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Asia Bibi, de acusada de blasfemia en Pakistán a ícono de la libertad de culto

La paquistaní Asia Bibi, honrada por la ciudad de París, ha pedido asilo en Francia
La paquistaní Asia Bibi, honrada por la ciudad de París, ha pedido asilo en Francia © Martin Bureau / AFP

Asia Bibi, de cincuenta y cinco años, es una sobreviviente. Pasó ocho años en el corredor de la muerte en Pakistán, por haber supuestamente blasfemado al profeta Mahoma. Fue liberada el 7 de noviembre de 2018 gracias a una inmensa movilización internacional. Hoy pide asilo en Francia y promociona un libro en el que cuenta su historia.  

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De la cárcel en Pakistán a la alcaldía de París, fueron años de una intensa batalla contra el fundamentalismo religioso. El 25 de febrero, Asia Bibi recibió el diploma honorario de ciudadana de París de manos de la alcaldesa, Anne Hidalgo. El título le fue otorgado en 2014, pero para entonces no pudo recibirlo. Estaba encerrada en una celda de la prisión de mujeres de Multan, en la región de Punjab, en Pakistán.

Asia Bibi recibe la ciudadanía honorífica de París en el ayuntamiento, de las manos de la alcadesa Anne Hidalgo, el 25 de febrero de 2020.
Asia Bibi recibe la ciudadanía honorífica de París en el ayuntamiento, de las manos de la alcadesa Anne Hidalgo, el 25 de febrero de 2020. © Thomas Samson / AFP

Un vaso de agua, el punto de la discordia

Todo empezó un día caluroso de 2009 en Ittan Wali, un pueblo de 300 personas, en el este de Pakistán. Asia Bibi recogía bayas en un campo cercano en el que trabaja con otras mujeres muy modestas. Asia Bibi tenía sed.

"Me acerqué al pozo, el agua fresca y brillante llamó mi atención. Llené la copa que estaba allí, la puse en la repisa y bebí grandes sorbos. [...] Entonces, escuché silbar, cuenta en ¡Finalmente libre!, el libro que firma junto con la periodista francesa y excorresponsal de France 24 en Pakistán, Anne-Isabelle Tollet. El libro fue publicado en Francia el 29 de enero y una versión en inglés está prevista para septiembre de 2020. 

Asia Bibi era una cristiana en un país donde el 97% de la población es musulmana. Ella, su esposo Ashiq y sus tres hijas eran los únicos cristianos en el pueblo. La vecina del pozo le ordenó que se convirtiera al Islam para ser perdonada por haber "contaminado" el agua. Asia Bibi se negó: "Tienes tu profeta, es Mahoma, yo tengo el mío, Jesús".

Fue suficiente para que la mujer la acusara de blasfemia, lo que selló su destino. Asia Bibi fue arrestada y trasladada a la prisión de Shekhupura, en Punjab. "Todavía no me habían juzgado, pero en los ojos de todos ya era culpable" dice la extrabajadora agrícola analfabeta.

Y a pesar de su absolución, muchos de sus vecinos siguen pensando que es culpable. Uno de ellos, Mohammed Idriss, cuenta su versión de los hechos : "Las mujeres estaban sentadas aquí cuando cometió la blasfemia. (...) No puedo repetir lo que dijo. Algunas personas en el pueblo querían matarla, pero preferimos seguir la ley. Después de conocer la sentencia, lamentamos no haber tomado la justicia en nuestras manos." 

La blasfemia es la peor ofensa en Pakistán, un país con 97% de población musulmana

No hay peor ofensa en Pakistán que la blasfemia: las acusaciones simples a veces son suficientes para provocar linchamientos hasta la muerte. En la Constitución de Pakistán, el delito se castiga con cadena perpetua, si la blasfemia trata del Corán, o de la pena de muerte si ataca al Profeta. Y en este estado religioso, donde las minorías ven restringidos sus derechos, muchos no musulmanes son acusados ​​falsamente.

"Asia Bibi se ha convertido en el símbolo de los excesos de esta ley de blasfemia que a menudo se usa para resolver conflictos personales, a través de la difusión de acusaciones falsas", escribe Anne-Isabelle Tollet. 

Asia Bibi y la periodista francesa Anne-Isabelle Tollet
Asia Bibi y la periodista francesa Anne-Isabelle Tollet © François Thomas (Éd. du Rocher)

La movilización internacional fue ineficaz en principio

En Pakistán, figuras políticas como el gobernador de Punjab trataron de defenderla. Pero fueron asesinados en 2011. Ella misma apeló su condena varias veces sin éxito: en 2014, el Tribunal de Lahore confirmó su sentencia de muerte. Entonces, presentó una apelación final ante el Tribunal Supremo.

El papa Benedicto XVI pidió a los tribunales paquistaníes que revisaran esta sentencia. Pero su intervención encendió al país y los partidos religiosos más radicales organizaron manifestaciones para denunciar la que consideraban como interferencia de la iglesia Católica en los asuntos internos.

Una campaña liderada por una periodista francesa permitió finalmente liberarla

La periodista francesa Anne-Isabelle Tollet, entonces corresponsal en Pakistán para France 24, tomó como propia la causa y removió cielo y tierra para liberar a Asia Bibi. "Esta batalla me llevó a hablar en las Naciones Unidas, en Nueva York y en Ginebra. El Parlamento Europeo aprobó una resolución de apoyo a Asia Bibi. Los alcaldes de París, Madrid, Burdeos, Le Mans, La Flèche, La Brède fueron sensibles a mi llamado", dijo la periodista.

A su vez, los presidentes franceses Nicolas Sarkozy, François Hollande y Emmanuel Macron exigieron su liberación. Estos apoyos terminan dando frutos. Asia Bibi fue absuelta en octubre de 2018 y liberada el 7 de noviembre.

Una decisión de la Corte Suprema que arrojó a la calle a miles de miembros del partido islamista Tehreek-e-Labaik (TLP). Durante tres días, bloquearon las vías principales del país para exigir su ahorcamiento y el de los jueces que tomaron la decisión. Asia Bibi estuvo cerca de volver a la cárcel. 

Los islamistas paquistaníes protestan contra la decisión de la Corte Suprema de absolver a la mujer cristiana Asia Bibi de blasfemia
Los islamistas paquistaníes protestan contra la decisión de la Corte Suprema de absolver a la mujer cristiana Asia Bibi de blasfemia AFP

"Después de tres días de lo que casi fue una guerra civil, el gobierno paquistaní cambió de opinión y firmó un acuerdo el 3 de noviembre con fanáticos religiosos para evitar que Asia Bibi abandone el territorio", dijo Anne-Isabelle Tollet. Pero Asia Bibi fue sacada de su prisión en la noche del 7 de noviembre y seis meses depués, logró salir del país, en un acuerdo con el gobierno, para reunirse con su familia en Canadá.

Refugiada, Asia Bibi quiere ayudar a otras mujeres acusadas de blasfemia 

Desde mayo de 2019, Asia Bibi vive en en un lugar secreto porque que la amenaza sigue persiguiéndola. Cuando llegó a Canadá, un islamista publicó un video en las redes sociales alegando que él también se había ido al país norteamericano para matar a la "blasfema".

Ahora, está de visita en París y espera obtener asilo en Francia. Emmanuel Macron, con quien tiene previsto reunirse el viernes, ya ha hablado favorablemente del tema.

Resiliente, la exdetenida dijo a la radio francesa Franceinfo que ya "lo había perdonado todo". Anne-Isabelle Tollet describe una "pequeña mujer fuerte, inteligente y valiente". Una mujer cuya voz "no tiembla y que, a pesar de las pruebas y del sufrimiento, es poderosa, viva, brillante". Una energía que ella quiere usar para ayudar a quienes, como ella, son acusados ​​de blasfemia.

Hoy su celda en la prisión de Multan está ocupada por otra cristiana. Kausar Shagufta, madre de cuatro hijos y, como Asia, analfabeta, quién está acusada de haber enviado mensajes telefónicos profanos en inglés. Ella y su esposo están condenados a muerte.
 

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