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La guerra siria sigue a las puertas de Europa con miles de migrantes en medio

Migrantes de Afganistán que llegaron en un bote en una playa en los últimos dos días después de cruzar parte del Mar Egeo desde Turquía hasta la isla de Lesbos, se calientan junto a una hoguera cerca del pueblo de Skala Sikamias, Grecia, el 2 de marzo de 2020.
Migrantes de Afganistán que llegaron en un bote en una playa en los últimos dos días después de cruzar parte del Mar Egeo desde Turquía hasta la isla de Lesbos, se calientan junto a una hoguera cerca del pueblo de Skala Sikamias, Grecia, el 2 de marzo de 2020. © Alkis Konstantinidis / Reuters

Lo que sucede en Siria, que entrará este año en su noveno año de conflicto, tiene repercusiones en todo el mundo. Se vio en 2015, cuando miles de refugiados huyeron del país e intentaron buscar cabida en Europa. Una situación que, si bien nunca desapareció, podría volver a surgir con crudeza tras la decisión de Turquía de abrir sus fronteras, convirtiendo la vida de los civiles sirios en una especie de moneda de cambio.

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Una vez más la guerra en Siria llega a las puertas de la Unión Europea (UE) y pone sobre la mesa la incomodidad de sus Estados miembros que ven amenazadas sus fronteras ante la llegada de miles de migrantes. El 18 de marzo de 2016, la UE firmó un acuerdo anti-migratorio con Ankara con el objetivo de frenar los flujos migratorios a cambio de una compensación de ayudas económicas por 6.000 millones de euros. Una forma de controlar las rutas y retener a los refugiados al otro lado de las fronteras europeas, luego de la masiva llegada y la falta de acuerdo de los Estados miembros para lograr una política de asilo común.

Desde el inicio de la guerra en Siria, Ankara se posicionó del lado opositor a Damasco, apoyando y financiando a los rebeldes y a las facciones yihadistas que combaten en la región del noroeste sirio y en especial Idlib, epicentro actual de las contiendas. Uno de ellos es el grupo Hayat Tahrir al Sham (HTS), antigua filial de Al-Qaeda, que controla parte de la provincia. Turquía mantiene también un frente abierto en el noreste del país con los kurdo-sirios, a quienes considera terroristas y trata de imponer una "zona de seguridad" de 30 kilómetros sin presencia de población kurda.

Además, su implicación en el conflicto llevó a que, a comienzos del 2018, Turquía acordara con Damasco mantener 13 puestos de observación en la región de Idlib, pactados con la mediación de Rusia en el llamado 'pacto de Sochi'. El acuerdo implicaba el desmonte de los grupos yihadistas y el compromiso del presidente sirio Bashar al-Assad de frenar los bombardeos aéreos sobre los tres millones de civiles que viven en esa zona. Pero la ofensiva militar de Al-Assad para recuperar Idlib dejó en papel mojado todos los acuerdos alcanzados entre las potencias.

Los combatientes rebeldes sirios respaldados por Turquía viajan en un vehículo en la ciudad fronteriza de Tel Abyad, Siria, el 14 de octubre de 2019.
Los combatientes rebeldes sirios respaldados por Turquía viajan en un vehículo en la ciudad fronteriza de Tel Abyad, Siria, el 14 de octubre de 2019. Khalil Ashawi / Reuters

La noche del 27 de febrero, un ataque del Ejército sirio mató a 34 soldados turcos y provocó una fuerte reacción del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que cumplió con su amenaza y lanzó un ataque en Siria contra posiciones de las Fuerzas de Seguridad sirias en Idlib y Alepo, con el objetivo de "poner fin a las masacres del régimen e impedir una ola migratoria".

Una ofensiva que ha tensado también su relación -de idas y venidas- con Rusia que, pese a apoyar a bandos opuestos en Siria, no ha escalado hasta un enfrentamiento directo. "Esperamos poder minimizar absolutamente este riesgo (de confrontación directa con Turquía) gracias al estrecho contacto entre los militares de ambos países", dijo el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov.

"Rusia es un socio importante para Turquía, a nivel económico en temas de turismo, aportaciones agrícolas y energéticas. Turquía ya vivió en 2015, tras el derribo del cazabombardero ruso que entró en espacio aéreo turco, las sanciones de Rusia y no lo quiere repetir", explica Eduard Soler Lecha, analista del think tank español, CIDOB.

La reunión en Moscú no implica "un divorcio, sino evitar males mayores"

El jueves 5 de marzo está prevista una reunión en Moscú en la que Erdogan y su homólogo ruso, Vladimir Putin, buscarán un acuerdo sobre la situación en Idlib, pese a que las anteriores negociaciones han fracasado. Rusia es el principal aliado de Al-Assad en la guerra siria desde el 2015, apoyando las operaciones militares de Damasco desde el aire, bombardeando -también- posiciones civiles, escuelas y hospitales. El lunes, investigadores de la ONU para Siria dijeron que, tanto los bombardeos rusos como los ataques cometidos por los insurgentes aliados de Turquía, podrían equivaler a crímenes de guerra.

Si bien Turquía ha insistido en que no busca un conflicto con Moscú, el aluvión de ataques entre Damasco y Ankara pone en riesgo una confrontación directa. Para el analista del CIDOB, el líder turco tiene las expectativas puestas en que el diálogo bilateral reconduzca la situación: "Creo que desde la parte turca es con esos ánimos con los que van a la reunión. No para escenificar un fracaso o un divorcio, sino para evitar males mayores", dice Soler, añadiendo que se pueden marcar algunos límites en el enfrentamiento o algún tipo de distensión.

Migrantes se reúnen en el cruce fronterizo de Pazarkule de Turquía con las Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020.
Migrantes se reúnen en el cruce fronterizo de Pazarkule de Turquía con las Kastanies de Grecia, en Edirne, Turquía, el 29 de febrero de 2020. © REUTERS / Huseyin Aldemir

"El problema es que las expectativas o las posiciones de partida pueden ser demasiado difíciles. A veces la diplomacia consigue establecer las normas para la cooperación y el diálogo. Otras simplemente lo que hace es establecer límites al enfrentamiento y veremos", explica Soler y añade que "probablemente los turcos sí querrían, con más vehemencia, una relación mejor con Rusia, pero esperarlo para el próximo 5 de marzo parece un poco premeditado". El experto reitera que "Turquía no quiere verse a sí misma como un actor enfrentado o tener a Rusia como enemigo, en ese sentido Rusia da demasiado miedo".  

¿Cómo desencadenó la contienda en Idlib una nueva crisis de refugiados?

Los intensos bombardeos de las fuerzas del Gobierno del presidente sirio, apoyadas por la aviación rusa e Irán en Idlib, y que alberga uno de los últimos bastiones de insurgentes y grupos islamistas, provocó el desplazamiento masivo de civiles hacia la frontera turco-siria.

Desde el pasado 1 de diciembre, cuando comenzó la ofensiva gubernamental para recuperar la región opositora, más de 900.000 civiles han huido hacia la frontera con Turquía, que alberga a 3.585.209 refugiados sirios en su territorio, según Acnur. Turquía, que enfrenta una crisis económica, ha reiterado que no puede hacer frente a la crisis humanitaria de refugiados sirios que están llegando a su territorio desde el 2011.

Más de 13.000 refugiados esperan en la frontera greco-turca, según la ONU.
Más de 13.000 refugiados esperan en la frontera greco-turca, según la ONU. © REUTERS / Alkis Konstantinidis

El pasado viernes 28 de febrero, Ankara -que hasta entonces era uno de los muros de contención de Europa para la migración- anunció la decisión de abrir sus fronteras, amenazando a la UE a tomar responsabilidad sobre la crisis humanitaria y el conflicto sirio.

El analista español Soler opina que son varios los factores detrás de esa medida. El primero es una búsqueda de apoyos o silencios por parte de la Unión Europea en la gestión de la crisis siria. "Provocando esta situación de pánico, Turquía está diciéndole a los europeos que es un socio imprescindible: 'Yo importo mucho, tenéis que acercaros a mis posiciones en el conflicto'. Está intentando decir: 'a vosotros lo que os interesa es tener una Turquía fuerte, con capacidad de contener flujos'", dice el analista.

Sin embargo, como apunta Soler, las reacciones dentro de la Unión Europea no son unísonas. "En este momento hay muchos en Europa, especialmente los griegos, que se sienten amenazados, que ven en Turquía a un vecino hostil, que no necesariamente le quieres ayudar, o si lo ayudas (es) bajo amenaza pues seguramente esa ayuda puede tener límites importantes".

La segunda hipótesis que apunta el analista "responde a cálculos internos". Y explica que "la política turca en Siria ha demostrado unos límites importantes, inicialmente querían derrocar a Al-Assad, no lo han conseguido. Y tienen un polvorín en Idlib. La población turca está cada vez más cansada con el tema de los refugiados, el discurso de anti-refugiados y anti-sirios está cada vez más presente en la sociedad y en la política turca. Los enfrentamientos entre Turquía y Europa venden bien políticamente".

Migrantes y refugiados se enfrentan a la policía antidisturbios en la isla griega de Lesbos, en el Egeo, el 3 de marzo de 2020, en medio de una oleada migratoria procedente de la vecina Turquía, después de que ésta abriera sus fronteras a miles de refugiados que intentaban llegar a Europa.
Migrantes y refugiados se enfrentan a la policía antidisturbios en la isla griega de Lesbos, en el Egeo, el 3 de marzo de 2020, en medio de una oleada migratoria procedente de la vecina Turquía, después de que ésta abriera sus fronteras a miles de refugiados que intentaban llegar a Europa. © ANGELOS TZORTZINIS / AFP

"Es una decisión terrible, nadie tiene derecho a suspender asilos"

Varados a la deriva del mar, atrapados entre las alambradas de espinas en tierra de nadie y hacinados en situación precaria. Esa es la situación de los miles de refugiados y migrantes que llegan a la frontera greco-turca, donde también se enfrentan al rechazo y los ataques de algunos grupos de extrema, que en los últimos días han violentado a decenas de sirios, afganos o iraquíes que llegan a las islas griegas.

Maite Pagazaurtundúa, diputada española del Parlamento Europeo, activista y vicepresidenta de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior de la LIBE, dice que "hace un tiempo que se rumoreaba que Turquía podía hacer esto. Se han destinado muchos fondos para evitar el caos en la entrada de refugiados y no colapsaran sus peticiones de asilo. Pero lo que ha sucedido es que las islas se han llenado de personas que están atrapadas, sin amparo".

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, mostró este martes su solidaridad con Grecia, "el escudo de Europa", y dijo que la prioridad es mantener el orden de las fronteras exteriores de la UE, para lo que prometió "todo el apoyo operativo necesario". Pero, Pagazaurtundúa pide la creación de un corredor humanitario para las personas más vulnerables "en ese tremendo horror". También aboga por la negociación de una política común de asilo y refugio, una política de retorno y corredores más seguros.

"El Consejo de la UE bloqueó todas las peticiones de fondos del Parlamento Europeo menos Frontex", dice la eurodiputada, consciente de que las migraciones han cambiado y que los países deben adaptarse y crear mecanismos políticos y estructuras sociales que no vulneren los derechos de los refugiados.

En cuanto a la decisión de Grecia de suspender las peticiones de asilo durante un mes, Pagazaurtundúa cree que "es una decisión terrible, nadie tiene derecho a suspender asilos. Evidentemente todos los Estados tienen derecho a proteger su territorio y sus fronteras pero no pueden emplear métodos contrarios a los derechos humanos. No se pueden atacar a personas que huyen de la guerra ni someterlas a chantajes, como ha hecho Erdogan".

Según ACNUR, en el flujo de refugiados y migrantes que intentan llegar a la Unión Europea desde Turquía no solo hay sirios, sino también afganos, iraníes y sudaneses, entre otras nacionalidades, y al menos el 40 % son mujeres y niños.

Pese a que Turquía asegura que miles de refugiados y migrantes han cruzado la frontera con Grecia en los últimos días, Acnur estima que solo 1.400 personas lo hicieron los días 1 y 2 de marzo, en su mayoría por vía marítima con destino a las islas griegas del Egeo, que en circunstancias normales ya reciben un centenar de migrantes y refugiados diarios.

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