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Covid-19: organizaciones sociales colombianas se movilizan para ayudar a los más vulnerables

Un menor de edad residente de la localidad de Kennedy, Bogotá, con una de las bolsas de alimentos repartidas por Ciudad en Movimiento.
Un menor de edad residente de la localidad de Kennedy, Bogotá, con una de las bolsas de alimentos repartidas por Ciudad en Movimiento. © Marina Sardiña

Dos semanas después de detectarse el primer caso de coronavirus en Colombia y ante el avance de las medidas de contingencia para evitar la propagación de la enfermedad, afloran las iniciativas ciudadanas y de colectivos para ayudar a sobrellevar el aislamiento de los sectores más vulnerables de la sociedad colombiana. 

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“La solidaridad es la ternura de los pueblos”, un lema que se ha vuelto viral en las redes sociales colombianas a medida que la pandemia del Covid-19 aumentaba el número de contagios: 145 casos. Lavarse las manos constantemente con jabón, mantener la distancia de seguridad, evitar los espacios concurridos, realizar teletrabajo y no salir de casa son algunas de las recomendaciones mundiales frente a la enfermedad. Una forma de lucha individual contra la propagación de la enfermedad que muchos grupos sociales no pueden acatar por sus condiciones de vulnerabilidad.

Sin embargo, en época de crisis global es donde aparece la humanidad de algunas personas, como lo demuestran las numerosas campañas que han surgido a través de las redes sociales durante los días previos al confinamiento o “simulacro vital obligatorio” en Bogotá; los toques de queda y las restricciones a la movilidad en otras regiones de Colombia.

Un plan de contingencia necesario ante la enfermedad, pero que pone en riesgo la seguridad alimentaria y habitacional de miles de personas que viven de la economía informal. Colombia registra una tasa de empleo informal del 47,7% , un total de 5.7 millones de ciudadanos, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).

"Solidaridad es acción" 

Mediante el llamado virtual “solidaridad es acción”, la organización nacional Ciudad en Movimiento logró -en menos de dos días- conseguir las donaciones necesarias para comprar alimentos no perecederos para 75 familias de siete barrios populares de Bogotá, como Kennedy, Suba, Usme o Soacha. “La iniciativa surge de las necesidades concretas que tienen las personas en las localidades donde trabajamos. Hay muchas familias que forman parte de nuestro trabajo que se dedican a la venta ambulante, el reciclaje o que tienen condiciones muy vulnerables y habitan en barrios populares”, explicó Laura Martínez, miembro de la organización.

“Lo que nos damos cuenta es que quienes tienen la posibilidad de quedarse en su casa son conscientes de que son privilegiados, de que para otras personas es más duro porque viven del día a día”, dijo Martínez, quien no descarta ampliar la campaña que está presente en otras ciudades del país.

El jueves 19 de marzo - día previo al simulacro de cuarentena- varios miembros de la organización se reunieron para adquirir, en mercados locales, los alimentos que iban a distribuir. “Ante las medidas del Gobierno que no solventan las necesidades de la gente, somos desde abajo, el pueblo, quienes tenemos que organizarnos colectivamente y en solidaridad”, dijo otra de sus integrantes antes de comenzar el reparto en la localidad de Kennedy, con más de 1.2 millones de habitantes.

Sebastián Ruiz, miembro de Ciudad en Movimientos durante el reparto de alimentos en la localidad de Kennedy, Bogotá, el 19 de marzo del 2020.
Sebastián Ruiz, miembro de Ciudad en Movimientos durante el reparto de alimentos en la localidad de Kennedy, Bogotá, el 19 de marzo del 2020. © Marina Sardiña

En el barrio popular apenas se veían mascarillas en las calles, la mayor parte de los locales y negocios estaban abiertos, los vendedores ambulantes intentaban aprovechar el último día de venta previo al aislamiento obligatorio, los niños seguían en los parques y las radios de algunos locales lanzaban misivas que recordaban cómo lavarse las manos correctamente para evitar el contagio del coronavirus. Pero en mitad de la vorágine diaria, se palpaba también el miedo a la enfermedad y sus consecuencias.

“Esta ayuda es una bendición inmensa, de hecho ya estábamos comiendo solo caldito de papa para el almuerzo”, dijo Marcela Millán -residente del barrio-, sonriente cuando Sebastián, Diego y Karen le entregaron la bolsa de alimentos. “Esto es grave y estoy preocupada terriblemente por mis hijas y mis once nietas. A mi hijo mayor lo echaron del trabajo por el coronavirus, era electricista, pero ya no puede ir a las casas”, se quejó Millán. 

A raíz de la pandemia del coronavirus, surgieron iniciativas solidarias para ayudar a la población más vulnerable a sobrellevar el aislamiento.
A raíz de la pandemia del coronavirus, surgieron iniciativas solidarias para ayudar a la población más vulnerable a sobrellevar el aislamiento. © Marina Sardiña

Durante la tarde, los voluntarios de la institución repartieron entre las 75 familias todos los víveres conseguidos con las donaciones, con el fin de hacer más llevadero el aislamiento de colombianos como John Alejandro, de 20 años o Marta, cabeza de familia. Desde Ciudad en Movimiento aprovecharon también para hacer pedagogía e informar de las medidas que deben tomarse para evitar el contagio, ya que muchos las desconocían.

Campañas que no solo surgen en la capital colombiana

En Pereira y Dosquebradas, el gremio de participación ciudadana ‘Querendona Cívica’, llevó a cabo una iniciativa solidaria similar. “La participación fue increíble desde las donaciones a la difusión. En dos días conseguimos 10 millones de pesos, nos dieron mercado y más de 400 personas, unas 198 familias que viven en veredas, zonas rurales y corregimientos, se beneficiaron de esas ayudas”, dijo Daniel Zapata, miembro del colectivo.  

“A muchos les tomó por sorpresa, otros que son más cercanos a la organización nos lo han agradecido. Les hemos entregado las indicaciones de las prevenciones que deben tomar porque muchos desconocen el tema, pero también ha sido una oportunidad para sensibilizarlos y generar ese compromiso de que acaten las medidas y no salgan”, explicó Zapata, agradeciendo a los donantes.

El trabajo informal, los vendedores ambulantes, los habitantes de calles, las madres cabeza de familia, los ancianos sin familias, las trabajadoras sexuales son la población más vulnerable a la hora de hacer frente a la enfermedad. 

“Una de las primeras preocupaciones es qué iba a pasar con las trabajadoras sexuales en esta pandemia ya que ellas no tienen la opción de dejar de trabajar porque pagan a diario sus habitaciones y su alimentación. Si dejan de trabajar no tienen dónde dormir, porque no tienen ingresos y las sacan de las habitaciones”, explicó Juli Salamanca, integrante de la Red Comunitaria Trans del barrio Santa Fe, en Bogotá.

“No se puede priorizar unas vidas sobre otras, entre todas tenemos que cuidarnos”

Salamanca expresó también su miedo a que la pandemia derive en una “limpieza social” ya que no se tuvieron en cuenta sus necesidades en los planes de prevención y, reivindicó que “no se puede priorizar unas vidas sobre otras, entre todas tenemos que cuidarnos. Lo que estamos exigiendo era una respuesta y un plan de acción por parte del Estado que garantice el acceso a servicios de salud a estos usuarios”.

Por ello, desde la Red Comunitaria Trans comenzaron una colecta solidaria de alimentos no perecederos y dinero para crear un fondo de emergencia para cubrir las necesidades básicas de las trabajadoras sexuales y evitar que se expongan al coronavirus. “Lo que queremos alarmar en este momento es que en esta pandemia no pueden haber identidades que valgan más que otras”, concluyó Salamanca. 

Las redes sociales como altavoz para las campañas de ayuda ciudadana

Las iniciativas solidarias no pasan solo por las organizaciones y colectivos sociales, sino que en la red circulan decenas de peticiones (de ayudas para adquirir material sanitario, alimentos, mantas, jabones o dinero) de ciudadanos individuales preocupados por las poblaciones de riesgo.

Como Gina Borré -politóloga y miembro del colectivo feminista Viejas Verdes- que a través de sus redes sociales recolectó alimentos para la Fundación Rediseñándonos, que trabaja con habitantes de calle en el barrio popular de Santa Fe. En la capital colombiana hay al menos 9.538 habitantes de calle, según la ONG Temblores, muchos de ellos -pese a los planes de acción de los gobiernos locales- continúan durmiendo y habitando la calle durante la cuarentena.

“Las políticas deberían estar enfocadas a trabajadoras informales, personas que habitan la calle, a personas que no hacen parte del sistema económico regularizado porque económicamente y socialmente como siempre serán los más afectados en esta pandemia”, dice Borré, que se muestra satisfecha con su pequeña campaña.

Las redes sociales -en medio de la sobrecarga de información respecto al Covid-19- sirvieron de altavoz para enfocar las problemáticas a las que se enfrentan estos grupos poblacionales. “Creo que muestra una empatía que va más allá y que tiene una apuesta política de ayudar y entiende que el privilegio tiene sus responsabilidades”, dijo la feminista sobre las campañas virtuales.

En Bogotá, la capital de Colombia, hay más 9.000 habitantes de calle.
En Bogotá, la capital de Colombia, hay más 9.000 habitantes de calle. © Marina Sardiña

Colectivos feministas también participan y muestran sus inquietudes frente al aislamiento para prevenir el contagio del coronavirus y las consecuencias que pueden acarrear -especialmente- las mujeres agredidas dentro de los hogares. Por ello, durante estos días, entidades como la Red Jurídica Feminista o la Red de Mujeres Colombia ponen el foco de alarma e informan sobre los derechos y los números de contacto para ayudar a estas mujeres.

“Las líneas de atención a nivel nacional y local están habilitadas, pero son insuficientes. Hemos abierto espacios de atención en el que podemos brindar acompañamiento y ver si se deben activar alguna ruta inmediata. Y también dar información a las mujeres que necesiten la activación alguna de estas rutas con urgencia”, explicó Lina Morales, integrante de la Red Jurídica Feminista.

El Covid-19 llegó a Colombia y manifestó que, pese a la zozobra ciudadana ante la pandemia, la solidaridad de sectores de la sociedad civil emerge en los momentos de crisis para dar respuesta a las debilidades de las políticas gubernamentales en cuanto a los colectivos sociales más desfavorecidos.

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