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El coronavirus deja las playas españolas sin sus fieles turistas jubilados

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Salou (España) (AFP)

En la turística costa Dorada española, el Hotel Pirámide de Salou se va a quedar sin su principal contingente de clientes en temporada baja, los ancianos, tras la cancelación por el coronavirus de un popular programa de viajes para jubilados.

"Habíamos empezado muy bien el año, pero de la noche a la mañana ha caído y tenemos el hotel casi vacío", lamenta David Fernández, director del hotel, uno de los pocos abiertos en este municipio costero 100 km al suroeste de Barcelona (noreste).

Entre sus medidas para combatir la epidemia, España suspendió desde el jueves los viajes del Imserso, un programa gubernamental que ofrece paquetes turísticos baratos a pensionistas para espolear los destinos nacionales en periodos de poca actividad.

Alrededor de 800.000 personas disfrutan anualmente de este programa fundado en 1985, que les permite viajar una semana a pensión completa a un destino español por apenas 200 euros.

En hoteles como el Piramide, un típico complejo con piscina y habitaciones con balcones frente al mar Mediterráneo, estos visitantes sostienen el negocio en los crudos meses de invierno.

Este pueblo de 26.700 habitantes, cercano a Tarragona y al parque temático Port Aventura, vive del turismo tanto nacional como inglés, francés o ruso.

Pero "desde marzo hasta Semana Santa es casi todo reserva del Imserso", reconoce Rodríguez.

Para este periodo esperaban una ocupación del 80%. Pero la cancelación durante al menos un mes de estos viajes, les tuerce las perspectivas.

"Nos quedaremos en torno al 15%", afirma.

- Incertidumbre para Semana Santa -

La incertidumbre se extiende por todo el sector turístico español, que en tres semanas debía dar el pistoletazo de salida a su temporada alta con las vacaciones de Semana Santa.

"La Semana Santa es el punto de salida de toda la temporada. Una mala Semana Santa será un inicio malo", reconoce Mar Farriol, propietaria del restaurante Goretti en el paseo marítimo de Salou, que reabrió sus puertas esta semana.

"La incertidumbre la tenemos todos. No solo los restaurantes, sino la economía en general. Estamos todos a la espera de cómo evoluciona este tema", insiste.

Desde las grandes patronales del sector, uno de los pilares económicos de España, segundo destino turístico internacional, se preparan para lo peor.

"Nunca ha habido una crisis así, un bajón de actividad tan repentino y generalizado", lamenta César Gutiérrez, presidente de la patronal de agencias de viajes Fetave.

"Ahora mismo apenas tenemos ingresos, tenemos un grave problema de liquidez. Si el gobierno no aplica medidas, muchos estamos en riesgo de supervivencia", asegura.

Por el momento, el gobierno anunció 400 millones de euros en créditos para dar liquidez al sector turístico y la hostelería.

- Vuelta prematura a casa -

En Hotel Pirámide, los escasos clientes restantes juegan a petanca, charlan en el restaurante o pasean por calles semidesiertas, entre locales cerrados y grandes bloques de apartamentos deshabitados.

"Aquí estamos bien y tranquilos, apenas hay casos. Pero estoy deseando irme a mi casa cerca de mi familia por si pasa algo", explica Manoli Sabido, jubilada de 76 años.

Junto a su marido Ramón Moreno, son usuarios habituales de este programa. En mayo tienen previsto otro viaje pero no saben si la suspensión seguirá vigente.

"Tenemos que acabar de pagar la reserva y no sabemos qué hacer", explica él.

Otros optan por acortar sus vacaciones ante la rápida expansión de la epidemia, con casi 3.000 infectados en España, y el paulatino cierre de actividades e instalaciones por todo el país.

Es el caso de Paulo Arruarte que, junto a su grupo de amigos, ya cargaron las maletas al coche para volver un día antes de lo previsto a San Sebastián, en el País Vasco (norte), uno de los principales focos.

"Las actividades que teníamos programadas están cerradas o restringidas. Aquí ya no hacemos nada. Así que hemos decidido volver a casa antes de que nos cierren las puertas de entrada a nuestra ciudad", explicó este jubilado de 71 años.

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