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Serie guyana

La lucha del colectivo LGBTQ de Guyana para despenalizar la homosexualidad

El director de la Sociedad de Guyana Contra la Discriminación de la Orientación Sexual, Joel Simpson, en la sede de su fundación para despenalizar la homosexualidad en Georgetown, Guyana.
El director de la Sociedad de Guyana Contra la Discriminación de la Orientación Sexual, Joel Simpson, en la sede de su fundación para despenalizar la homosexualidad en Georgetown, Guyana. © France 24

Guyana es uno de los pocos países del mundo en el que las relaciones sexuales entre hombres son consideradas como delito y son castigadas con penas que en teoría incluyen hasta la prisión perpetua. La ley, aprobada en 1893, ha sido aplicada en raras ocasiones. Sin embargo, propicia la persecución de las personas LGBTQ e incluso la violencia contra ellos, según la denuncia de los activistas locales.

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“Según la legislación en vigor, somos considerados criminales sueltos. Por eso, las personas muchas veces piensan que pueden hacerse justicia por sí solos”, señala Joel Simpson, director de la Sociedad de Guyana Contra la Discriminación de la Orientación Sexual (SASOD), que el año pasado sufrió una agresión homofóbica a la salida de un bar.

Simpson es el fundador de la única asociación de militancia LGBTQ de Guyana. Este activista y abogado acaba de lanzar un manifiesto de 15 puntos sobre las necesidades de la comunidad que representa. Con ello pretende conseguir la descriminalización de las relaciones sexoafectivas entre personas del mismo sexo.

En vísperas de las elecciones de Guyana, que se celebran el 2 de marzo, su esfuerzo está centrado en intentar colocar su causa en la agenda política. “Algunos partidos nuevos, los más pequeños, han aceptado varias de nuestras propuestas y las han incluido en sus programas electorales”, revela Simpson. Además, en las próximas semanas presentará un recurso contra la ley actualmente en vigor ante la Corte Suprema, con la esperanza de que falle a favor de los derechos de las personas LGBTQ.

Pero los sectores más conservadores se oponen a un eventual reforma del código penal. Ronald McGarrel, pastor de la Iglesia de la Unificación, llegó a afirmar que los homosexuales “deberían vivir en una isla para evitar la ira divina”.

Hoy este religioso se muestra más moderado, aunque sigue fiel a sus principios. “No queremos encerrar a los homosexuales, ni que vayan a la cárcel, pero nuestro papel es educarlos y redimirlos”, afirma McGarrel. Para este pastor, la prioridad del ser humano es reproducirse “porque así lo indican las Sagradas Escrituras”. “La conducta errada de estas personas puede crear problemas y tensiones sociales”, agrega.

 

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