Saltar al contenido principal
Arte+France 24

La vida en Bahamas tras el devastador paso del huracán Dorian

El 1 de septiembre de 2019 el huracán Dorian azotó las Bahamas con una fuerza destructiva sin parangón.
El 1 de septiembre de 2019 el huracán Dorian azotó las Bahamas con una fuerza destructiva sin parangón. © ARTE

La destrucción provocada por el huracán Dorian a su paso por las Islas Ábaco en septiembre de 2019 hace que se le considere como una de las tormentas más devastadoras de la historia del archipiélago atlántico. ¿Cómo se recupera el país de la catástrofe?

Anuncios

El 1 de septiembre de 2019, la vida de gran parte de los habitantes de las Islas Ábaco, en las Bahamas, cambió para siempre. El culpable de que este paradisíaco lugar esté hoy casi desierto tiene nombre propio: Dorian.

El panorama que dejó este poderoso huracán a su paso por las Bahamas habla por sí solo. Las olas de hasta siete metros y tres días de vientos de hasta 350 kilómetros por hora dejaron 13.000 casas, así como el puerto, un hospital y las pistas de aterrizaje del aeropuerto destruidos, y un número de muertos estimado por el Gobierno en 120 y por los lugareños en "miles".

Varios meses después, decenas, sino cientos, siguen desaparecidos en el país de casi 400.000 habitantes. La cifra aumenta a medida que se descubren más cuerpos en las ruinas y las inundaciones dejadas por la tormenta.

Considerado por muchos como un paraíso terrenal, el archipiélago de Bahamas alberga por lo menos 700 islas. Pero los daños del huracán Dorian se concentraron en las Islas Ábaco y Gran Bahama, en el noroeste del país.

Después de la tormenta no llegó la calma

El olor de la muerte puede sentirse todavía en varios lugares de Bahamas. Todavía puede verse a los rescatistas removiendo escombros de casas y edificios, ya no con la esperanza de encontrar sobrevivientes sino de reducir la amplia lista de desaparecidos.

Meses después de la tormenta, Ábaco parece más una zona de guerra que una isla paradisíaca. De al menos 20.000 habitantes antes de que Dorian se cruzara por su camino, hoy queda menos de la mitad. Todos los niños y mujeres fueron evacuados y no hay representantes gubernamentales.

El turismo es el único motor económico de la isla. "Este país no podría vivir sin los dólares que traen del extranjero porque lo único que hay es sol, playa y ya. Bahamas no produce nada que sea exportable, así que dependemos de los propietarios de las casas; primero porque construyen y segundo porque dan trabajo", ilustra uno de sus habitantes.

La madre naturaleza se ensañó con el turismo de lujo

El 80% de los propietarios de viviendas en Isla Ábaco proviene de Estados Unidos y en menor proporción de Canadá. La mayoría son casas de descanso que se arriendan a turistas adinerados. Pero hoy queda muy poco y ocho de cada diez propiedades no estaban aseguradas.

Ivan Russell fue durante 30 años entrenador de tenis en un complejo de viviendas y lo perdió todo. "El agua estaba en el jardín trasero. Me dije: si el agua sigue subiendo, estoy muerto. De verdad pensé que iba a morir", recuerda. Durante el paso de la tormenta, el hombre se refugió seis horas con sus vecinos y 200 personas más en una casa. "Sigo sin dormir bien, me despierto muy a menudo y como muy poco. Cuando oscurece tengo la sensación de que la tormenta vuelve".

Una vista aérea muestra la devastación después de que el huracán Dorian azotara las Islas Ábaco en las Bahamas el 3 de septiembre de 2019.
Una vista aérea muestra la devastación después de que el huracán Dorian azotara las Islas Ábaco en las Bahamas el 3 de septiembre de 2019. Michelle Cove vía Reuters

Los daños materiales del huracán Dorian ascienden a 7.000 millones de dólares. Varias casas valoradas en cientos de miles de dólares fueron declaradas en pérdida total y la pregunta que se hacen sus dueños es cuánto durará la reconstrucción. Hoy en día, ni siquiera está restablecido por completo el servicio de electricidad.

Tras la tormenta vino el drama social y material

La Organización de Naciones Unidas calcula que 70.000 personas en todo Bahamas necesitaban ayuda humanitaria tras el paso de la tormenta caribeña.

Para este país, recuperarse de la catástrofe no ha sido sencillo y el drama social es incluso más grande que el destrozo material y lo sufren los más desfavorecidos. Uno de los colectivos más castigados por el huracán fue el de los inmigrantes haitianos en situación irregular en Bahamas, que son el 25% de la población.

El Gobierno promovió la expulsión de los haitianos tras el huracán, lo que generó críticas por parte de distintas agrupaciones en defensa de los derechos humanos.

En lo que queda del asentamiento haitiano Schlamm, un barrio que tenía 3.500 habitantes, las autoridades se enfrentan a un gran dilema, en medio de su intención de limpiar la zona y construir un parque: los haitianos son la mano de obra barata. En parte, de ellos depende la reconstrucción de la isla que, para muchos, tomará años.

Los bahameños se refugian en su enorme resiliencia. Los huracanes Irma, Matthew, Katrina fueron catastróficos y Dorian no fue la excepción. Pero en la isla optan por cerrar los ojos y continuar, mientras se preparan para la próxima tormenta.

Boletines de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.