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Las manifestaciones en Chile desafían al coronavirus y al Gobierno de Sebastián Piñera

Manifestantes protestan durante una nueva jornada de movilizaciones contra el Gobierno de Sebastián Piñera en Santiago, el 13 de marzo de 2020.
Manifestantes protestan durante una nueva jornada de movilizaciones contra el Gobierno de Sebastián Piñera en Santiago, el 13 de marzo de 2020. © Alberto Valdés / Reuters

Como cada viernes, cientos de personas se reunieron en la Plaza Italia para reclamar contra la desigualdad en el país, pese a la situación del Covid-19. La protesta cerró una semana convulsionada, con manifestaciones de mujeres y estudiantes y renovadas denuncias de violaciones a los derechos humanos.

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Ni el coronavirus parece frenar la protesta social en Chile. Como ocurre cada viernes desde el inicio del estallido social hace seis meses, el 13 de marzo se concentraron cientos de personas en la Plaza Italia de Santiago (rebautizada “Plaza Dignidad” por los manifestantes) para expresar su rechazo al Gobierno de Sebastián Piñera y al sistema desigual que rige al país.

La amenaza del Covid-19, que ha llevado a tomar medidas contrarias a las aglomeraciones de personas, no frenó a los manifestantes, aunque sí se notó una merma de la asistencia. Los que estuvieron, se hicieron oír, con tambores y cacerolas y entonando cánticos como “El pueblo unido jamás será vencido”, “Chile despertó” o “El baile de los que sobran”, del grupo de rock Los Prisioneros.

“Creo que, a pesar de la estrategia del Gobierno para crear pánico con el brote de coronavirus, la gente va a seguir marchando. Los jóvenes saben que las personas que tienen riesgo son los mayores”, señaló la estudiante universitaria Liseth Toledo a la agencia EFE.

En la marcha también se realizó un homenaje a Cristián Valdebenito, el hombre de 48 años que murió el viernes 6 de marzo, presuntamente como consecuencia del impacto en la cabeza de una bomba lacrimógena disparada por las fuerzas de seguridad.

La concentración, mayoritariamente pacífica, terminó con algunos incidentes, luego de que los Carabineros intervinieran para dispersar a las personas con gases lacrimógenos y camiones lanza-agua, a lo que los manifestantes respondieron con algunas piedras, además de actos de vandalismo y destrozos.

La marcha del viernes, final de una semana agitada en Chile

Transcurrida la temporada estival en Chile, marzo vio la reactivación de la protesta social en el país que, más allá de no alcanzar la magnitud de las movilizaciones iniciadas en octubre de 2019, sigue contando con un núcleo duro de participantes.

La huelga de mujeres del lunes 9 de marzo, un día después de la masiva movilización por el Día Internacional de la Mujer, abrió una semana convulsionada en el país. A ese encuentro le siguieron protestas estudiantiles en distintos puntos del país y en algunas estaciones del metro de Santiago.

El miércoles 11, al cumplirse dos años del regreso del conservador Sebastián Piñera a la presidencia, también se produjo una manifestación en la capital, que contó con la participación de Gustavo Gatica, el joven que perdió la vista luego de recibir dos disparos de perdigones en el rostro en noviembre, siendo el primer caso de un manifestante ciego, una situación que se repitió en la represión policial de las protestas.

Además, el jueves 12, la oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) denunció que no ha habido “avances significativos” en la protección de los derechos humanos en el país y que el Estado prácticamente no ha cumplido con ninguna de las 21 recomendaciones que el ente le hizo hace tres meses.

Esa acusación se vio fortalecida también con la difusión de un video a través de las redes sociales, en el que se ve cómo los Carabineros golpeaban a un hombre de 69 años durante la protesta de mujeres del domingo.

La limitación a las reuniones de personas, próximo obstáculo de las protestas

En el marco del combate a la propagación del Covid-19, el Gobierno chileno anunció el viernes 13 de marzo la prohibición de eventos públicos con más de 500 personas, entre otras medidas.

Esa limitación entrará en vigor el lunes 16 y significaría también un obstáculo para la realización de las protestas y otras convocatorias de organizaciones sociales, que vienen siendo frecuentes a partir del estallido en el país.

Además de esta prohibición, la administración de Sebastián Piñera dispuso el control a pasajeros de países “en riesgo”, la aprobación de una partida de más de 260 millones de dólares para la compra de insumos médicos, la gratuidad de las pruebas de diagnóstico para afiliados a la seguridad social y el cierre de escuelas donde se registren entre uno o dos casos, entre otras medidas.

Chile cuenta hasta el momento con 43 casos confirmados de Covid-19 y otros 2.000 en observación, aunque las autoridades consideran que el número puede subir considerablemente y decisiones más duras podrían ser tomadas. Así, el coronavirus podría convertirse en el principal enemigo de las movilizaciones sociales que, con mayor o menor intensidad, han mantenido la calle caliente en Chile durante los últimos meses.

Con EFE

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