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La escalada militar y la tensión diplomática aumentan en Idlib, noroeste de Siria

Sirios desplazados internos del campo occidental de Alepo, viajan en un tractor con pertenencias pasando vehículos militares turcos en Hazano cerca de Idlib, Siria, el 11 de febrero de 2020.
Sirios desplazados internos del campo occidental de Alepo, viajan en un tractor con pertenencias pasando vehículos militares turcos en Hazano cerca de Idlib, Siria, el 11 de febrero de 2020. © Khalil Ashawi / Reuters

Los países de la OTAN respaldaron a Turquía e hicieron un llamado a Siria y Rusia para que detengan sus ataques aéreos tras el asesinato de 33 soldados turcos en Idlib. Mientras, decenas de migrantes que buscan ingresar a Europa se reunieron en la zona fronteriza entre Turquía y Grecia, pero el país heleno cerró su frontera.

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La situación en la región de Idlib, en el noroeste de Siria, donde el país limita con Turquía, se ha recrudecido con el paso de las horas este 28 de febrero. Tras los ataques aéreos en los que murieron al menos 33 soldados del Ejército turco, la cifra más alta desde que Ankara intervino por primera vez en el conflicto sirio en 2016, el panorama sigue siendo tenso.

Un día después del saldo mortal para los turcos, el país aseguró que bombardeó más de 200 objetivos en los que mató a 309 soldados de las Fuerzas gubernamentales de Bashar Al-Assad como represalia. "Las fuerzas turcas destruyeron cinco helicópteros del régimen sirio, 23 tanques, 10 vehículos blindados, cinco camiones de municiones, un sistema de defensa aéreo SA-22, así como tres depósitos de municiones, dos de equipos, un cuartel y 309 soldados", declaró el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar.

El funcionario contradijo en su declaración las palabras emitidas previamente por el secretario de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, quien sostuvo que la aviación rusa, aliada de Al-Assad, no participó en los bombardeos en la zona, mientras que las fuerzas turcas atacaron posiciones del Ejército sirio en Saraqeb. Además, Lavrov justificó la acción militar de las tropas sirias pues según él, tienen "todo el derecho" a luchar contra los terroristas en Idlib.

En 2018, Rusia y Turquía acordaron crear una zona de distensión en Idlib, donde Ankara contaría con 12 puestos de observación para verificar la retirada de tropas y facciones armadas. Sin embargo, ambas partes se acusan mutuamente de haber roto el acuerdo.

Turquía critica a Rusia por apoyar a la ofensiva del Ejército sirio sobre la región, mientras que Moscú cuestiona a Ankara por no haber desarmado a grupos yihadistas y haber desmilitarizado la zona, que está bajo control en gran parte en manos del Organismo de Liberación del Levante, una alianza islamista en la que está incluida la exfilial siria de Al-Qaeda, a la que Moscú y Damasco consideran "terrorista".

Informe desde Estambul: Putin y Erdogan se reunirán para tratar la tensión entre Turquía y Siria

Alrededor de un millón de civiles han sido desplazados cerca de la frontera turca desde diciembre de 2019, cuando las fuerzas del Gobierno sirio respaldadas por Rusia confiscaron el territorio de los rebeldes sirios respaldados por Turquía, marcando la peor crisis humanitaria en la guerra de nueve años.

La OTAN manifestó su solidaridad con Turquía y les pidió a Rusia y Siria detener los bombardeos en Idlib

El Consejo del Atlántico Norte, el máximo órgano de toma de decisiones de la OTAN, tuvo una reunión de emergencia a pedido de Turquía. Tras la misma, Jens Stoltenberg, secretario general, expresó sus condolencias por la muerte de los 33 soldados turcos. "La reunión de hoy es una señal de solidaridad con Turquía", dijo Stoltenberg, al tiempo que condenó "los continuos ataques aéreos indiscriminados del régimen sirio y su promotor Rusia en la provincia de Idlib".

El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, da una conferencia de prensa al final de una reunión de emergencia del Consejo del Atlántico Norte en Bruselas, Bélgica, el 28 de febrero de 2020.
El Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, da una conferencia de prensa al final de una reunión de emergencia del Consejo del Atlántico Norte en Bruselas, Bélgica, el 28 de febrero de 2020. © Stéphanie Lecocq / EFE / EPA

Rusia, mientras, ya de por sí aislada por Occidente por sus acciones en el este de Ucrania, no tuvo este viernes a quién acudir para recabar respaldos a su apoyo incondicional a Al-Assad. No solo el presidente turco Recep Tayyip Erdogan sino buena parte de la comunidad internacional achacan al presidente ruso Vladimir Putin que no hace lo suficiente para frenar al Ejército sirio.

Putin se reunió con el Consejo de Seguridad Nacional ruso para abordar la situación en Siria y expresar, junto a los miembros de este órgano, su "grave preocupación" por la fuerte escalada en Idlib. Rusia y Turquía intentan desde hace semanas de manera infructuosa buscar un consenso sobre cómo frenar la escalada en la provincia de Idlib en el noreste de Siria. 

El Kremlin prepara una cumbre entre Putin y Erdogan, según informó este viernes Dmitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa. "Estudiamos la posibilidad de celebrar la reunión de alto nivel en Moscú el 5 o el 6 de marzo, es decir la semana que viene", dijo Peskov en declaraciones recogidas por la agencia 'RIA Nóvosti'. Agregó, además, que esta posibilidad va en línea con una conversación telefónica que sostuvieron ambos líderes durante la jornada.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente ruso, Vladímir Putin, asisten a una ceremonia que marca el lanzamiento formal del oleoducto TurkStream, que llevará el gas natural ruso al sur de Europa a través de Turquía, en Estambul, Turquía, el 8 de enero de 2020.
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, y el presidente ruso, Vladímir Putin, asisten a una ceremonia que marca el lanzamiento formal del oleoducto TurkStream, que llevará el gas natural ruso al sur de Europa a través de Turquía, en Estambul, Turquía, el 8 de enero de 2020. © Umit Bektas / Reuters

En medio del fuego cruzado, los migrantes sirios quedan a la deriva en la frontera entre Turquía y Grecia

En medio de la crisis y los enfrentamientos en la noroeste de Siria, Turquía anunció que le permitiría la salida a los migrantes sirios residentes en Turquía, que son alrededor de 3,6 millones. Esto generó una respuesta inmediata de Grecia y la vecina Bulgaria, países que reforzaron la seguridad fronteriza. 

La Comisión Europea (CE) manifestó su esperanza de que Turquía siga cumpliendo el acuerdo migratorio alcanzado con la Unión Europea (UE) en 2016, por el que Ankara mantiene en su territorio a migrantes que no entran en el club comunitario, y subrayó que las autoridades turcas no han realizado un anuncio oficial sobre cambios en su política.

Sin embargo, un portavoz del partido islamista Justicia y Desarrollo (AKP), afín al Gobierno de Erdogan, dijo que Turquía no puede ya retener a los refugiados que quieran llegar a los países de la Unión Europea a causa de la crisis en Idlib.

Tras el anuncio por parte del portavoz turco de que no puede retener ya a los refugiados por el recrudecimiento de la situación en Idlib, cientos de ellos se congregaron este viernes en Estambul para tomar autobuses rumbo a la frontera con Grecia, con la idea de cruzar hacia la Unión Europea.

Los migrantes caminan hacia el cruce fronterizo entre Pazarkule, en Turquía, con Kastaniés, en Grecia, en Pazarkule, Turquía, el 28 de febrero de 2020.
Los migrantes caminan hacia el cruce fronterizo entre Pazarkule, en Turquía, con Kastaniés, en Grecia, en Pazarkule, Turquía, el 28 de febrero de 2020. © Huseyin Aldemir / Reuters

Pero Grecia cerró el cruce fronterizo de Kastaniés, en el norte del país, de forma que quedó sellado el paso de personas y automóviles desde y hacia Turquía. Según apuntan algunos medios, en la mañana hubo dos intentos de entrada de varios grupos de sirios, uno a través de ese cruce y otro saltando la valla que hay en los alrededores. Por ese motivo, se han desplegado efectivos policiales adicionales en ese punto para garantizar que nadie pueda cruzar por la fuerza.

El paso de Kastaniés, cerca de la ciudad turca de Edirne, es uno de los pocos cruces terrestres entre Turquía y Grecia. Es además una zona que utilizan muchos migrantes para entrar en Grecia, pues está rodeado de una frontera natural formada por el río Evros.

Ante la situación, el portavoz de la CE señaló que el alto representante de la UE para la Política Exterior, Josep Borrell, mantiene contactos con diferentes actores implicados en la crisis siria y precisó que, en el caso de Rusia, el político español tiene previsto contactar con el ministro de Exteriores de ese país, Serguéi Lavrov. Borrell ya afirmó que existe "un riesgo de caer en una gran confrontación militar internacional abierta" por la crisis en Siria.

Informe desde Bruselas: Grecia cierra paso fronterizo

Con AP y EFE

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