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Arte+France 24

La lucha contra la inevitable inundación de Bangladesh

Cada año, Bangladesh se ve afectado por inundaciones y ciclones. Las previsiones para 2050 son alarmantes: 2/3 del territorio está en peligro por el cambio climático; una amenaza que podría provocar el desplazamiento de cuarenta millones de personas.
Cada año, Bangladesh se ve afectado por inundaciones y ciclones. Las previsiones para 2050 son alarmantes: 2/3 del territorio está en peligro por el cambio climático; una amenaza que podría provocar el desplazamiento de cuarenta millones de personas. © ARTE

Bangladesh, situado al este de la India, en la bahía de Bengala, es un país bajo el agua en el que viven 164 millones de habitantes que luchan contra el cambio climático. En los últimos años huracanes y tempestades provocaron que numerosos pueblos e infraestructuras estén quedando debajo del agua. Ante esta situación los bangladesíes buscan soluciones.

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Junto al río Brahmaputra, en Bangladesh, hay un barco-hospital, impulsado por la ONG Friendship. Atienden a 200 personas al día, con un equipo internacional formado por médicos bangladesíes, holandeses, franceses y británicos. El barco es un hospital más, con salas de espera, habitaciones, quirófanos y departamentos con especialidades. Funciona las 24 horas, con 60 operaciones en sus dos quirófanos al día.

Mohammed Abdullah, original de Bangladesh y de 35 años, dirige el centro médico: "Si se construye un hospital en la orilla puede durar un tiempo. Los problemas vienen con la temporada de lluvias, cuando empiezan las inundaciones y el país queda bajo el agua. No es inteligente construir en la tierra porque durante las lluvias y después de ellas no se puede ayudar a la gente".

A 10 minutos del barco está el pueblo de Shakahati. Hace unos meses el Brahmaputra llegó al nivel más alto desde 1975 y no se salvó nada. La población busca soluciones para afrontar la próxima inundación, levantando el suelo para que no se les inunde. "Lo pierdes todo en una inundación. Pero que más da. Solo la vida vale y lo único importante es salvar a mi familia", explica Morzina, una vecina que se mudó junto a la orilla del río y vive en una colina.

A la falta de medios, se le suma la inoperancia del Estado. Una acción que se ve substituida por la contribución de personas privadas. Por ejemplo, el barco Friendship es obra de una burguesa local: Runa Khan, que pone su dinero, redes y compromiso al servicio de los pobres. Un acción que le ha dado popularidad y financiación extranjera. "Aquí hay gente que perdió su casa más de 40 veces. Son más de 10.000 personas que emigran todos los días de un lugar a otro del país. Y cada vez son más vulnerables. Son refugiados que necesitan ayuda y debo ocuparme de su salud porque el que enferma aquí, muere". 

Escuelas flotantes para que los niños de Bangladesh puedan estudiar

En el centro de Bangladesh hay afluentes del Ganges, en los que también se desbordaron las aguas. Se pronostica que en pocos años un 25% del país quedará bajo el agua y provocará que más de 40 millones de personas se muden a zonas más altas.

En este territorio está Mohammed Rezwan, un arquitecto que construye escuelas flotantes desde 2002. Gracias a la inversión extranjera, actualmente se cuenta con 111 barcos y 33 en construcción. "Muchos amigos y familiares no pudieron ir a la escuela porque no tenían botes. Por eso estudié arquitectura y como no puedo construir escuelas en tierra firme, la única posibilidad era construir sobre el agua", expone Rezwan. 

El barco-escuela busca y lleva a los niños a sus casas. Roxana, por ejemplo, tal y como explica su madre, no podría ir a la escuela sin el proyecto de Mohammed: "Sin el barco-escuela Roxana tendría que caminar kilómetros y solo podría estudiar una vez a la semana. Así puede ir todos los días".

"El cambio climático lo causan los países ricos, no tenemos nada que ver y ni siquiera podemos escapar"

En el sur del país, la región de Shatkhira está junto al mar. El agua salada invade los arrozales y destruye las plantaciones. Además, cada vez suceden más huracanes, como el ciclón Aila de 2009, que acabó con la vida de centenares de personas y dejó sin casa a miles de vecinos.

Actualmente tratan de buscar soluciones, como la plantación de unos manglares que les protejan de los ciclones que azotan la región.

Shefali tuvo que dejar su casa, un ciclón le quitó todo. Pero se ha adaptado: dejó el cultivo de arroz y ahora cría cangrejos de mar con su marido. Su situación ha mejorado y ahora tiene una casa y alimento suficiente para comer. Pero, a pesar de la mejora, no olvida y planta árboles para proteger al pueblo. Sin embargo, si el agua sigue subiendo y los ciclones intensifican tendrán que mudarse.

El problema está en que están cerca de la frontera con India, un bastión de 3.200 kilómetros de largo hecho de barras y alambre de púas y que la convierten en infranqueable: "Al que cruza la frontera, lo arrestan. Vivimos en una zona donde las fuerzas de la naturaleza lo destruyen todo a su paso. ¿Pero a dónde vamos a ir? El cambio climático lo causan los países ricos, no tenemos nada que ver y ni siquiera podemos escapar. Estamos atrapados en este lugar", reflexiona Shefali.

Una vida de resiliencia y coraje en un país atrapado por el agua.

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