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En plena epidemia, los médicos apuestan por la telemedicina en China

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Shanghái (AFP)

Trabaja en París, pero consulta a través de su ordenador a un médico en Shanghái, porque le preocupa su tos. En China, el coronavirus da a la telemedicina un auge sin precedentes.

A 10.000 km de allí, el médico de Shanghái diagnosticará a esta china, instalada en Francia, un simple resfriado y le prescribirá un poco de descanso.

Paralizados por el virus, millones de chinos limitan al máximo los contactos desde finales de enero, cuando la gravedad de la enfermedad fue reconocida públicamente por las autoridades.

Por encima de todo, temen estar contaminados al ir a hospitales que ya están desbordados en tiempos normales. Desde la aparición de la epidemia, las plataformas de telemedicina, desarrolladas en particular por los gigantes locales de internet, Tencent y Alibaba, han registrado un fuerte aumento del tráfico.

WeDoctor, que lanzó el 23 de enero una sección específica para COVID-19, reivindica en el mes de febrero alrededor de 1,5 millones de consultas en línea. Su competidor, AliHealth, con más de 1.000 médicos asociados, asegura atender a más de 3.000 pacientes por hora.

Y la tendencia se ha extendido a las instituciones públicas de salud.

-Cambio a largo plazo-

En Shanghái, el Hospital Central Xuhui, que desde 2015 está experimentando con la telemedicina, recibió el mes pasado una licencia especial del gobierno para explotar este nuevo nicho.

En pocas semanas, las consultas por internet pasaron de casi cero a más de 5.000 el domingo pasado.

"Para la medicina, se trata de un cambio a largo plazo", advierte Zhu Jian, un alto funcionario de la institución que abrió sus puertas a los medios de comunicación a principios de esta semana.

Los pacientes deben descargar primero una aplicación y luego esperar. Después de una breve consulta, los médicos les ofrecen consejos, que van desde el simple descanso, prescripción de medicamentos hasta exámenes con un especialista, procedimiento que también puede hacerse en línea.

"Donde quiera que estés, puedes consultar siempre y cuando tengas teléfono móvil y red", explica Zhu.

En este establecimiento pionero de Shanghái, los medicamentos se regulan en línea a través de las plataformas de pago electrónico omnipresentes en el país.

Luego se entregan gratuitamente a los pacientes, a veces el mismo día. Además, con el brote de COVID-19, los chinos, que temen la contaminación, se muestran un poco más renuentes a recurrir al dinero en efectivo para sus compras diarias y el país se ha embarcado recientemente en una desinfección a gran escala de los billetes de banco.

La mayoría de las consultas en línea no están relacionadas con el coronavirus.

Desde la pediatría hasta la cardiología, pasando por la dermatología, decenas de médicos se turnan en cabinas equipadas con computadoras.

Las ventajas son numerosas: menor presión para el personal sanitario y mayor eficacia, sin contar los tiempos de espera reducidos para los pacientes que ya no están obligados a desplazarse físicamente para consultar.

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