidad", le dijo de France 24 Matías Scavuzzo, coordinador de la comisión de nutrición del Proyecto Czekalisnki.

Además, hay en Argentina muchos que ni siquiera llegan a ese mínimo de consumo alimentario, recordó Maldonado: "Para mucha gente la canasta básica sería un lujo".

"Tengo más energía para hacer cosas, estoy hasta más relajado"

Los efectos sobre el grupo de tres voluntarios que consumirían una dieta saludable fueron diametralmente opuestos, aun antes de haber completado los seis meses del experimento, en el que aún continúan.

Uno de ellos, Alejandro Benítez, comentó a France 24: "Tengo más energía para hacer cosas, estoy hasta más relajado, te podría decir".

Más aún, dijo que le bajó parcialmente la presión arterial, aunque sigue tomando medicamentos para la hipertensión.

Esencialmente esta dieta se enfoca en alimentarse reiteradas veces en el día y en que las comidas principales tengan mitad de verduras, un cuarto de cereales y un cuarto de algún tipo de carne.

Reemplazar la canasta básica por las guías de alimentación saludable

Así, otro de los objetivos de la iniciativa es sugerir a las autoridades que deje de utilizarse la canasta básica como referencia para establecer la línea de la pobreza y elaborar una canasta sobre la base de las guías de alimentación saludable.

Aunque, reconoce Maldonado: "Si la canasta se reemplazase por una canasta basada en guías alimentarias para la población argentina y fuera una canasta nutritiva, que tiene legumbres, que tiene miel, que tiene kiwi, que tiene lácteos, que tiene pescado, elevaría el costo de la canasta y por lo tanto elevaría la línea de indigencia y la línea de pobreza y deberíamos reconocer muchos más pobres de los que reconocemos oficialmente hoy en Argentina".

La canasta básica que se utiliza hoy fue elaborada originalmente con información de consumo obtenida en la Encuesta de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 1996/97 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Desde el organismo le señalaron a France 24 que se encuentran procesando la ENGHo de 2017/2018, que arrojará nuevos hábitos de consumo de la población de referencia.

No se sabe aún si eso llevará o no a una modificación sustancial de la canasta básica y si esta será o no más parecida a lo sugerido por las GAPA.

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