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Intensas lluvias en Brasil dejan 21 muertos y una treintena de desaparecidos

Residentes y un bombero excavan en busca de las víctimas de un alud de lodo, ya que varias personas siguen desaparecidas, en el Morro do Barreira en Guarujá, estado de Sao Paulo, Brasil, 4 de marzo de 2020.
Residentes y un bombero excavan en busca de las víctimas de un alud de lodo, ya que varias personas siguen desaparecidas, en el Morro do Barreira en Guarujá, estado de Sao Paulo, Brasil, 4 de marzo de 2020. © Amanda Perobelli / Reuters

Las lluvias torrenciales que golpean el litoral de Sao Paulo, en Brasil, dejan 21 personas muertas, entre ellos tres niños y un bebé de 10 meses. Las autoridades temen un aumento del número de víctimas.

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Decenas de personas se sumaron, con un sentimiento de tristeza e indignación, a las labores de búsqueda de los más de treinta desaparecidos que han dejado las fuertes lluvias en Brasil. "Perdí cuatro miembros de mi familia, mi hermana, mi madre, mi padrastro y mi cuñada. Hasta ahora solo he encontrado a mi hermana. Hay mucha gente enterrada en la colina y no hay ninguna estructura, ninguna posibilidad de subir allí", dijo Yago de Souza Nunes, un residente afectado.

Las violentas tormentas de los últimos días han arrojado, en cuestión de horas, el equivalente a un mes de lluvia en algunas zonas, devastando la costa sur del estado de Sao Paulo y los barrios más pobres de Río de Janeiro, la segunda ciudad más poblada del país.

La ciudad costera de Guarujá -situada a unos 80 kilómetros de Sao Paulo- amaneció el miércoles 4 de marzo de luto tras registrar 18 de las 21 muertes contabilizadas hasta el momento. Entre los fallecidos se encuentra una madre y su bebé, así como tres menores y dos bomberos que trabajaban en los cerros en las labores de rescate.

Vista este miércoles de habitantes y bomberos buscando a los desaparecidos tras el derrumbe en el "Morro do Macaco Molhado", en Guarujá (Brasil).
Vista este miércoles de habitantes y bomberos buscando a los desaparecidos tras el derrumbe en el "Morro do Macaco Molhado", en Guarujá (Brasil). © Fernando Bizerra / EFE

"Mi sobrina de 12 años murió, una piedra impactó en su cabeza. Mi hermano está internado en estado grave en la Unidad de Cuidados Intensivos, pero mi otra sobrina de tres años logró salvarse", explicó a EFE una vecina de Guarujá, la localidad más golpeada por la tragedia.

Algunos vecinos describieron el panorama como "un escenario de guerra, muerte y destrucción". Los deslizamientos de tierra -en los cerros- provocados por las intensas lluvias, arrasaron todo a su paso y las viviendas más precarias quedaron sepultadas bajo el lodo. Mientras, árboles, rocas y electrodomésticos se encuentran desparramados por un inmenso barrizal, bloqueando las carreteras.

Confusión en relación al número de víctimas y dificultad de acceso a las zonas de riesgo

Si bien el número de fallecidos ofrecido por las autoridades está en torno a la treintena, los residentes de las comunidades afectadas aseguran que el número es mucho mayor y que existen "centenares de viviendas enterradas". Pero acceder a las zonas de riesgo es muy complicado. "Es muy difícil precisar el número de desaparecidos porque cambia todo el rato. Pero seguramente tendremos más víctimas", dijo el teniente coronel Nilton César Zacarias Pereira.

Decenas de voluntarios apoyaron a los equipos de rescate, entre ellos el auxiliar de un supermercado, que se desplazó desde Sao Paulo, donde vive, hasta Guarujá después de que le avisaran que su padre había desaparecido tras la tragedia. "Vine corriendo hacia aquí. Hemos buscado a mi padre en todos los hospitales e institutos forenses de la ciudad y no está, su móvil está apagado. Seguro que está aquí, enterrado, junto a su novia", explica.

"Nuestra solidaridad con los familiares de las víctimas de las intensas lluvias en Santos, Sao Vicente y Guarujá", expresó el martes por la noche el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quien aseguró en su cuenta oficial de Twitter estar "a disposición para las demandas que sean necesarias".

Una "tragedia anunciada"

Otro de los puntos más dañados de Guarujá es el cerro de Macaco Molhado, donde vive Simao Pero, un hombre de 33 años que se refirió a la catástrofe como una "tragedia anunciada" consecuencia de las intensas lluvias y los materiales con los que están fabricadas muchas de las viviendas.

"Yo vivo aquí hace 22 años. Ellos dicen que estamos en zona de riesgo y hay que salir, pero ¿a dónde vamos? ¿Cómo vamos a salir en medio de la tormenta? No nos ofrecen una solución", dijo Simao Pedro, de 33 años, y quien vive justo frente a una decena de viviendas que se vinieron abajo debido a los intensos aguaceros del lunes.

En la misma línea se manifiesta Yago, quien no estaba en casa en el momento de la tragedia pero espera impaciente por noticias de su madre, su padrastro y cuñada. "Nosotros no vivimos aquí porque queremos. Entonces que nos digan que nos tenemos que ir, te pregunto, ¿y a dónde vamos?".

La Defensa Civil ha montado un centro de operaciones para gestionar la tragedia e informó  que las víctimas y los municipios afectados recibieron un total de 19,5 toneladas de material de ayuda humanitaria; como colchones, ropa y agua potable.

Según el Cuerpo de Bomberos, los fallecimientos fueron registrados en las localidades de Guarujá, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, Sao Vicente y Santos, tres de las ciudades más afectadas por las lluvias que azotan todo el estado de Sao Paulo desde hace semanas.
Según el Cuerpo de Bomberos, los fallecimientos fueron registrados en las localidades de Guarujá, a unos 80 kilómetros de la ciudad de Sao Paulo, Sao Vicente y Santos, tres de las ciudades más afectadas por las lluvias que azotan todo el estado de Sao Paulo desde hace semanas. © Fernanda Luz / EFE

El desastre se volvió político en Río cuando el alcalde de la ciudad, Marcelo Crivella, un obispo cristiano evangélico de extrema derecha, culpó a los residentes de las inundaciones. Durante una visita a una comunidad afectada, el religioso se quejó de que "la gente no puede estar tirando basura en las laderas, en los desagües y en la calle".

Brasil está teniendo una temporada de lluvias especialmente intensa este verano. Las tragedias derivadas de las intensas lluvias son un problema crónico en el país. Así como el creciente aumento de construcciones irregulares en zonas de riesgo por parte de personas con bajos recursos. "Eso pasa todos los años y en todo el país. Pero es siempre en las favelas. Somos la mayoría de la población y somos los primeros en morir, en ser disparados, en ser enterrados", subrayaba Simao Pedro.

Hace dos semanas un fuerte temporal paralizó la ciudad de Sao Paulo y dejó algunas de sus principales vías y barrios completamente inundados, además de líneas del metro y tren suspendidas y el tráfico colapsado. Y en enero, más de 50 personas fallecieron en el estado de Minas Gerais, vecino de Sao Paulo, tras varios días de lluvias torrenciales.

Con EFE y AFP

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