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Las optimistas, solidarias y creativas respuestas de italianos y españoles al coronavirus

Una mujer canta desde su balcón durante el estado de alarma para combatir el brote de coronavirus, en Roma, Italia, el 14 de marzo de 2020.
Una mujer canta desde su balcón durante el estado de alarma para combatir el brote de coronavirus, en Roma, Italia, el 14 de marzo de 2020. © Alberto Lingria / Reuters

Italia y España han tenido que decretar el estado de alarma con medidas extraordinarias. Una situación inédita en décadas, que tiene por objetivo enfrentar la propagación de la epidemia del coronavirus. Son los dos principales focos de contagio en Europa, por lo que sus ciudadanos han tenido que confinarse en casa. Un encierro que está despertando la solidaridad y la creatividad. 

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El mediterráneo es un punto de atracción turístico, gastronómico, pero también un ejemplo de estilo de vida. En el sur de Europa, España o Italia atraen a visitantes de todo el planeta por su vida en la calle, la calidez de sus ciudadanos o las terrazas de los bares. 

Una forma de vida que se encuentra en un momento excepcional: el coronavirus está castigando especialmente a estos países. Esto ha obligado a su gobiernos a tomar medidas extraordinarias, como el estado de alarma, que está obligando a que las personas abandonen su cotianidad para confinarse en sus hogares. 

No ha sido fácil: italianos y españoles han puesto dificultades en abandonar sus costumbres. Pero, finalmente, el confinamiento está siendo mayoritario, después de mucha pedagogía del gobierno, de personajes públicos y también del personal sanitario. 

Precisamente, este sector ocupacional está viviendo jornadas desbordantes de trabajo, tras el rápido avance del coronavirus entre las poblaciones. Una dedicación que se ha ganado los aplausos espontáneos de vecindarios a lo largo y ancho de la península ibérica e itálica. 

Españoles e italianos dedicaron un largo aplauso, desde los balcones donde están confinados, a todo el personal sanitario que está combatiendo el coronavirus.
Españoles e italianos dedicaron un largo aplauso, desde los balcones donde están confinados, a todo el personal sanitario que está combatiendo el coronavirus. © Massimo Pinca / Reuters

Esta solidaridad se está extendiendo también entre distintos colectivos de la sociedad. Múltiples jóvenes están formando grupos de acción en los barrios de los dos países para ofrecerse a cuidar a niños de padres trabajadores, así como para hacer la compra a ancianos y personas vulnerables que se exponen de una mayor forma al coronavirus. En Cataluña, por ejemplo, hay grupos de apoyo mutuo que actúan por Telegram.

La solidaridad está avanzando incluso más rápido que la pandemia.

Mientras tanto, italianos y españoles no pueden evitar salir al balcón para desplegar su creatividad. En ambos países se han sucedido los cánticos de canciones emblemáticas, así como la interacción de los vecinos de diferentes edificios. En Italia, ha salido el gusto decimonónico por la música clásica: 

Y, en España, en una urbanización de Sevilla, han llegado a jugar al bingo:

Soluciones creativas mediterráneas con las que la gente se prepara para un confinamiento que durará, al menos, dos semanas. Un tiempo en el que el virus de la epidemia está viendo como también se viralizan las propuestas por internet. Filósofos se ofrecen a responder preguntas, escritores regalan poemas, psicológos se muestran dispuestos a calmar la ansiedad y médicos se prestan a resolver dudas. 

Servicios digitales a los que se están sumando instituciones y colectivos. Por ejemplo, el C.D. Leganés, equipo de primera división de fútbol español, ha narrado por Twitter el partido que tenían que enfrentar, de no haberse suspendido La Liga, contra el Real Valladolid. Un partido ficticio que los seguidores han podido seguir minuto a minuto.

Las habituales abarrotadas terrazas de España e Italia se han vaciado... Pero la gente continúa con las mismas ganas de encontrarse con sus vecinos y amigos. De esta voluntad han surgido personas que organizan videollamadas para celebrar su cumpleaños, para hacer un brindis o para continuar con los procesos sociales que habían acordado antes de la llegada masiva del virus. 

Son respuestas optimistas, creativas y solidarias ante una situación que hace unas semanas nadie podía imaginar. Una adaptación a la excepcionalidad que está sacando momentos de gran humanidad, mientras el personal sanitario y el paso del tiempo luchan contra la propagación de la pandemia del Covid-19. 

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