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Cultura

Por rivalidad y celos, Miguel Ángel y Rafael no están juntos en la Capilla Sixtina

Imagen de los rostros de los artistas Miguel Ángel (Michelangelo)  y Rafael (Raffaello).
Imagen de los rostros de los artistas Miguel Ángel (Michelangelo) y Rafael (Raffaello). © Cultura / France 24

Los pontífices concibieron la sala con los frescos y los tapices de cada uno. Pero la obra de Rafael fue tan increíble, que los historiadores aseguran que Michelangelo pidió que la retiraran para que no compitiera con su bóveda. Por el 500 aniversario de la muerte del de Urbino, los maestros se han vuelto a ver las caras. Solo que ha durado un suspiro. 'The French Dispatch’, la Berlinale, ‘El Eternauta’ para Netflix y Billie Eilish completan esta crónica.

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Cuando pensamos en la sala vaticana invocamos a Miguel Ángel, su bóveda pintada al fresco, su mural del ábside con ‘El Juicio Final’... Pero poco o nada pensamos en Rafael Sanzio o de Urbino, cuando su arte fue tan relevante como el del primero, y mucho tiene que decir en la siguiente historia que casi sería una telenovela si no involucrara a dos renacentistas italianos en el siglo XVI.

Todo empezó en las mentes de dos pontífices del Renacimiento, el papa Sixto IV y el papa Julio II, convencidos de la creación de la Sixtina. Fueron ellos quienes encargaron en exclusiva a Michelangelo Buonarroti decorar las paredes y la bóveda, hasta que el papa León X quiso contribuir a la capilla y llamó a Raffaello para que creara también unos cartones. La misión del de Urbino, quien era seguidor de Michelangelo, era componer esos cartones, para luego hacer una serie de tapices que irían destinados a cubrir la parte inferior de las paredes de la sala y explicarían la historia de los apóstoles San Pedro y San Pablo.

El tapiz 'La muerte de Ananías', diseñado por el artista renacentista Rafael, se exhibe en una pared inferior de la Capilla Sixtina en el Vaticano como parte de las celebraciones por el 500 aniversario de su muerte. Foto del 16 de enero de 2020.
El tapiz 'La muerte de Ananías', diseñado por el artista renacentista Rafael, se exhibe en una pared inferior de la Capilla Sixtina en el Vaticano como parte de las celebraciones por el 500 aniversario de su muerte. Foto del 16 de enero de 2020. © Reuters / Governatorato SCV / Direzione dei Musei

Solo que Rafael superó las expectativas papales. Entre los años 1515 y 1516, y pese a su juventud, diseñó tan bello trabajo que la historia del arte hoy lo tilda de gran valor pictórico y material. A Bruselas, al famoso taller de Pieter van Aelst, mandó a tejer diez tapices, que llegaron al Vaticano entre 1519 y 1521. Pero que los tejidos tuvieran hilos dorados de seda no fue su único triunfo. A Rafael se le aplaudió por sus ideas sobre los apóstoles, con escenas poco comunes en el imaginario pictórico religioso de entonces. Es así como se convirtió en una figura reconocida en toda Italia.

¿Por qué, si tanto éxito tuvo, hoy nos desnucamos mirando la Sixtina? Porque si miramos las paredes a la altura de nuestros ojos solo encontraremos unas cortinas pintadas. A Miguel Ángel no le hizo ninguna gracia que alguien más joven, e influenciado por su arte, le sobrepasara y le arrebatara el título de artista favorito de la Santa Sede. Sin contar que el trabajo de Rafael costó cinco veces más que el suyo. 

Porque no existía Twitter, pero a sus oídos le llegó esa comparación entre ambos, por lo que pidió que los tapices no rivalizaran con sus pinturas. No fue una riña de telenovela, aunque el autor Robert S. Liebert habla en un ensayo de alta rivalidad, con Miguel Ángel provocando que "Rafael soportara la peor parte de su implacable envidia, desprecio e ira".

Se instala un tapiz diseñado por el artista renacentista Rafael en una pared inferior de la Capilla Sixtina en el Vaticano como parte de las celebraciones por el 500 aniversario de su muerte. Foto del 17 de febrero de 2020.
Se instala un tapiz diseñado por el artista renacentista Rafael en una pared inferior de la Capilla Sixtina en el Vaticano como parte de las celebraciones por el 500 aniversario de su muerte. Foto del 17 de febrero de 2020. © Reuters / Governatorato SCV / Direzione dei Musei

"Rafael se había ganado gran crédito como pintor, y sus amigos y seguidores sostenían que sus obras iban en línea con las reglas del arte de Miguel Ángel, afirmando que eran elegantes en color, de hermosa invención, admirables en expresión y de diseño característico (…) Mientras que las obras de Miguel Ángel, se afirmaba, no tenían ninguna de esas cualidades, a excepción del diseño", recoge la BBC el escrito de 1550 de Giorgio Vasari, uno de los primeros historiadores del arte.

Así, los celos, y otras decisiones papales, hicieron que poco a poco los tapices de Rafael cayeran en el olvido. En el olvido, y hasta a los sótanos del Vaticano. Rafael murió un 6 de abril de 1520, con 37 años, sin haber visto jamás sus diez tapices juntos (solo llegó a ver siete) ni haber podido mostrar su orden original. Por eso es tan insólito que durante siete días, en homenaje a los 500 años de su muerte, el Vaticano haya decidido unirlos.

No es la primera vez que se muestran los diez tapices, de cinco metros de largo y tres de ancho, pero tampoco ha sido usual. Hace 37 años fueron exhibidos en la Sixtina y un único día de 2010 pudieron verse otra vez en una exposición en el Museo Victoria & Albert de Londres.

Para Barbara Jatta, directora de los Museos Vaticanos, preguntada por EFE, que los frescos y los tapices hayan estado juntos ha sido como completar "el mensaje evangélico", una "catequesis visual" y "cómo exactamente la concibieron los papas". Lástima que ambas obras no estén a la misma altura de forma permanente. Aunque de ser así tampoco habría historia.

En esta crónica hablamos también de la más reciente película de Wes Anderson, 'The French Dispatch'; del inicio del 70 Festival de Cine de Berlín, que reinicia la temporada cinéfila con mucha política y revisión de la historia alemana; tratamos la gran noticia argentina, ya que el cómic distópico 'El Eternauta' será adaptado en serie por Netflix, así como 'Parasite' tendrá una versión en blanco y negro; y cerramos con Billie Eilish y su tema 'No Time To Die' para la cinta número 25 del agente James Bond.

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