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Reino Unido: el laborismo busca un sucesor de Corbyn que reviva el partido

Los candidatos para dirigir el Partido Laborista, Emily Thornberry, Keir Starmer, Lisa Nandy y Rebecca Long-Bailey, en el debate televisado del 12 de febrero de 2020 para la cadena BBC en Londres, Reino Unido.
Los candidatos para dirigir el Partido Laborista, Emily Thornberry, Keir Starmer, Lisa Nandy y Rebecca Long-Bailey, en el debate televisado del 12 de febrero de 2020 para la cadena BBC en Londres, Reino Unido. © Jeff Overs / BBC vía Reuters

Tras el fracaso del Partido Laborista en las pasadas elecciones generales, se hizo evidente la peor crisis de esta colectividad desde 1935. Era inevitable que de esa tormenta saliera ileso Jeremy Corbyn, el jefe del partido, y a quien se responsabiliza directamente de esta debacle. Tres candidatos, dos mujeres y un hombre, se disputan la jefatura del Laborismo, cuyo nombre se conocerá el 4 de abril. 

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El resultado de esas elecciones generales de invierno no fue una sorpresa del todo para el laborismo. La baja popularidad de su líder, Jeremy Corbyn, elegido en 2015, hacía preverlo. El factor sorpresa llegó con las cifras. Este partido, considerado el segundo en importancia en el país, y el que encabeza la oposición, tenía 262 sillas en el Parlamento de Westminster. Tras las elecciones quedó con 202.  

Fue tan impactante su fracaso, que el partido Conservador le arrebató sus bastiones electorales en el norte de Inglaterra. Esta vez, esos antiguos territorios laboristas le dieron a Boris Johnson el respaldo para concretar el Brexit.

Justamente, esa posición poco clara del laborismo sobre el Brexit fue una de las causas de su debacle, pero no la única. Durante los tres años que duró el debate en el país sobre el divorcio con la Unión Europea, ni el laborismo ni Corbyn fijaron una directriz. “Claramente muchas personas que normalmente votan laborista pero querían el Brexit no les gustó la posición de este sobre el Brexit”, asegura la experta de UK in a Changing Europe, Jill Rutter, en entrevista con France 24.

Para la experta Rutter, las propuestas del partido tampoco convencieron a los electores: “las encuestas de opinión sugirieron que, tanto la falta de confianza en Jeremy Corbyn como la falta de confianza en la capacidad del laborismo para cumplir su programa extremadamente ambicioso” provocó su derrota.

El Laborismo actual no es el de Tony Blair, considerado uno de los primeros ministros más relevantes del país y quien ganó tres elecciones. Este es percibido como uno más radical.

El exlíder laborista Jeremy Corbyn en una sesión parlamentaria el 5 de febrero de 2020 en Londres, Reino Unido.
El exlíder laborista Jeremy Corbyn en una sesión parlamentaria el 5 de febrero de 2020 en Londres, Reino Unido. © Parliament TV vía Reuters

“Jeremy Corbyn simplemente no fue visto como una alternativa creíble por la mayoría de los votantes", explica el profesor Tim Bale, experto en política británica de la Queen Mary University de Londres. Agrega que "el Partido Laborista está por encima de los tiros a la izquierda liberal que lo deja demasiado lejos de donde está el votante promedio”

El factor ideológico también jugó un papel destacado en el fracaso. Mientras el laborismo era visto antes de Corbyn como centro, ahora se le ubica en la izquierda. "Mucha gente apoyó elementos individuales del programa de campaña laborista, pero en su conjunto, fue un programa poco realista e inviable para el Gobierno”, sostiene Rutter.

Otro factor que contribuyó a esa crisis fue la lenta capacidad del partido para resolver la estigmatización al movimiento judío, de la que se responsabiliza directamente a Corbyn.

Tras esos resultados, Jeremy Corbyn admitió que debía dar un paso al costado y se inició el proceso de selección del nuevo líder que será finalmente elegido por los miembros del partido.

Es el momento para una mujer líder

Una de las grandes críticas que se le ha hecho al laborismo es que, desde 1900, cuando fue fundado, no ha tenido una mujer como líder, mientras que su gran rival, el partido Conservador o Tory, ha elegido dos mujeres como jefe y, por ende, primeras ministras: Margaret Thatcher y Theresa May.

En esta oportunidad, dos mujeres, Rebecca Long Bailey y Lisa Nandy, se disputan la jefatura del partido con Keir Starmer, el secretario en la sombra para el Brexit.

Los expertos aseguran que, si este partido quiere convertirse en una opción verdadera de poder en los años futuros, tendrá que unir a sus electores, muy divididos por el factor Corbyn, pero también desmarcarse de las posturas radicales y girar hacia el centro. Y dar garantías a la comunidad judía.

“Necesita un líder que sea visto como pragmático en lugar de ideológico, necesita un líder que sea visto como identificable y que no tenga algún tipo de esqueleto en su armario”, afirma Bale.

Mientras Rebecca Long Bailey, actual secretaria en la sombra para negocios y energía, es vista como la sucesora natural de Corbyn, porque es quien encarna sus políticas e ideología, Lisa Nandy es vista como una Primera Ministra to be en el futuro.

Por su parte, Keir Starmer fue Fiscal general del país, es respetado en todos los sectores y percibido como pragmático por sus posiciones centristas.

La más reciente encuesta de YouGov para Sky News arroja que Starmer va liderando esa carrera para dirigir el nuevo laborismo.

Los miembros del partido tienen desde el 21 de febrero hasta el 2 de abril para votar. El 4 de abril se anunciará quien será el nuevo jefe del laborismo con un reto principal: sacar de la crisis esta colectividad.
 

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