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Las elecciones en Guyana llegan después de más de un año de bloqueo político

Guyana celebra el lunes 3 de marzo unas elecciones presidenciales con los petrodólares como telón de fondo.
Guyana celebra el lunes 3 de marzo unas elecciones presidenciales con los petrodólares como telón de fondo. © France 24

500.000 personas están llamadas a votar en las elecciones de Guyana del lunes 2 de marzo. Estos comicios son una cita especial ya que 2020 será el primer año en que el país reciba ingresos por la explotación del petróleo encontrado en 2015. Algunos pronósticos preveen que en 2025 la excolonia británica podría pasar de ser el segundo país más pobre de Sudamérica, a ser uno de los más ricos del mundo. 

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El lunes 2 de marzo se celebran las elecciones de uno de los países más desconocidos de América Latina. Guyana llega a la cita electoral tras superar una crisis política, cuando el presidente David Granger se saltó el plazo para convocar los comicios, después de no superar una moción de confianza en diciembre de 2018. 

Ubicado en la costa norte de Sudamérica, tiene fronteras con Venezuela por el oeste, Brasil por el oeste y el sur y Surinam por el este. Tanto Venezuela como Surinam reclaman parte de los territorios de Guyana. Desde Caracas reclaman históricamente un 74% del territorio de Guyana, el llamado Esequibo. En 2018 se desató una crisis entre los dos estados, cuando Venezuela interceptó un barco de la petrolífera Exxon Mobil Corp, que había violado territorio venezolano.

La población de Guyana es de poco más de 800.000 habitantes y consiguió la independencia del Reino Unido en 1966. Es el único estado de Sudamérica en el que el inglés es la lengua oficial. Además, es el segundo país más pobre de la región, con tan solo 6.000 millones de dólares de PIB.

Sin embargo, su destino podría cambiar después de que en 2015 se encontrasen yacimientos de más de 8.000 millones de barriles de petróleo. En diciembre empezó la extracción de crudo y, aunque actualmente la producción diaria es de 120.000 barriles, en 2025 se podrían alcanzar los 750.000.

Informe desde Georgetown: Avanzan las elecciones generales

¿De segundo país más pobre de América Latina, a país más rico del mundo?

Precisamente, en 2025, según el embajador de Estados Unidos en Guyana, Perry Holloway, en declaraciones a BBC, el país vivirá una revolución económica: "En 2025, el PIB aumentará entre un 300% y un 1.000%. Esto es gigantesco. Será el país más rico del hemisferio y, potencialmente, el país más rico del mundo". 

Este descubrimiento está centrando todas las discusiones en el país: los guyaneses temen que aumente aún más la corrupción. En 2019, Guyana se ubicó como el 85 país más corrupto del mundo, según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional.

De hecho, el 3 de febrero Reuters publicó un informe de Global Witness, un grupo de vigilancia sin fines de lucro que criticaba el contrato de Exxon Mobil Corp con Guyana para la explotación petrolífera. El documento aseguraba que la mayor empresa petrolera de Estados Unidos, en el contrato firmado por 40 años, privará de 55 mil millones de dólares a Guyana, si se compara el acuerdo con el de otros países. 

"Un país que se enfrenta a un sistema educativo ineficaz, a una industria azucarera en declive y a unas defensas marítimas desmoronadas que no pueden protegerlo del aumento del nivel del mar merece un acuerdo mejor", aseguraba Global Witness en su nota.

Las elecciones llegan después de más de un año de bloqueo político

El actual presidente, David Granger, líder de la Coalición de los partidos Una Asociación para la Unidad Nacional (APNU) y Alianza para el Cambio (AFC), llegó al poder en 2015, acabando con 23 años de gobierno ininterrumpido del Partido Progresista del Pueblo (PPP). 

Estos son los dos partidos históricos, ambos teóricamente de carácter socialista o socialdemócrata, en los que el sentido del voto no se explica tanto por ideología sino por cuestiones étnicas. La coalición APNU+AFC representa a la comunidad de afrodescendientes; mientras que el PPP a los denominados "indoguyaneses", ciudadanos de orígen indio, que suponen el 50% de la población. 

Las elecciones anticipadas llegaron después de que el Gobierno de David Granger perdiese una moción de censura por un margen de 33 a 32, el 21 de diciembre de 2018. El parlamentario Charrandas Persaud, de la AFC, votó con la oposición y tuvo que huir a Canadá por las amenazas de muerte que sufrió. En declaraciones al medio canadiense CNC aseguró que se saltó la disciplina de voto porque el Gobierno no se había centrado en desarrollar el país ni en crear puestos de trabajo. 

David Granger, presidente en funciones de Guyana, durante su ponencia en la 72 Asamblea de las Naciones Unidas.
David Granger, presidente en funciones de Guyana, durante su ponencia en la 72 Asamblea de las Naciones Unidas. © Angela Weiss / AFP

 

Desde ese momento el país entró en un bloqueo político, en el que se debían convocar elecciones antes del 18 de septiembre de 2019. La convocatoria llegó después de que el Tribunal de Justicia del Caribe (TJC) fallase en favor de repetir los comicios.

En las elecciones del 2 de marzo concurren 11 partidos. Los favoritos volverán a ser la APNU+AFC, con David Granger, repitiendo como candidato, y el PPP, con el exministro de Vivienda, Irfaan Ali, como su aspirante. En estos comicios se escogen los 65 asientos que ocuparán la Asamblea Nacional. En 2015 la diferencia entre ambos partidos fue tan solo de 5.000 votos.

La Organización de Estados Americanos (OEA), la Commonwealth of Nations, el Carter Center, la Unión Europea y la Comunidad Caribeña observarán las elecciones del 2 de marzo, en una misión compuesta por 17 expertos internacionales de 13 nacionalidades. 

La campaña electoral estuvo centrada en el debate de cómo se deben invertir los petrodólares

Según datos del Centro para la Estrategia y los Estudios Internacionales (CSIS), en 2020, el PIB de Guyana crecerá un 86%, gracias a recibir los primeros ingresos del petróleo, que según el ministro de Finanzas, Winston Jordan, podrían ascender a 300 millones de dólares. 

De forma inevitable, el petróleo ha centrado la campaña electoral. También los contratos firmados: el PPP se ha comprometido a mejorar la "administración de contratos" y promete exigir a Exxon que contrate más empresas locales, además de revisar los acuerdos firmados. Según el expresidente Bharrat Jadgeo, del PPP, el Gobierno "vendió los intereses de Guyana". 

Pero más allá de los contratos, los guyaneses sienten que se abre un nuevo mundo con la aparición de los petrodólares. Este descubrimiento es visto como una prueba para comprobar si se puede implementar un desarrollo sostenible en países con un Estado débil.

La imagen satelital muestra las primeras cargas de crudo de Guyana, que podrían dejar beneficios de 300 millones de dólares en 2020.
La imagen satelital muestra las primeras cargas de crudo de Guyana, que podrían dejar beneficios de 300 millones de dólares en 2020. © Reuters

El partido de Gobierno prometió que distribuirá, como sucede en Alaska, Estados Unidos, la riqueza petrólera con transferencias en efectivo a la población. Lo hará "para la compra de artículos esenciales" así como para madres solteras, ancianos o subsidios para el transporte público. El primer ministro, Khemraj Ramjattan, aseguró en el manifiesto electoral que van "a utilizar los ingresos del petróleo para transformar Guyana en beneficio de todos los guyaneses".

La APNU+AFC, además, prometió diversificar la economía para no depender del petróleo, invertir en infraestructura y tomar medidas enérgicas contra la corrupción. 

El PPP, en su plataforma electoral, apoyó las "transferencias de efectivo específicas" que vayan dirigidas a ancianos, niños y pobres. También prometió usar el dinero del petróleo para mejorar la atención médica, reducir los impuestos y generar ahorro para las futuras generaciones.

La principal diferencia entre los partidos recae en que el PPP promete devolver un bono anual, libre de impuestos, de un mes, a todas las fuerzas del orden; mientras que la coalición prefiere aumentar los salarios, para que tengan mayores pensiones en su jubilación. 

El CSIS teme que, en un país donde crece la corrupción y en el que hay importantes diferencias étnicas, solo se beneficie a un sector de la población. En este sentido muchos expertos consideran que de estas elecciones debería resultar una coalición de los principales partidos que proteja los intereses de las dos comunidades, evite que se continúe con el estancamiento político que vive el país y se puedan empezar a reinvertir los beneficios del petróleo. 

France 24 con EFE y Reuters

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