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Elecciones legislativas en Irán: baja participación a pesar de la votación prolongada

Una mujer deposita su voto durante las elecciones parlamentarias en un colegio electoral en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020.
Una mujer deposita su voto durante las elecciones parlamentarias en un colegio electoral en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020. © Nazanin Tabatabaee / WANA vía Reuters

A pesar de los múltiples aplazamientos del cierre de las mesas electorales, para permitir que un máximo de votantes depositara su papeleta hasta altas horas de la noche, en Irán la jornada electoral terminó con una de las participaciones más bajas en los últimos 40 años.

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La jornada de elecciones legislativas del 21 de febrero en Irán tuvo un elemento bastante peculiar, pero recurrente en el historial electoral de la República Islámica. Las urnas debían cerrarse a las 6:00 p.m. (hora local). Sin embargo, la votación se extendió varias veces en períodos de dos horas, luego en uno de una hora y finalmente en uno de 30 minutos para permitir que hubiera la mayor cantidad de votantes para estos comicios, considerados claves por las duras sanciones económicas y la presión estadounidense sobre el programa nuclear iraní, que ha aislado diplomáticamente al país. 

Esto tenía una razón de fondo. Según la agencia Fars, cercana a los ultraconservadores, la tasa de participación era de alrededor del 40 % a las 6 p.m. en todo el país, una de las más bajas de los últimos 40 años en la República Islámica. Las autoridades iraníes pronosticaron en la antesala de los comicios una participación de alrededor del 50 %, en comparación con el 62 % y el 66 % de las votaciones de 2016 y 2012, respectivamente. La televisión estatal anunció que las cifras oficiales de la participación electoral se conocerán el sábado 21 de febrero.

Informe desde Teherán: avanzan las elecciones legislativas en Irán

Esta baja participación debería beneficiar a los conservadores, después de la descalificación masiva de candidatos reformistas y moderados y la decepción expresada por muchos por los resultados del actual Gobierno. Esta descalificación de más de 7.000 potenciales candidatos de 208 distritos electorales que aspiraban a un lugar de los 290 asientos en el Parlamento, planteó la posibilidad de una participación menor a la habitual y prácticamente redujo la votación a un choque entre conservadores y ultraconservadores. Entre los descalificados estaban 90 miembros del Parlamento en ejercicio que habían querido postularse para la reelección. 

El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, deposita su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020.
El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, deposita su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020. © Web oficial de Alí Jamenei vía Reuters

Después de abrir simbólicamente la encuesta, el ayatolá Alí Jamenei volvió a hacer un llamado a los potenciales 58 millones de votantes para que participaran "con entusiasmo" en los comicios con el fin de "garantizar el interés nacional". De hecho, les dijo que el voto era un deber "religioso".

"Cualquiera que se preocupe por los intereses nacionales de Irán debería participar en las elecciones", dijo Jamenei. A principios de semana, el ayatolá señaló que la alta participación de votantes frustraría las "conspiraciones y planes" de Estados Unidos y a los partidarios de Israel contra Irán.

Los pro y los anti Rohani

Los resultados de la votación de estos comicios legislativos podría no tener una gran influencia en los asuntos exteriores o la política nuclear de Irán, que está determinada por el ayatolá Alí Jamenei. El Parlamento debate el presupuesto anual y la posible destitución de ministros, pero la última palabra la tiene Jamenei. Sin embargo, podría reforzar a los intransigentes en la carrera por la presidencia en 2021 y endurecer la política exterior de Teherán.

Los gobernantes de Irán han enfrentado una crisis de legitimidad desde el año pasado cuando las protestas por un aumento en el precio del combustible provocaron la ira de miles de manifestantes que pidieron un cambio de gobernantes. Los disturbios se encontraron con la represión más sangrienta desde la Revolución Islámica, con cientos de manifestantes asesinados. Según organismos internacionales, al menos 300 personas perdieron la vida durante dichas manifestaciones. También muchos rechazaron el derribo accidental de un avión de pasajeros ucraniano que mató a las 176 personas a bordo, principalmente iraníes. Después de días de negaciones, Teherán dijo que los guardias tenían la culpa.

Una victoria de los acólitos de Jamenei en estos comicios, vistos como un referendo sobre la popularidad de los gobernantes clericales, podría debilitar al pragmático presidente Hassan Rohani, quien ganó las últimas dos elecciones en 2013 y 2017 con la promesa de abrir a Irán al mundo exterior.

El presidente iraní, Hassan Rohani, deposita su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020.
El presidente iraní, Hassan Rohani, deposita su voto en un colegio electoral durante las elecciones parlamentarias en Teherán, Irán, el 21 de febrero de 2020. © Web oficial de la Presidencia de Irán vía Reuters

Rohani, que inicialmente criticó la descalificación de tantos aspirantes moderados, emitió su voto el viernes e instó al público a organizar otra "victoria" votando en grandes cantidades. "Nuestros enemigos estarán decepcionados más que antes", señaló luego de depositar su voto.

Neda Ghorbani, una madre de 31 años, dijo que no votaría porque estaba decepcionada con Rohani y otros moderados en el Gobierno. "Votamos en las elecciones (presidenciales) de 2017 con la esperanza de que la situación de nuestro país mejoraría bajo la presidencia de Rohani, pero nos equivocamos y aceptamos que cometimos un error (al votar)", dijo Ghorbani.

El desencanto entre muchas mujeres y jóvenes, que comprenden la mayoría de los votantes, por el alto desempleo, la creciente inflación y las restricciones a las libertades personales en la República Islámica también pudieron ser algunos de los factores que provocaron la baja participación en estos comicios. Los jóvenes que se unieron a las protestas en noviembre de 2019 pidieron a sus líderes que se concentraran en mejorar la economía maltratada y abordar la corrupción estatal, y también instaron a Jamenei a renunciar.

"No me importan estas elecciones. Moderados o conservadores, todos son iguales. Nos estamos empobreciendo cada día que pasa", dijo por teléfono la estudiante universitaria Pouriya, de 24 años, desde la ciudad de Isfahan a la agencia Reuters. "Me iré de Irán pronto. No hay trabajos ni futuro para nosotros".

Con Reuters, AP y AFP

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