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Presos de distintas partes del mundo se amotinan por temor al coronavirus

Fotografía de archivo del 11 de septiembre de 2019 de un patio de la cárcel La Modelo en Bogotá (Colombia).
Fotografía de archivo del 11 de septiembre de 2019 de un patio de la cárcel La Modelo en Bogotá (Colombia). © Juan Diego López / EFE

Reclusos de al menos diez cárceles de Colombia se amotinaron en reclamo por la falta de condiciones para hacer frente al contagio de coronavirus. Episodios similares se registraron en Sri Lanka, Italia y Brasil, mientras el miedo al avance del brote crece entre las personas privadas de su libertad.

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Con el coronavirus, la defensa de Alejandro Toledo logró lo que no había podido en dos intentos pasados: que el expresidente peruano, acusado de haber recibido millonarios sobornos de la multinacional brasileña Odebrecht, fuera liberado bajo fianza.

Toledo, recluido hasta el sábado 21 de marzo en una cárcel de California a la espera de su extradición, tiene 74 años y sufre hipertensión. Su defensa aseguró que tiene un 6% de posibilidades de fallecer en caso de contraer el Covid-19, un porcentaje significativamente superior a la media de la población.

En una audiencia extraordinaria celebrada dos días antes por vía telefónica, el magistrado Thomas Hixson de la Corte del Distrito Norte de California, citó “garantías insuficientes” para proteger a los reclusos con un mayor riesgo de enfermedad por el brote de coronavirus, como el exmandatario.

El expresidente peruano Alejandro Toledo se prepara para salir de la Cárcel de Maguire del condado de San Mateo, California, Estados Unidos, el 20 de marzo de 2020.
El expresidente peruano Alejandro Toledo se prepara para salir de la Cárcel de Maguire del condado de San Mateo, California, Estados Unidos, el 20 de marzo de 2020. © Peter Dasilva / EFE

Pero esta es una suerte con la que decenas de miles de reclusos alrededor del mundo no han contado. El hacinamiento, las precarias condiciones de reclusión y la incapacidad de garantizar adecuadas condiciones de higiene se han convertido en motivos de creciente preocupación en las cárceles, en momentos en que la pandemia del coronavirus se acerca a todos los rincones del planeta a pasos agigantados.

Covid-19 origina amotinamientos con muertos y heridos

A la vez que el Covid-19 forzó a los gobiernos de diferentes países a tomar medidas de confinamiento obligatorio, la preocupación por las altas tasas de contagio hace eco en las cárceles.

En Colombia, los reclusos de al menos diez centros penitenciarios se amotinaron la noche del sábado 21 de marzo por el hacinamiento y la falta de elementos para prevenir el contagio de coronavirus.

La ministra de Justicia, Margarita Cabello Blanco, informó que al menos 23 presos murieron y otros 83 resultaron heridos en la cárcel Modelo de Bogotá tras la revuelta. De los lastimados, 32 fueron derivados a centros hospitalarios.

El partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) publicó videos en los que se ve a personas presas golpeando las rejas y puertas de las prisiones, incluso prendiendo fuego a algunas de sus pertenencias.

En Sri Lanka, la prisión de Anuradhapura se ha vuelto escenario común de protestas contra los malos tratos y las precarias condiciones en las que viven sus reclusos, pero el rumor sobre la llegada del coronavirus a esta cárcel caldeó todavía más los ánimos.

El sábado 21 de marzo en la noche estallaron enfrentamientos que dejaron dos prisioneros muertos y otros heridos. Horas después, el legislador Namal Rajapaksa aseguró que "contrario a los rumores que circulan, nadie dio positivo en la prisión de Anuradhapura".

En Italia, a comienzos de esta semana estallaron varios motines en las cárceles que dejaron 11 muertos, tras la prohibición de las visitas en las prisiones.

Libertad para miles de presos de Italia e Irán

El riesgo de que el coronavirus llegue a los centros de detención llevó al Gobierno italiano a aprobar salidas anticipadas a los que les quedan menos de 18 meses para concluir su condena, para así aligerar la población carcelaria, un beneficio que alcanzó a alrededor de 6.000 reclusos.

En Irán, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, anunció el pasado 18 de marzo que perdonará a 10.000 prisioneros, incluidos los políticos, días después de que fueran liberados temporalmente unos 85.000 presos, en respuesta a la epidemia del coronavirus.

Irán tiene alrededor de 189.500 personas en prisión, según un informe de enero de la Relatoría Especial de la ONU sobre derechos humanos. Se cree que muchos de ellos fueron arrestados durante o después de las protestas antigubernamentales de noviembre.

Detenidas por activismo a favor de presos

Las fuerzas de seguridad de Egipto detuvieron el jueves 19 de marzo a cuatro mujeres que participaban en una manifestación en el centro de El Cairo para pedir la liberación de prisioneros que, según dijeron, podrían estar en riesgo por el coronavirus.

Las mujeres fueron liberadas tras ser interrogadas por cargos que incluían la incitación a organizar una manifestación y difundir noticias falsas. Amnistía Internacional condenó la detención de las activistas y exigió la liberación de presos políticos.

Fuentes de seguridad citadas por la agencia Reuters han dicho que no se detectaron casos de coronavirus en las cárceles y que el Ministerio del Interior está tomando medidas para proteger a los prisioneros. Las autoridades suspendieron las visitas desde el 10 de marzo.

Decenas de presos huyeron de una cárcel de Brasil

Cerca de 700 presos fueron recapturados el miércoles 18 de marzo tras una fuga masiva registrada dos días antes en medio de varios motines en tres centros penitenciarios en el estado de Sao Paulo. Las autoridades habían restringido las salidas temporales de las cárceles como medida para evitar la expansión del coronavirus.

Los 1.375 presos fugados pertenecen al régimen semiabierto, que les permite trabajar de día y les obliga a dormir en la cárcel, y tenían prevista una salida para pasar la Pascua con sus familias, que fue cancelada por las medidas adoptadas para enfrentar la pandemia.

El sistema penitenciario brasileño, considerado uno de los peores del mundo, tiene un déficit cercano a las 350.000 plazas, lo que desde hace años ha agravado gradualmente el hacinamiento en unos penales en los que, además, la atención sanitaria es precaria, según coinciden los organismos de derechos humanos.

Prisiones superpobladas e insalubres, preocupan en Venezuela

La población de reclusos de Venezuela ha aumentado considerablemente en la última década, abrumando las cárceles y llevando a muchas estaciones de policía a convertir celdas de detención temporales en permanentes, donde el acusado puede pasar meses o años a la espera del juicio.

Los centros de detención venezolanos a menudo carecen de baños, las personas duermen en el piso y muchos reclusos pasan sus días sin camisas o zapatos, en parte para combatir el calor infernal de las instalaciones sin ventanas, según testigos citados por la agencia Reuters.

Pero la mayor preocupación es una eventual restricción a las visitas. Si bien esta medida podría reducir la exposición al virus, también puede limitar el acceso de los presos a los alimentos porque la mayoría de los reclusos dependen de los miembros de la familia para recibir la mayor parte de sus comidas.

Con Reuters y EFE

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