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Serie Mujeres

América Latina y la diversidad de sus movimientos feministas

En América Latina, el movimiento feminista tiene unas particularidades que engloban una pluralidad de reivindicaciones que van más allá de la lucha por la igualdad de género.
En América Latina, el movimiento feminista tiene unas particularidades que engloban una pluralidad de reivindicaciones que van más allá de la lucha por la igualdad de género. © France 24

América Latina es una de las regiones del mundo con mayor diversidad cultural, étnica, social y lingüística. Esa pluralidad se refleja también en las luchas de sus movimientos sociales, marcados por contextos e historias dispares y de donde los feminismos beben de esa multiplicidad. Varias feministas latinoamericanas explicaron a France 24 las formas de activismo que hacen en sus países.

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En los últimos años, el movimiento feminista irrumpió con fuerza en la agenda política y social de los países latinoamericanos: desde la exigencia por el aborto libre a la denuncia de los feminicidios. Un fenómeno global, pero que en la región tiene unas particularidades propias que engloban una pluralidad de reivindicaciones que van más allá de la lucha por la igualdad de género.

Por ello, las activistas latinoamericanas hablan de "feminismos": Desde el feminismo comunitario de las indígenas de Guatemala y Bolivia, al feminismo descolonial antirracista en Colombia y Brasil o el feminismo desde la diversidad sexual. Todas ellas replantean las teorías clásicas para sumar voces al discurso feminista.

Sobreviviente de abusos de misoginia, Lucía Ixchíu, indígena k’iche nacida en Totonicapán, Guatemala, buscaba respuestas como mujer indígena que no tenían cabida en el feminismo exportado de Europa: blanco, privilegiado y hegemónico. "Fue un recorrido largo de interpelación, de cuestionamiento", confiesa Ixchíu a France 24.

"Es cuando viajo a Cali, Colombia, en el 2016, para participar en el Encuentro Latinoamericano de Mujeres, que me asumo como una mujer feminista. Rodeada de mujeres indígenas, negras, trans, lesbianas y diversas, que representan el ser mujer lejos del estereotipo de la heteronorma y de los biologicismos", explica.

Lucía Ixchíu, guatemalteca, activista feminista, indígena y gestora cultural. Fundadora de Festivales Solidarias y Mujeres en Movimienta.
Lucía Ixchíu, guatemalteca, activista feminista, indígena y gestora cultural. Fundadora de Festivales Solidarias y Mujeres en Movimienta. © France 24

Lucía, gestora cultural y activista, defiende un feminismo cercano a la lucha por la defensa de los territorios, de la naturaleza o del agua; uno desde la posibilidad de construir otros saberes alejados del individualismo y ligado a dinámicas comunitarias, innatas en las sociedades indígenas de la región.

"En nuestro cuerpo hay una parte femenina y una masculina. En la vida en comunidad necesitamos de los hombres para poder relacionarnos. Eso no significa que no podamos cuestionar las dinámicas de machismo dentro de las comunidades", agrega Ixchíu, fundadora de la organización Mujeres en movimienta, que trabaja desde el arte con mujeres jóvenes.

Feminismo comunitario: frente al individualismo, la lucha comunal indígena

Otro movimiento dentro del feminismo que tiene especial relevancia en la región es el denominado feminismo comunitario, que tiene su origen en la obra 'Hilando fino desde el feminismo comunitario' de la boliviana aymara, Julieta Paredes. El feminismo comunitario parte de la base de que la revolución es colectiva; nace en la comunidad que conforma una identidad común, ancestral y se centra en los cuerpos: compuestos por una parte masculina, otra femenina y otra transgénero.

Esta teoría la comparten las mujeres indígenas que se declaran feministas. "Nosotras no venimos de haber estudiado el feminismo, venimos de la calle", dice Adriana Guzmán desde Bolivia. Guzmán, indígena aymara, se hizo feminista con las protestas sociales tras la masacre del gas en el 2003: "Me di cuenta que, si bien las mujeres estábamos en las plazas, estábamos viviendo la lucha desde una realidad distinta. En la calle había que estar con un compañero revolucionario y en la casa con un compañero que no reconocía lo que significa el trabajo del hogar, sus privilegios, su violencia".

Mujeres bolivianas actúan durante una protesta contra la discriminación de la falda indígena en Bolivia, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en Buenos Aires, el 25 de noviembre de 2019.
Mujeres bolivianas actúan durante una protesta contra la discriminación de la falda indígena en Bolivia, en el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer en Buenos Aires, el 25 de noviembre de 2019. © Juan Mabromata / AFP

Su propuesta pasa por la comunidad. "No reconocemos las fronteras patriarcales, hablamos de la reconstitución de los territorios, de los pueblos ancestrales y de los cuerpos, que son autónomos. Fundamentalmente, los cuerpos de las mujeres y su capacidad de decidir sobre cuándo gestar, cuándo enamorarse, cuándo decidir sobre su vida y pensando en una vida en comunidad lejos de estas lógicas liberales que también tiene el feminismo", explica Guzmán a este medio.

"Lo importante es dejar de leer los libros y empezar a leer los cuerpos", propone, haciendo referencia a un feminismo comunitario y popular "que no silencie, que no calle contra los asesinatos en Colombia, que no calle contra los feminicidios sistemáticos en el mundo y en México, que no calle contra el golpe de Estado en Bolivia".

Las interseccionalidades y el feminismo descolonial

Sin interseccionalidad, los feminismos carecen de eficiencia. Es un mantra que se repite constantemente en las conversaciones, teorías y debates feministas. El término interseccionalidad fue acuñado por Kimberlé Williams Crenshaw en 1989 e introduce, además del género, otros factores que discriminan y oprimen a las mujeres; como la raza y la clase. La interseccionalidad explica que no se pueden separar las identidades que constituyen a una persona y las violencias derivadas de esas identidades.

"El problema de la interseccionalidad es que no pregunta por qué estas mujeres son negras y por qué son mujeres. La explicación que el feminismo decolonial da a eso es que 'negra' es una categoría colonial (...) A nosotras nos interesa mucho preguntarnos por qué somos mujeres, por qué somos indígenas, porque eso nos lleva al colonialismo. La interseccionalidad lo más que te llega a decir es que existen mujeres diversas", critica Rosa Ynès Curiel, conocida como Ochy Curiel, activista dominicana, profesora universitaria y fundadora de la batucada feminista La Tremenda Revoltosa.

La batucada feminista La Tremenda Revoltosa, en Bogotá, Colombia.
La batucada feminista La Tremenda Revoltosa, en Bogotá, Colombia. © La tremenda revoltosa

Firme en sus reivindicaciones y ferviente creyente de que los feminismos latinoamericanos deben ser descoloniales, Ochy Curiel, de tez morena y rastas, se define como "feminista antirracista, popular, lesbiana, anti-sexista y radical". Su propuesta y activismo pasan por una revisión de todos los postulados clásicos y eurocentristas del feminismo con el denominado feminismo descolonial.

"Una de las cosas que hacemos es retomar todas las corrientes críticas feministas, como el feminismo antirracista, de origen indígena, de los pueblos, de las comunidades", explica Curiel sobre la propuesta del feminismo que abandera y que articula la complejidad de entender las relaciones sociales más allá de las mujeres.

El feminismo descolonial es "una revolución teórica y política" que tiene una gran importancia en el 'Abya Yala', como denominan a América Latina. Propone una acción política fuera de las instituciones, las ONG, los Estados y los partidos políticos. Su acción, como también mencionaban las feministas comunitarias, está en las calles, en la contracultura y el arte.

"El feminismo decolonial piensa en un sujeto múltiple, atravesado por raza, sexo, clase. Situado en una región como el Abya Yala donde todas, todos y todes podamos propender por un proyecto de transformación social donde todas las relaciones de poder sean atacadas, tanto dentro de los movimientos, como en la sociedad en su conjunto", explica a France 24 la activista.

Ochy enarbola la necesidad de reescribir la historia del feminismo en la región y la urgencia de tomar conciencia de las opresiones a las que se enfrentan las mujeres. "No es lo mismo una mujer negra que una blanca, no es lo mismo una mujer negra lesbiana, que una blanca lesbiana", resalta.

Arraigada en Colombia, pero nacida en República Dominicana, Ochy se enfrenta a aquellos que no ven la importancia de reivindicar que las violencias no solo pasan por el género: "Son posturas racistas. El género no explica nuestras realidades", sostiene.

Imagen del Encuentro de Mujeres Latinoamericanas: ELLA.
Imagen del Encuentro de Mujeres Latinoamericanas: ELLA. © Cecida por ELLA

Las mujeres indígenas, negras y campesinas son las que sufren mayores discriminaciones en la región. A lo que se añade el racismo que permea a las sociedades latinoamericanas, pero también dentro de los movimientos feministas. "Hay racismo dentro del feminismo por las estructuras, que empiezan con las mujeres blancas. No es posible concebir un feminismo sin promover el antirracismo, sin tener en cuenta las narrativas de las mujeres negras", dice la brasileña Dríade Aguiar, editora de 'Midia NINJA' y fundadora del Encuentro Latinoamericano de Mujeres, ELLA.

Feminismo inclusivo desde las diversidades sexuales

Hace cuatro años, en Bolivia, Tatiana Mamani, conocida como Shadé Mamani, formó el colectivo feminista por la diversidad de género Wiñay Wara (Diversidades Sexuales y de Géneros), cuyo nombre significa "estrella eterna" en aymara. "Yo conozco el feminismo tras mi ruptura con el activismo LGBT. Es una de las mejores decisiones de mi vida. Tras vivir muchas violencias y discriminaciones, encuentro las herramientas para visibilizarlas en el feminismo", dice Mamani, que se declara feminista lesbiana e inclusiva.

Su colectivo está ligado a la ruptura del feminismo como una mera lucha por la igualdad de género e incluye a la comunidad transexual, queer o LGBT dentro de su propuesta. "El colectivo no solo es de chicas, existen compañeres trans, no binaries, que forman parte de la colectividad y de nuestras articulaciones feministas", explica Mamani.

La transexual indígena peruana Gahela Cari, miembra del partido de izquierda Juntos por el Perú, en Lima, el 22 de enero de 2020.
La transexual indígena peruana Gahela Cari, miembra del partido de izquierda Juntos por el Perú, en Lima, el 22 de enero de 2020. © AFP

"Antes yo no me reconocía feminista porque había esas voces demasiado fuertes dentro del feminismo radical que no incluían a esas personas. Comentarios que rayaban en lo transfóbico y me alejaban del feminismo", concluye Shadé.

Las nuevas generaciones abogan por un "feminismo transversal"

Las jóvenes de América Latina, que encuentran su espacio de lucha en las asociaciones estudiantiles y lideran las protestas feministas, no conciben el feminismo sin la pluralidad de voces. "La lucha feminista se ha transversalizado gracias a la teoría interseccional. La lucha se entiende como algo más transversal y no temático, sino que atraviesa todas las áreas de la vida", dice Alondra Arellano, miembra de la Secretaría de Género en la Universidad Católica de Chile. 

Estudiantes de la Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia, miembras del colectivo estudiantil feminista Polifonía.
Estudiantes de la Universidad Javeriana en Bogotá, Colombia, miembras del colectivo estudiantil feminista Polifonía. © Polifonía

Nicole Muñoz, de 23 años, estudiante de Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana en Bogotá, y miembra de la organización estudiantil feminista Polifonía, recalca la importancia de tomar consciencia de los privilegios. Desde la asociación, luchan por hacer pedagogía fuera de las clases: "Reconocemos que todas las mujeres sufrimos distintas opresiones de distintas maneras. Como mujer urbana no tengo las mismas opresiones y violencias que una mujer indígena o negra", dice Nicole. 

América Latina está repensando la lucha feminista para adaptarla a la complejidad de sus contextos mediante la pluralidad de voces y rostros colectivos que incluyen a las mujeres indígenas, las partidarias de la lucha comunitaria, las negras, las empobrecidas, las populares. Los feminismos latinoamericanos están repletos de matices que enriquecen sus demandas.

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