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Roger Stone: el condenado que asesoraba a Trump desde antes de la Presidencia

Roger Stone durante su segunda audiencia por el juicio en Washington, en noviembre de 2019.
Roger Stone durante su segunda audiencia por el juicio en Washington, en noviembre de 2019. © Tom Brenner / Reuters

El exasesor político del presidente de Estados Unidos fue condenado a 40 meses de prisión por obstruir la investigación sobre la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016. Pero más allá de la sentencia, hay un republicano que ha estado en las filas del partido desde los años ochenta y que ha sido protagonista de más de un escándalo. 

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Hoy uno de los grandes aliados del presidente Donald Trump fue condenado a poco más de tres años de prisión. Se trata de Roger Stone, a quien el Departamento de Justicia condenó a pagar 40 meses de prisión por los siete cargos que existen en su contra: cinco por mentirle al Congreso, uno por manipulación de testigos y otro más por obstruir una investigación que llevaba la Cámara Baja de Estados Unidos. 

Todos los cargos estaban relacionados con su participación en el escándalo que investiga la justicia sobre la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016, en el que se analiza si este país lideró propagandas a través de redes sociales para favorecer la campaña del entonces candidato Trump.

Aunque este es el primer episodio en el que su nombre aparece como protagonista en una sentencia judicial, Roger Stone es un viejo conocido de la política de Estados Unidos y no solo por su cercanía con el presidente, quien hoy lo sigue defendiendo.

Un republicano desde sus inicios

Siempre de derecha, Stone porta en su espalda un tatuaje del expresidente Richard Nixon. Esa sería la manera simple de describir a Roger Stone, quien se definió a sí mismo en una entrevista como un ‘nixonista’ por la “indestructibilidad y la resiliencia” del mandatario

Y es que los primeros pasos de Stone en la política fueron durante la década de 1970 apoyando a Nixon y enlistándose en los movimientos juveniles de los republicanos. Luego, apoyó la primera candidatura fallida del también republicano Ronald Reagan.

Pero fue solo hasta los años ochenta que llegó su trampolín político. En la campaña de reelección de Reagan, Stone dirigió las movidas políticas del partido en el sur del país. Por los mismos años, cofundó la firma de asesorías políticas Black, Manafort, Stone and Kelly y, desde allí, asesoró la campaña de Reagan, a la Convención Nacional Republicana y a varios congresistas de ese partido, según el medio Politico. 

Luego, la empresa asesoró a toda clase de personajes políticos alrededor del mundo. Incluso a por lo menos tres gobiernos que estaban en la mira de la comunidad internacional por sus constantes violaciones a los derechos humanos. Stone y su socio Paul Manafort (hoy condenado por conspirar en contra de Estados Unidos) respaldaron una asociación de exportadores de Filipinas que tenía vínculos con el entonces presidente Ferdinand Marcos, quien impuso un régimen militar en ese país y durante el cual desaparecieron “decenas de miles” de personas, según Amnistía Internacional. 

La firma también asesoró a Mobutu Sese Seko en Zaire, hoy Congo, donde los militares perpetraron cientos de ejecuciones extrajudiciales según Amnistía Internacional; y a Jonas Savimbi, un político anticomunista de Angola que lideró un grupo armado que mató a varios civiles, como lo reportó Human Rights Watch. 

Poco a poco, Stone consolidó su reputación como asesor político y especialmente de los republicanos, al punto que dentro de la colectividad lo comenzaron a llamar ‘El Padrino’ y ‘El príncipe de las tinieblas’. Y fue justo en medio de sus trabajos y sus contactos de la época que conoció a Trump.

A la defensa de los republicanos y de Trump

Una de las primera pruebas públicas de la relación política entre Stone y Trump fue la carrera presidencial de 2000. El asesor fue el director político de la campaña y quien le dijo al hoy mandatario que era momento de lanzarse, bajo el argumento de que la gente ya se estaba comenzando a cansar de los políticos tradicionales. 

Cuando la carrera presidencial de Trump terminó, siete meses antes de las elecciones de ese año, Stone siguió a su lado y al lado de los republicanos. No solo los apoyó sino que también participó en campañas contra los demócratas, sus eternos rivales políticos. 

Fue Stone quien publicó el escándalo del gobernador de Nueva York Eliot Spitzer, que lo llevó a renunciar en 2008 luego de que se denunciara que él había patrocinado una red de prostitutas. Además, Stone, asesor de la campaña de Trump de 2016, fue la única fuente que aparecía con nombre en la publicación que aseguró que el contrincante del empresario, Ted Cruz, había tenido cinco amoríos con mujeres distintas. Ese mismo año, el asesor habló por Twitter con una persona que se hacía llamar Guccifer 2.0 y quien meses después publicó correos robados de los demócratas, como lo reconoció.

Los dos fueron casos sonados y tenían como factor común a Stone tras bambalinas y a los demócratas como objetivo. Pero no fueron los únicos escándalos ni los que más revuelo político causaron en el país. En esa misma campaña, ocurrió el evento por el cual la justicia terminó condenando al asesor cercano a Trump. 

La llamada que lo llevó a prisión

Cuando las autoridades estadounidenses comenzaron a investigar la posible influencia rusa en la campaña presidencial de 2016, el nombre de Roger Stone comenzó a repetirse. Steve Bannon, jefe ejecutivo de la campaña, dijo que Stone sabía que WikiLeaks, la organización de Julian Assange, publicaría los correos de Hillary Clinton que terminaron por debilitar su campaña. 

Michael Cohen, quien era el portavoz de Trump, confirmó que estaba en la oficina del entonces candidato en julio de 2016 cuando Stone lo llamó a decirle que WikiLeaks publicaría información de Clinton

“Trump puso a Stone en altavoz. Stone le dijo que había colgado con Julian Assange, quien le dijo que en un par de días iban a salir una bandada de correos electrónicos que dañarían la campaña de Hillary Clinton. Trump respondió ‘¿no sería eso maravilloso?’, refiriéndose a las consecuencias”, afirmó Cohen ante la Cámara. 

WikiLeaks ha negado los acercamientos desde 2016, aunque el mismo Stone asegura que se contactó con Assange a través de otra persona. Al respecto, la justicia estadounidense tiene correos que prueban que Stone le escribió a alguien pidiéndole que visitara al fundador de la organización en la Embajada de Ecuador en Londres. 

Fue precisamente ese episodio el que llevó a la cárcel a Stone, pues la justicia lo encontró culpable de mentirle a las autoridades sobre la identidad del personaje que lo contactó con Assange y de obstruir la investigación sobre cómo Rusia estaría involucrado en la campaña en la que Trump fue el ganador. 

Con Reuters, AP y medios locales

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