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Miles de refugiados se concentran en la frontera entre Grecia y Turquía

Un migrante lleva a un niño en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020.
Un migrante lleva a un niño en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020. © Umit Bektas / Reuters

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, cumplió con sus amenazas a la Unión Europea y permitió el libre flujo de migrantes hacia Europa, rompiendo así con el acuerdo de contención de refugiados que se alcanzó con Bruselas en 2016.

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Miles de migrantes esperan en la frontera entre Grecia y Turquía para cruzar hacia la Unión Europea (UE), luego de que el Gobierno turco diese luz verde a que estas personas puedan continuar con su trayecto sin oposición por parte de las autoridades. Desde Grecia, se mantiene que no se dejará pasar a ningún migrante y la frontera terrestre se ha reforzado con cientos de policías.

Los enfrentamientos entre la policía y los migrantes en la frontera fueron constantes durante toda la noche entre el viernes 28 y el sábado 29 de febrero. Las autoridades griegas cifran el número de migrantes del otro lado en unos 7.000, pero la constante llegada de autobuses desde otros puntos de Turquía hace pensar que esa cifra podrá aumentar.

Erdogan está cumpliendo así con una de las amenazas más reiteradas hacia Bruselas durante los últimos años. El presidente turco se comprometió a servir como una suerte de estado “tapón” contra el constante flujo de migrantes que se produjo desde el estallido de las guerras civiles de países como Siria o Yemen. Pero ahora ese acuerdo ya no existe.

Un soldado griego hace guardia cerca de la valla fronteriza mientras los inmigrantes descansan en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con los kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020.
Un soldado griego hace guardia cerca de la valla fronteriza mientras los inmigrantes descansan en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con los kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020. © Umit Bektas / Reuters

En 2015, cientos de miles de migrantes llegaron a Europa a través de la frontera entre Grecia y Turquía, pero tras la firma del acuerdo, el flujo se redujo sustancialmente. Estos migrantes se fueron acumulando a lo largo de toda Turquía, alcanzándose la cifra de tres millones y medio de sirios establecidos en Turquía.

“La Unión Europea tiene que cumplir sus promesas. No estamos obligados a cuidar y alimentar a tantos refugiados. Si eres honesto, si eres sincero, entonces necesitas compartir ", aseguró Erdogan en la cadena de televisión pública turca.

Esta reacción tan airada, por parte del mandatario, viene dada por la situación en la ciudad siria de Idlib. En esta localidad del noroeste sirio se están produciendo una serie de combates muy cruentos, como motivo de la ofensiva lanzada por el Gobierno de Bashar al-Assad contra los rebeldes sirios. El Gobierno recibe el apoyo de Rusia; y Turquía, en cambio, es aliada de los rebeldes.

El pasado jueves 27 de febrero, un ataque de las tropas sirias gubernamentales en la ciudad estratégica de Saraqeb causó la muerte de 33 soldados turcos. Esto desencadenó una crisis en el seno del Gobierno que se resolvió tras una reunión de emergencia y la toma de una serie de medidas.

Turquía acusa a la Unión Europea de apoyar a sus principales enemigos, las milicias kurdas del norte de Siria, y de hasta brindar ayuda a al-Assad. La posición de la Unión Europea interfiere en los intereses estratégicos de Erdogan en la región.

Drama migratorio

Los combates de Idlib, último bastión fuera del alcance de Bashar al-Assad tras casi 9 años de guerra, están generando un desplazamiento de más de 900.000 refugiados hacia Turquía. Estas personas tratan de huir de los bombardeos constantes que asolan la región y lo hacen con el objetivo posterior de llegar a Europa.

Recep Tayyip Erdogan se escuda en la incapacidad que tiene su país para acoger a una nueva oleada masiva de migrantes para permitirles el paso. Desde Ankara, señalan que Europa debe ser quien “afronte el problema” ahora.

Los migrantes se reúnen en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con el de Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020.
Los migrantes se reúnen en el cruce fronterizo Pazarkule de Turquía con el de Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020. © Umit Bektas / Reuters

Las situaciones más extremas se están dando en la frontera turco-siria debido al confinamiento de personas en campos que están en pésimas condiciones sanitarias y que no están preparados para proteger a las personas de las gélidas temperaturas que se están registrando en la zona durante estas semanas.

El temor de Grecia es que todas esas personas puedan ahora cruzar Turquía en dirección a la Unión Europea. Por el momento, los guardias fronterizos controlan la situación tanto por mar como por tierra y apenas se registraron unas docenas de detenidos, nada que sobrepase el flujo habitual de migrantes que intentan cruzar la frontera de forma irregular.

Austria advierte que controlará fronteras si la UE no lo hace

Ante la posible situación que se puede generar en la frontera griega por un incremento masivo del número de migrantes dispuestos a cruzar hacia Europa, el canciller austriaco, Sebastian Kurz, advirtió que su país "comenzaría a controlar las fronteras" si la Unión europea no fuera capaz. 

Si esta medida se produjese, sería algo histórico, ya que Austria es un país europeo sin una frontera exterior, y dentro de la organiación existe, desde hace décadas, un política de libre circulación de productos y personas. 

Con EFE y AP
 

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