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El compromiso de Mon Laferte con las protestas en Chile aupó el Viña del Mar más político

La artista chilena Mon Laferte se presentó en la segunda noche del Festival de Viña del Mar, en Chile, este 24 de febrero de 2020.
La artista chilena Mon Laferte se presentó en la segunda noche del Festival de Viña del Mar, en Chile, este 24 de febrero de 2020. © Alberto Valdés / EFE

Su espectáculo en el festival no fue una seguidilla de canciones. La cantante de Viña unió música con una crítica feroz al Gobierno de Sebastián Piñera y a la policía, invocada al grito de "quien no salta es paco". En la previa, las protestas no cesaron, mostrando el descontento hacia la clase política chilena.

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'Monstruo'. Así es como se le dice al público del Festival de Viña del Mar, porque es como un emperador romano: si le gusta lo que ve, sube el pulgar de alegría; si no, lo baja exigiendo muerte (metafórica, claro). Solo que con Mon Laferte, este lunes 24 de febrero, no hubo ni compasión, ni muerte, porque la artista se ganó al 'monstruo' desde adentro, volviendo a defender y apoyar al pueblo que protesta frente a la clase política.

Por su arte y esfuerzo, su espectáculo se ganó dos Gaviotas de plata y de oro. De hecho, con el primer tema 'Tormento' ya había conquistado al 'monstruo'. Pero por las demás canciones, hiladas con activismo y crítica social, la artista oriunda de Viña se ganó mucho más: unirse con un público que desde el inicio del evento había gritado "el pueblo unido jamás será vencido", además de exhibir en carteles 'Renuncia Piñera' y 'Pacos (policías) asesinos'.

La artista Mon Laferte canta con el público, este 24 de febrero durante la segunda noche del Festival de Viña del Mar, en Chile.
La artista Mon Laferte canta con el público, este 24 de febrero durante la segunda noche del Festival de Viña del Mar, en Chile. © Alberto Valdés / EFE

El discurso de Mon Laferte, tras la sexta canción 'Pa’donde se fue', fue de lleno a eso y a la amenaza verbal de los Carabineros (la policía militarizada), que pidieron que fuera citada a declarar a la Fiscalía por decir en 2019 que la policía y los militares provocaron incendios en el Metro durante las protestas, que desde octubre piden poner fin a la desigualdad social y renovar tanto la Constitución como a sus dirigentes.

"Al principio pensé que (el comunicado de los Carabineros) era una broma. Después me di cuenta de que no. Desde ese entonces hasta hoy yo estaba con mucho miedo. ¿Puede ser un delito expresar una opinión?", interpeló al público, además de admitir que su familia, amigos y equipo de trabajo le pidieron que no acudiera a Viña, al sentir que un festival como este no casa con el contexto político y social.

Pero Laferte les respondió así: "Es tan difícil quedarse callado cuando uno lo vivió (la pobreza) en carne propia. No todo el mundo sabe lo que es cagarse de hambre de verdad (…) Lo que quería decir, en realidad, es que yo lo único que sé hacer es cantar", expresó la música y cantautora, cuyo nombre real es Norma Monserrat Bustamante Laferte y desde joven tuvo que ponerse a trabajar para ayudar en casa.

"¡Si me tienen que llevar presa, llévenme presa!"

Norma o Mon Laferte no aludió directamente al presidente chileno Sebastián Piñera o a su Gobierno. Pero entre líneas, conectada de lleno al 'monstruo', repudió la situación que sufre el país, y cuando sus oyentes empezaron a saltar a grito de "quien no salta es paco", Laferte también saltó, guitarra en mano.

Un impulso que casi al final de su presentación la llevó a afirmar que "¡si me tienen que llevar presa por decir lo que pienso, llévenme presa!". Este 25 de febrero, la Fiscalía chilena salió a aclarar que "no existe en el Ministerio Público registro de alguna querella o denuncia contra la cantante". Si bien este Ministerio precisó que en un segundo oficio de Carabineros se solicitó "expresamente que la cantante nacional sea citada a declarar por sus declaraciones". Unos oficios que dependen de las fiscalías metropolitanas y que irían adelante si los investigadores lo consideran relevante. Cosa que no ha ocurrido.

Pero más que por una realidad propia, Laferte lo expresó a modo de denuncia, igual que con el tema 'Plata Ta Tá' trató la represión policial y el poder de las clases adineradas, e igual que con un grupo de "amigas cantoras" alzó el pañuelo verde a favor del aborto.

No es la primera vez que la artista viñamarina se presenta en el festival, en 2017 hizo su primera actuación, aunque sin duda será su visita más comprometida y de la que ni siquiera se llevará sus dos estatuillas. Y es que, en esta línea de lucha, anunció que donará sus Gaviotas a una fundación "como símbolo de que Chile está en un momento muy especial, difícil (…) Yo no quería venir a celebrar un festival. Se lo voy a dar a alguien que lo necesite. El cariño ya me lo llevo, esto no es una ofensa, para nada".

Amada u odiada, el contexto de crisis no cambia

Laferte podrá gustar más o menos, su espectáculo podrá ser visto como polémico, pero el contexto social en Chile traspasa a la artista que, en noviembre, en los premios Grammy Latino, también destapó y mostró sus senos para denunciar en letras negras que "en Chile torturan, violan y matan", sin contar las letras protesta de algunas de sus canciones.

Mon Laferte muestra su pecho con un escrito que dice: "En Chile torturan, violan y matan", a su llegada a la ceremonia anual de los Premios Grammy Latino en el MGM Grand Garden Arena en Las Vegas, Nevada, EE. UU., el 14 de noviembre de 2019.
Mon Laferte muestra su pecho con un escrito que dice: "En Chile torturan, violan y matan", a su llegada a la ceremonia anual de los Premios Grammy Latino en el MGM Grand Garden Arena en Las Vegas, Nevada, EE. UU., el 14 de noviembre de 2019. EFE

Antes del inicio de la segunda jornada del Viña del Mar, manifestantes y policías volvieron a enfrentarse en las cercanías del escenario Quinta Vergara, así como ocurrió el domingo, día del estreno. De nuevo, la policía arrestó a 29 personas y muchos fanáticos del evento señalaron que las fuerzas intentaron atropellar a los que marchaban. Eso en paralelo a las críticas expresadas en Twitter de que el Gobierno censuró el festival bajando el sonido y las intervenciones del público en televisión.

Los grupos de ultraderecha, aunque en menor medida, también tuvieron protagonismo, ya que amenazaron en redes sociales con boicotear el espectáculo. Mas nada pudo con Mon Laferte, que al escenario de la edición 61 del Viña proyectó la palabra huelga, subió un cartel que rezaba "Resistir en la calle" e hizo saltar a todos los que no son 'pacos'.

Una fuerza que se espera, se una a otras fechas y acontecimientos como el del 11 de marzo, cuando ese día de 1990 el dictador Augusto Pinochet entregó la presidencia al abogado y político Patricio Aylwin Azócar, poniendo fin al régimen dictatorial y abriendo un periodo de democracia, hoy de capa caída.

Con EFE y AFP

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