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Construcción de campos de migrantes en Grecia genera violentos enfrentamientos

Los residentes de las islas griegas se declararon en huelga por segundo día este jueves, intensificando las protestas contra los planes del gobierno de crear nuevos campamentos de migrantes.
Los residentes de las islas griegas se declararon en huelga por segundo día este jueves, intensificando las protestas contra los planes del gobierno de crear nuevos campamentos de migrantes. © Panagiotis Balaskas / Reuters

El Gobierno de Atenas enfureció a los residentes de cinco islas griegas al anunciar la construcción de centros de detención de migrantes para reemplazar los campos de acceso abierto. El anuncio provoca violentos enfrentamientos entre los locales y la policía desde el pasado 24 de febrero.

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"OXI". Escrita con piedras azules y blancas, la palabra 'No' en griego apareció en una parcela de Lesbos, donde el Gobierno prevé construir un centro de detención para migrantes. Aquí como en Quíos, los isleños protestan contra este proyecto con una huelga general que ha llevado al cierre de todos los comercios desde el miércoles 26 de febrero.

El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis, exhortó este miércoles a los ciudadanos de las islas del Egeo a dejar de protestar: "Son reacciones contraproducentes que no llevan a ninguna parte", dijo.

Manifestaciones se están llevando a cabo desde el martes en varias de las islas griegas que habrán de acoger centros cerrados de migrantes para sustituir a los actuales campos superpoblados.
Manifestaciones se están llevando a cabo desde el martes en varias de las islas griegas que habrán de acoger centros cerrados de migrantes para sustituir a los actuales campos superpoblados. © Alkis Konstantinidis / Reuters

Los habitantes de Lesbos y Quíos, y en menor medida los de Samos, llevan tres días de enfrentamientos con la policía en un intento de impedir el comienzo de las obras de estos centros. La tensión, ya acumulada en las últimas semanas, fue creciendo en la madrugada del martes.

Ese día, el Gobierno envió dos ferris con unos 200 agentes antidisturbios, camiones de policía y cañones de agua para asegurar la llegada de la maquinaria a los terrenos elegidos para la construcción. Este contingente intentó dispersar con gases lacrimógenos tanto a lugareños como autoridades locales que habían acudido al puerto para manifestar. Y es precisamente debido a la inhalación de estos gases que el alcalde de Quíos, Stamatis Karmantzis, fue trasladado al hospital.

A pesar de los duros enfrentamientos con la policía, en Lesbos como en Quíos, algunos habitantes continúan bloqueando varias carreteras, incluso con camiones de basura enviados por las alcaldías.

En las islas griegas hay cerca de 40.000 refugiados, muchos de ellos en condiciones complejas

Son tres los centros cerrados que quiere construir para este verano el Gobierno conservador de Mitsotakis en las islas del Egeo, para sustituir los actuales campamentos de acceso abierto. Pero las autoridades locales y los habitantes de las zonas temen la llegada de nuevos inmigrantes, cuando la situación ya es preocupante.

Un acuerdo que la Unión Europea negoció con Turquía redujo en gran medida la afluencia de inmigrantes a partir de 2016, pero desde septiembre se ha producido un resurgimiento de las llegadas a Grecia, con más de 74.000 registradas el año pasado, según la ONU.
Un acuerdo que la Unión Europea negoció con Turquía redujo en gran medida la afluencia de inmigrantes a partir de 2016, pero desde septiembre se ha producido un resurgimiento de las llegadas a Grecia, con más de 74.000 registradas el año pasado, según la ONU. © Elias Marcou / Reuters

Actualmente hay más de 40.000 refugiados en las islas del mar Egeo, de los cuales la inmensa mayoría está a la espera de que se tramite su solicitud de asilo. Solo en Lesbos, un campamento alberga actualmente a más de 18.000 solicitantes de asilo, cuando está construido para menos de 3.000 personas.

Estas personas tratan de sobrevivir en condiciones sanitarias insalubres, sin baños ni agua potable. Los manifestantes dicen que se ha convertido en una prisión tanto para los residentes como para los migrantes y que la construcción de nuevos campamentos no hará sino amplificar los problemas.

A pesar de los enfrentamientos, el Gobierno está decidido a hacer realidad la construcción

El portavoz del Ejecutivo griego, Stelios Petsas, calificó las manifestaciones de "pequeñas reacciones" y aseguró que la construcción de instalaciones cerradas se llevará adelante. El Gobierno no da muestras de querer renunciar a las obras, aunque eso signifique el uso de la fuerza. "No hay un plan alternativo", declaró Petsas.

El funcionario aseguró que el plan gubernamental beneficiará a las comunidades locales ya que los centros estarán "lejos del tejido urbano, para que la actividad económica y social pueda recuperar la normalidad".

Las cinco islas griegas están todas a caballo de una ruta clave hacia Europa utilizada por miles de migrantes.
Las cinco islas griegas están todas a caballo de una ruta clave hacia Europa utilizada por miles de migrantes. © Stratis Balaskas / Reuters

El portavoz resaltó además que en un centro cerrado "problemas como el coronavirus pueden tratarse de forma más efectiva" que en los campos actuales, que calificó de "anárquicos" y una "bomba para la salud pública".

Por su parte, el ministro de Migración, Notis Mitarachi, dijo el lunes pasado que las autoridades locales tenían una semana para proponer lugares alternativos para la construcción de los nuevos centros de detención.

El Gobierno pretende comenzar las obras en marzo para poder trasladar en verano a los refugiados a estos centros que, en teoría, tendrán una capacidad máxima para 20.000 personas.

El sentimiento antiinmigrante crece en Grecia

Las islas del Egeo oriental de Grecia, que se encuentran frente a Turquía, han sufrido la peor parte de una afluencia de refugiados y migrantes que alcanzó su punto máximo en 2015, cuando más de un millón de personas huyeron de la guerra en Medio Oriente y más allá. Miles llegan a Grecia con el objetivo de alcanzar luego los países más ricos y estables de Europa central y septentrional para comenzar de nuevo sus vidas.

Pero muchos griegos han terminado contagiados por la xenofobia que no había sido tan notable durante la crisis migratoria.

Una encuesta realizada en la región de Egeo del Norte, por el instituto demoscópico Kapa Research, reveló que el 65 % de la población insular considera que los refugiados son una amenaza para el país y sus ciudades, y un 94 % cree que la llegada de inmigrantes les ha afectado en el ámbito psicológico.

Con Reuters y EFE

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