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Bolsonaro tacha la emergencia por el Covid-19 de "histeria" y apuesta por salvar la economía

Fotografía de archivo del 7 de noviembre de 2018 que muestra al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (d), junto al general Augusto Heleno Ribeiro (i), ministro de Seguridad Institucional de Brasil, durante una rueda de prensa en Brasilia (Brasil). Ribeiro, ministro de Seguridad Institucional, y quien integró la comitiva que acompañó a Bolsonaro en su reciente viaje a los Estados Unidos, informó este miércoles 18 de marzo de 2020 que dio positivo en la prueba de coronavirus.
Fotografía de archivo del 7 de noviembre de 2018 que muestra al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (d), junto al general Augusto Heleno Ribeiro (i), ministro de Seguridad Institucional de Brasil, durante una rueda de prensa en Brasilia (Brasil). Ribeiro, ministro de Seguridad Institucional, y quien integró la comitiva que acompañó a Bolsonaro en su reciente viaje a los Estados Unidos, informó este miércoles 18 de marzo de 2020 que dio positivo en la prueba de coronavirus. © Joédson Alves / EFE

En contra de la tendencia mundial de declarar el estado de emergencia y promover el aislamiento de la población, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro se niega a aceptar la cuarentena social y sigue insistiendo en que hay "mucha histeria" con el Covid-19.

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"Ahora, de aquí a cuatro días, cumpliré 65 años. Habrá una pequeña fiesta tradicional incluso porque mi cumpleaños es el día 21 y el de mi esposa es el día 22. Son dos días de fiesta". 

El domingo pasado, Jair Bolsonaro ignoró su propia recomendación de evitar aglomeraciones y participó en un acto en Brasilia convocado por partidarios, que querían mostrar su apoyo al presidente.

Incluso se acercó a un grupo de fans que le esperaban fuera del palacio del Planalto y apretó la mano de algunos de ellos. Lo hizo a pesar de que existiesen sospechas de estar contagiado por el virus tras su viaje oficial a Miami, en el que 16 personas de la comitiva oficial contrajeron la enfermedad. Su comportamiento ha generado duras críticas por parte de la oposición e incluso del presidente del Congreso, Rodrigo Maia.

Fotografía cedida del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (d), quien saluda a un seguidor el pasado domingo 15 de marzo, durante un evento en Brasilia. En plena pandemia del coronavirus el presidente Bolsonaro, ignoró la contención en eventos sociales recomendada por las autoridades sanitarias y participó este domingo en una marcha en favor de su Gobierno y contra el poder Legislativo y Judicial.
Fotografía cedida del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro (d), quien saluda a un seguidor el pasado domingo 15 de marzo, durante un evento en Brasilia. En plena pandemia del coronavirus el presidente Bolsonaro, ignoró la contención en eventos sociales recomendada por las autoridades sanitarias y participó este domingo en una marcha en favor de su Gobierno y contra el poder Legislativo y Judicial. © EFE

Sin embargo, el mandatario brasileño a lo largo de toda esta semana ha sido contundente: "Tengo la obligación moral de saludar a la gente que estaba en el Palacio del Planalto. Si yo me contaminé, eso es mi responsabilidad y nadie tiene nada que ver con eso", afirmó en una entrevista.

El pasado 17 de marzo, Bolsonaro tuvo que repetir el test del coronavirus y anunció que ha resultado negativo. De nuevo, quitó hierro a la crisis sanitaria causada por el Covid-19 y pidió a la población que mantenga la calma. "No puede haber histeria. Si hay histeria, todo el mundo se volverá loco y las consecuencias serán mucho peores. Hay lugares en que están retirando dinero de los bancos, eso también puede ocurrir en Brasil", afirmó. 

El mandatario brasileño, que se ha negado a permanecer aislado en el Palacio del Planalto, ha señalado en varias ocasiones que su principal preocupación es que la economía no se derrumbe. En este línea, ha criticado las medidas de emergencias adoptadas por los gobernadores de los Estados federados que están limitando los eventos multitudinarios, la actividad lectiva de las escuelas y el horario de establecimientos y centros comerciales ante el avance del coronavirus. 

De momento, hay una muerte confirmada por el Covid-19 y 291 infectados, aunque las cifras podrían ser mayores porque el Ministerio de Sanidad tarda en actualizar los datos ofrecidos por cada Estado.

De hecho, el Gobierno del Estado de Río de Janeiro ya ha notificado dos fallecimientos por el virus, que todavía no han entrado en la base de datos ministerial. Además, según la información de las secretarías estatales de Sanidad, habría en este momento 368 infectados.

Bolsonaro: "Este virus trajo una cierta histeria"

El Gobierno central de Brasil ha decretado que habrá prisión para las personas infectadas que no respecten la cuarentena. Sin embargo, contradiciendo la postura de algunos ministros, Bolsonaro afirmó el martes que las medidas de emergencia adoptadas por los Estados federados pueden perjudicar a los trabajadores del sector informal, que en sus palabras si no trabajan, no tendrás recursos para alimentarse de forma adecuada y quedarán a la merced del Covid-19.

"La economía estaba yendo bien, hicimos algunas reformas, los números mostraban que los tipos de interés estaban bajos, la confianza en Brasil y la evaluación del riesgo también iban bien. Este virus trajo una cierta histeria y algunos gobernadores, a mi ver, y puedo estar equivocado, están tomando medidas que perjudicarán y mucho nuestra economía", dijo en una entrevista radiofónica.

Por su parte, el ministro de Economía Paulo Guedes anunció el lunes que destinará 30.000 millones de dólares para financiar programas excepcionales con el objetivo de socorrer los sectores de la economía y los ciudadanos más vulnerables. De ellos, unos 16.600 millones de dólares serán destinados a la población más pobre y a los ancianos. Varios expertos señalan que este paquete puede mitigar los efectos económicos de la pandemia, pero no conseguirán revertir el cuadro general, que parece negativo. Las últimas proyecciones para el PIB de 2020 indican un crecimiento del 1,68%, frente al 2,5% previsto hace tan solo unas semanas. 

"Ha llegado el momento de comenzar a discutir seriamente el impeachment (juicio político) del presidente. Bolsonaro no tiene la autoridad para conducir el país durante la crisis del coronavirus y su campaña contra los otros poderes de la República puede comprometer permanentemente las instituciones”, señala Pablo Ortellado, profesor de Gestión de Políticas Públicas de la Universidad de São Paulo (USP) y columnista de la 'Folha de Sao Paulo'. Este politólogo se refiere a las manifestaciones celebradas el pasado 15 de marzo en diferentes ciudades brasileñas para apoyar las gestión de Jair Bolsonaro.

Las movilizaciones fueron convocadas en medio de la votación de los presupuestos en el Parlamento. El equipo gubernamental de Bolsonaro criticó el control que el Congreso tiene sobre los fondos públicos. Paralelamente, a través de las redes sociales hubo un llamamiento para manifestarse "contra el Parlamento y el Tribunal Supremo", acusados de corrupción por los partidarios del presidente. Muchos políticos de la oposición han tachado estos actos de “ataque contra las instituciones democráticas”.

Desde el principio, Bolsonaro mantuvo una actitud ambigua con respecto a las manifestaciones: inicialmente se distanció, posteriormente convocó al pueblo durante un acto en el Estado de Roraima para después afirmar, en una comparecencia pública, el 12 de marzo, que sería mejor aplazar las protestas por el riesgo del coronavirus. Finalmente, el pasado domingo Bolsonaro se sumó a un acto convocado en Brasilia e incluso divulgó los vídeos de las manifestaciones realizadas en otras ciudades a través de sus redes sociales. La oposición interpretó su conducta como una legitimación implícita de los manifestantes.

Presentan petición sobre impeachment contra Bolsonaro

Ayer el diputado Leandro Grass presentó en el Parlamento una petición oficial de impeachment contra el presidente brasileño. Entre las razones esgrimidas, están la participación de Bolsonaro en las manifestaciones del 15 de marzo y los ataques contra la periodista de la 'Folha de S. Paulo' Patrícia Campos Mello, que investigó la supuesta campaña de fake news usada para Bolsonaro y sus hijos para ganar las elecciones de 2018 y que posteriormente fue acusada por el propio presidente de intercambiar favores sexuales para conseguir información tendenciosa con el único objetivo de atacarlo.

Mientras tanto, a última hora de la noche de ayer el Gobierno brasileño decretó el estado de calamidad pública y pidió al Congreso que apruebe esta medida excepcional, que permitirá flexibilizar las limitaciones presupuestarias y gastar más dinero tanto en sanidad, como en medidas excepcionales para intentar contener los devastadores efectos económicos de la crisis del Covid-19.

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