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Líbano declara que no puede pagar sus deudas en medio de la crisis

El presidente de Líbano, Michel Aoun, se reúne con el primer ministro Hassan Diab y el presidente del parlamento, Nabih Berri, en el palacio presidencial de Baabda, Líbano, el 7 de marzo de 2020.
El presidente de Líbano, Michel Aoun, se reúne con el primer ministro Hassan Diab y el presidente del parlamento, Nabih Berri, en el palacio presidencial de Baabda, Líbano, el 7 de marzo de 2020. © Dalati Nohra / Reuters

El primer ministro, Hassan Diab, dijo que suspendía el pago de los títulos de eurobonos luego de que la reserva de divisas alcanzara “un nivel crítico y peligroso”.

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El gobierno del Líbano declaró el primer impago de su historia. El país no desembolsará 1.200 millones de dólares en eurobonos. “La deuda pública total superó los 90.000 millones de dólares”, explicó este 7 de marzo el primer ministro Hassan Diab, es decir más del 170 % del producto interno bruto (PIB), lo que lo convierte en el país más endeudado del mundo.

“La deuda se ha vuelto mayor que la capacidad que Líbano pueda soportar, y mayor que la capacidad del libanés para pagar sus beneficios”, dijo el primer ministro quien culpó a la corrupción y al gasto público de la crisis. Precisamente la situación económica y las acusaciones contra la elite política de corrupción fueron el detonante para que miles de personas salieran a las calles el pasado octubre. Las protestas que resultaron en la renuncia del ex primer ministro, Saad Hariri, aún continúan.

Un manifestante lanza una piedra durante una protesta contra una élite gobernante acusada de conducir al Líbano hacia una crisis económica en Beirut, Líbano, el 18 de enero de 2020.
Un manifestante lanza una piedra durante una protesta contra una élite gobernante acusada de conducir al Líbano hacia una crisis económica en Beirut, Líbano, el 18 de enero de 2020. © Mohamed Azakir / Reuters

“No necesitamos un sector bancario que tenga cuatro veces el tamaño de nuestra economía”

Haab agregó: “la corrupción fue inicialmente tímida, después se volvió audaz y luego grosera, hasta que se volvió inmoral y coptó una parte importante de los componentes del Estado, el poder y la sociedad”.

En ese difícil clima económico, que amenaza con tener a más del 40 % de la población en la pobreza, las entidades financieras impusieron un control de capitales que no permite al ciudadano retirar más de 300 dólares cada 15 días. Para los bancos, la medida es necesaria ante la falta de regulación del Banco Central Libanés, la fuerte dolarización y la devaluación de la libra libanesa. “No necesitamos un sector bancario que sea cuatro veces el tamaño de nuestra economía”, dijo el primer ministro al referirse a ese accionar de los bancos.

Diab fue elegido con el respaldo del grupo pro iraní Hezbolá y sus aliados en el poder. El anterior gobierno fue dirigido por Hariri, apoyado por Occidente y los Estados del Golfo Pérsico en la península arábiga. El nuevo primer ministro, sin embargo, no despierta la confianza total de la ciudadanía y es visto también como parte de la misma élite que los gobernó anteriormente y llevó al país a estar sumido en una crisis profunda. Diab, que viene del mundo académico, dijo que el Líbano importaba el 80 % de sus necesidades y no era lo suficientemente productivo

En el pasado, Beirut, una de las ciudades con más influencia occidental dentro de los países árabes, fue rescatada por aliados europeos. Esta vez no hay signos de que eso se vuelva a repetir, luego de que los gobiernos no implementaran reformas para detener la corrupción y el gasto desmedido.

Líbano tiene seis millones de habitantes, un millón de refugiados sirios y una deuda púbica cuyo 37 % es conformada por moneda extranjera.

Con Reuters y EFE

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