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Chile: Piñera cumple dos años en el poder, ahora con un programa dictado por la calle

Una fotografía distribuida por la Presidencia de Chile muestra al presidente de Chile, Sebastián Piñera, mientras habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de La Moneda en Santiago de Chile, Chile, el 3 de marzo de 2020.
Una fotografía distribuida por la Presidencia de Chile muestra al presidente de Chile, Sebastián Piñera, mientras habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de La Moneda en Santiago de Chile, Chile, el 3 de marzo de 2020. © Presidencia de Chile / vía EFE

El estallido social que vivió Chile el 18 de octubre de 2019 transformó radicalmente el programa político del presidente Sebastián Piñera, que cumple dos años en el poder. ¿Qué queda de sus promesas electorales luego de que la protesta y el descontento irrumpieran como protagonistas?

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¿Imaginó el presidente Sebastián Piñera que su segundo aniversario, de su segundo mandato, iba a ser recibido con cacerolazos y protestas violentas en Chile?

Cuando asumió el 11 de marzo del 2018 poco hacía presagiar un segundo año de gobierno tan complejo para él y su coalición Chile Vamos. El descontento masivo y generalizado, marcado por el estallido social del 18 de octubre, le ha llevado a registrar las peores cifras en las encuestas en toda la democracia chilena: solo un 6% aprobó su gestión en noviembre y diciembre según la encuesta nacional de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP) y un 9% según la encuesta Pública de Cadem.

El Gobierno de Piñera se ha caracterizado por dos etapas: antes y después del 18 de octubre. En la primera, “el presidente fue muy fiel a su programa de gobierno, con una agenda tradicional, basado en la continuidad de ciertos programas (…) tratando de rectificar las reformas del gobierno anterior, con una agenda externa de internacionalización muy fuerte”, marcadas por conferencias y eventos internacionales en las que se trataba de consolidar su liderazgo como figura internacional, señala a France 24 María Cristina Escudero, académica del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

“Esa agenda cambió el 18 de octubre y el Gobierno no ha logrado repuntar ni conectarse con la voluntad ciudadana ni la dirección en la cual esa voluntad se ha manifestado”, resalta Escudero.

El orden público como tema prioritario para Piñera

Tanto para Escudero como para Marcelo Mella, politólogo, doctor en Estudios Americanos y profesor del departamento de historia de la Universidad de Santiago de Chile, el estallido social ha hecho que el tema del orden público pase a primera fila entre las preocupaciones del Gobierno y de la sociedad chilena, que vive entre una forzada normalidad sus actividades cotidianas mientras en las calles se registran con frecuencia manifestaciones, barricadas, se cierran comercios antes de hora, se respiran gases lacrimógenos o se cierran con regularidad estaciones de metro, convirtiendo en una pesadilla la vuelta a casa desde el trabajo.  

La policía antidisturbios dispersa a los manifestantes durante una protesta contra el festival musical que se lleva a cabo en Viña del Mar, Chile, el 26 de febrero de 2020.
La policía antidisturbios dispersa a los manifestantes durante una protesta contra el festival musical que se lleva a cabo en Viña del Mar, Chile, el 26 de febrero de 2020. © Alberto Peña / EFE

“Hace al menos dos décadas el tema del orden público no era tan relevante como lo es ahora y hay una gran interrogante respecto a cuál va a ser la ecuación que va a usar este Gobierno que permita recuperar, si esto es posible bajo la actual Administración, ciertos niveles de estabilidad, orden social y de normalidad institucional”, plantea Mella y agrega que el estallido obligó al Gobierno a mirar hacia atrás para volver a temas que parecían resueltos.

“El presidente asume una narrativa con dos ejes fundamentales: profundizar el compromiso del Estado con la clase media y un conjunto de temas que se conectan con la discusión internacional” en tópicos medioambientales y energéticos, “temas de siglo XXI y sin embargo la crisis del 18 de octubre obligó a retomar una agenda propia del siglo XX, con temas como el régimen político cuya mayor expresión es el cambio de la Constitución, y cambios en el modelo de desarrollo”, señala.

¿Adiós a los ‘tiempos mejores’?

El balance de los dos años de gobierno de Piñera es negativo para los tres expertos consultados, que coinciden con la voz de la ciudadanía. El presidente tampoco ha logrado el tan ansiado crecimiento económico que había prometido como motor de su campaña electoral (en la que se aseguraba “tiempos mejores”). La economía chilena se ha visto fuertemente afectada por factores internacionales, con un dólar que se cotizó a máximos históricos al llegar a los 840 pesos el pasado martes 10 de febrero.

El Gobierno “primero abandonó su eslogan que terminó siendo un boomerang por la alta expectativa que había generado (…) Piñera gobierna con un programa que le es ajeno, que no tiene nada qué ver con lo que él prometió”, señala Germán Silva, analista político de la Universidad Mayor.

El presidente, Sebastián Piñera, firma en el Palacio de la Moneda la reforma a la Constitución para habilitar un plebiscito ciudadano para decidir si se elabora una nueva Carta Magna, en Santiago, Chile, el 23 de diciembre de 2019.
El presidente, Sebastián Piñera, firma en el Palacio de la Moneda la reforma a la Constitución para habilitar un plebiscito ciudadano para decidir si se elabora una nueva Carta Magna, en Santiago, Chile, el 23 de diciembre de 2019. Fotografía cedida por la Presidencia de Chile / EFE

Este programa es castigado por las fuerzas más conservadoras de la coalición de Gobierno y que no apoyan la gestión del presidente al igual que la ciudadanía que expresa cifras de aprobación que se sitúan “entre las más bajas de Latinoamérica”, señala Silva.

La baja legitimidad institucional, sombra del presidente

Estos números en rojo de aprobación e imagen plantean la cuestión de la legitimidad de un mandatario ampliamente cuestionado en las calles, como mostraron las duras protestas registradas este miércoles11 de marzo y en Internet, con el “#FueraPiñera” convirtiéndose en trending topic. Esto se suma a los intentos de la oposición de inhabilitar al presidente por impedimento físico o mental o acusaciones constitucionales (equivalente al ‘impeachment’, que por el momento no ha prosperado), mientras planea la sombra de que no termine su legislatura o se planteen elecciones anticipadas.

“El problema es la legitimidad social, que se ha erosionado a niveles históricos, inéditos”, explica Mella. Sin embargo, lo más complejo es, según el analista, que esto “no es exclusivo del presidente sino también es un rechazo que afecta a la clase política parlamentaria y a los partidos políticos que tienen bajos niveles de apoyo. La desconfianza se transforma en uno de los grandes obstáculos para recuperar el orden social en el corto-mediano plazo”, analiza.

Ninguno de los analistas consultados ve posibilidades, dada la profundidad de la crisis que se extiende por más de cuatro meses sin aparente solución, de que Piñera pueda superar esta situación.

“El Gobierno está pasando a ser un actor irrelevante, que interviene para cosas puntuales”, señala Silva, que vaticina un año difícil para gobernar para el empresario dado tanto el plebiscito del 26 de abril donde se decidirá si se sustituye o no en el país la Constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) como las elecciones de gobernadores, alcaldes y concejales previstas en la misma fecha.

Otros apuntan como falencias la falta de convicción  y profundidad de las reforma sociales, hasta el momento considerados por muchos como ‘parches’ que no tocan el sistema cuya desigualdad está en el centro de los que siguen en las calles porque eso  implicaría “un cambio del modelo que está lejos de la ideología del actual Ejecutivo”, apunta Escudero, como a la escasa capacidad del Gobierno de leer el sentir de la calle y de imponerse con acciones que puedan conectarse o mostrar sintonía “con la situación actual del país”.

Ahora todas las miradas están en abril, en un proceso Constituyente que, paradójicamente, fue rechazado en varias instancias por el Gobierno antes de llegar al poder, pero que impuso con fuerza el estallido, como una de sus principales demandas.

“Si el Gobierno da una señal que está favor del apruebo”, como se dice en círculos de La Moneda”, plantea Silva, Piñera “podría pasar a la historia por ser un presidente que apoyó la Nueva Constitución”.

El desenlace del Gobierno de Piñera y de esta larga crisis social tiene las miradas puestas en abril, para el que ya se aprestan tanto el bando del rechazo como el del apruebo con todas sus fuerzas, trayendo a la memoria la mítica campaña del ‘Sí’ y el ‘No’ que acabó con la dictadura de Pinochet en 1998.

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