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África empieza a decretar toques de queda y confinamientos contra el coronavirus

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Dakar (AFP)

La pandemia de nuevo coronavirus está ganando terreno en África, donde Senegal y Costa de Marfil decretaron toques de queda y el estado de urgencia sanitaria, mientras Sudáfrica se prepara para el confinamiento.

Todo el continente estaba de luto el martes por la muerte de Manu Dibango, el saxofonista camerunés y leyenda del afrojazz, autor del conocido tema "Soul Makossa", que falleció en Francia a los 86 años a causa del coronavirus.

En Senegal, donde se detectaron 86 casos, el presidente Macky Sall dijo que el momento es "grave" y desde medianoche se aplica el estado de urgencia.

Para atenuar el impacto económico, el presidente anunció un fondo equivalente a 1.500 millones de dólares, de los cuales el 5% estará destinado a ayuda alimentaria.

"Es muy muy duro", repiten en el mercado de Sandaga, en Dakar, los humildes vendedores de telas, recuerdos o zapatos baratos.

En Costa de Marfil, donde se registraron 25 casos, el presidente Alassane Ouattara también decretó el lunes el estado de urgencia y un toque de queda así como el confinamiento progresivo de la población por zonas geográficas.

Su primer ministro, Amadou Gon Coulibaly, se encuentra en confinamiento voluntario tras haber estado en contacto con una persona contagiada, anunció él mismo en Twitter.

En el norte del continente, en Egipto, el primer ministro Mostafa Madbouli anuncio un toque de queda nocturno de dos semanas.

En el este de África los casos se multiplicaron en Ruanda (36). Sudán del Sur anunció por su parte el cierre de sus fronteras aéreas y terrestres excepto en el caso de abastecimiento en víveres y carburante.

En Burkina Faso, el país más afectado del oeste de África, el número de casos confirmados pasó a 114. Cuatro personas murieron por coronavirus en el país.

En el archipiélago turístico de Cabo Verde, frente a las costas de Senegal, se registró el primer fallecimiento, un turista británico de 62 años, según el ministerio de Sanidad.

La epidemia continúa extendiéndose rápidamente en Sudáfrica, el país más afectado de todo el continente.

El número de contaminaciones oficiales llegó a 554 el martes, un aumento de 150 casos en 24 horas, según el ministro de Sanidad Zweli Mkhize, que espera que esas cifras se multipliquen "por tres o cuatro" en las próximas semanas.

El lunes por la noche, el presidente sudafricano Cyril Ramaphosa ordenó un confinamiento nacional de tres semanas para "evitar una catástrofe humana de proporciones enormes" en todo el país.

También anunció la movilización del ejército para que se respete el confinamiento estricto.

Nombulelo Tyokolo, de 41 años, una empleada doméstica que vive en Khayelitsha, un barrio marginal de Ciudad del Cabo, está angustiada por el confinamiento.

Uno de sus hijos va a la escuela en una provincia alejada y no tiene mucha comida. "La idea de pasar 21 días encerrada me da miedo, estoy preocupada, estoy aterrorizada", explica.

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