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EE. UU. ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por capturar a Nicolás Maduro

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, 12 de marzo de 2020.
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, habla durante una conferencia de prensa en el Palacio de Miraflores en Caracas, Venezuela, 12 de marzo de 2020. © Manaure Quintero / Reuters

El Departamento de Estado del país acusó al presidente venezolano de “narcoterrorismo” y puso en búsqueda y captura a 14 miembros de la cúpula chavista y a dos disidentes de la antigua guerrilla colombiana de las FARC. Desde Venezuela sostienen que la acusación es "infundada". 

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Estados Unidos lanza una ofensiva contra la figura del presidente venezolano, Nicolás Maduro y ofrece 15 millones de dólares a aquel que lo capture y entregue a las autoridades. El país norteamericano acusó a Maduro de “narcoterrorismo”, ya que los fiscales de Florida y Nueva York presentaron cargos en los que se asegura que “el chavismo ha conspirado durante los últimos 20 años para introducir cocaína en Estados Unidos”.

La acusación estadounidense afirmó que desde la llegada al poder del difunto Hugo Chávez, Venezuela se convirtió en una suerte de “empresa criminal” al servicio de las acciones de narcotraficantes y de las guerrillas de la zona, en clara alusión a grupos armados como las FARC o el ELN.

¿El objetivo de todo esto, según la fiscalía? Inundar Estados Unidos de cocaína para causar un grave problema sanitario y usar a esta droga como un “arma” contra este país. “El régimen de Maduro está inundado de corrupción y criminalidad”, aseguró el fiscal general de Estados Unidos, William Barr, en una conferencia de prensa en Washington D.C. “Mientras el pueblo venezolano sufre, esta camarilla se llena los bolsillos con dinero del narcotráfico y el producto de su corrupción. Y esto tiene que llegar a su fin", prosiguió.

Una vez se revelaron las acusaciones, el Ejecutivo de Donald Trump no tardó en reaccionar. El Secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció que el departamento de Estado ofrecerá recompensas en efectivo de hasta 55 millones de dólares estadounidenses a aquellos que faciliten información, para que las personas en busca y captura sean detenidas.

En concreto, por la captura de Nicolás Maduro, se está dispuesto a pagar la suma de 15 millones, y por la del resto de líderes de la cúpula chavista hasta 10 millones de dólares. Nombres como Vladimir Padrino López, Diosdado Cabello o Maikel José Moreno Pérez están en la lista de buscados. La acusación directa a un jefe de Estado en funciones es algo muy inusual en política internacional y este acto llevará a una escalada más entre las tensiones de Washington y Caracas.

Venezuela está en un momento muy delicado debido a su crisis endémica y a la aparición de la crisis sanitaria del Covid-19, que, si se llega a expandir por el país, como ya ha sucedido en otros, podría significar el colapso del debilitado sistema sanitario venezolano.

¿Acto de campaña electoral?

Este movimiento ha sido visto, por algunos sectores críticos con la administración Trump, como un golpe estratégico en año electoral. El estado de Florida es uno de los más poblados del país y, por ende, una pieza jugosa de ganar en las elecciones presidenciales previstas para noviembre de 2020, donde Donald Trump busca ganar la reelección.

En Florida es clave el voto de cubanos y venezolanos exiliados, en su gran mayoría, con un fuerte carácter conservador, y este tipo de acciones son premiadas por estas personas que se oponen radicalmente a los gobiernos establecidos en sus países.

En 2016, Trump ganó de forma muy ajustada en Florida, por eso, para él y su equipo, es fundamental que no se pierda la ligera ventaja que se obtuvo en este estado en las pasadas elecciones.

¿Puede acusar Estados Unidos a un jefe de Estado?

La respuesta es no. Los líderes extranjeros gozan de inmunidad en el sistema jurídico estadounidense por ley. Pero aquí entra en juego la peculiaridad política que vive Venezuela desde enero de 2019.

Estados Unidos no reconoce a Nicolás Maduro como el jefe del estado venezolano, sino que, junto a otros 60 estados, considera que el jefe de estado legítimo es el opositor Juan Guaidó. Por tanto, según su normativa jurídica, sí puede acusar a Nicolás Maduro.

El reconocimiento de Juan Guaidó como presidente de Venezuela supuso un antes y un después en las ya deterioradas relaciones que mantenían Estados Unidos y Venezuela. Aunque en un principio ese intento de derrocar a Maduro tomó fuerza, en la práctica se demostró que el ejército no se posicionó en contra del chavismo y se mantuvo fiel a él.

Esto hizo que la figura de Juan Guaidó, como referente de la fragmentada oposición venezolana, se fuese diluyendo a lo largo de 2019 y su voz se tomase menos en consideración, con el paso de los meses, hasta dentro de la oposición misma.

Venezuela tacha de "infundada" la acusación de EE. UU. 

"Venezuela denuncia (...) una nueva modalidad de golpe de Estado sobre la base de acusaciones miserables, vulgares e infundadas que intentan minimizar el alto reconocimiento que posee Venezuela en la lucha contra el narcotráfico", dijo al leer un comunicado en la televisión estatal VTV el canciller venezolano, Jorge Arreaza.

Al respecto, Arreaza acusó a la Administración de Donald Trump de "arremeter contra el pueblo y sus instituciones democráticas", mientras "la humanidad se encuentra enfrentando la más feroz de las pandemias".

A juicio de las autoridades venezolanas, "la política de cambio de gobierno por la fuerza en Venezuela, está destinada al fracaso".

La presión vuelve sobre Venezuela

El fiscal general de Estados Unidos, William Barr, es el encargado de reforzar la presión sobre el gobierno de Venezuela durante los últimos meses. Aunque, por ahora no ha surgido efecto, su objetivo final es terminar con el gobierno chavista que se mantiene en Venezuela desde 1999.

Barr ha asegurado en múltiples ocasiones que los beneficios que antes obtenía Venezuela por los ingresos que le generaba su exportación de petróleo, ahora son sustituidos por los ingresos generados por la exportación de droga.

Venezuela es el país que más petróleo tiene del mundo, pero por razones geológicas, ese petróleo necesita un proceso de refinamiento más complejo y extenso que el petróleo de Oriente Medio.

Por esta razón, desde el desplome del precio del barril de Brent de petróleo a mediados de la década pasada, las extracciones dejaron de ser rentables. Si a esto se le suma una mala diversificación de la economía durante los años de bonanza y el bloqueo económico estadounidenses, la situación de Venezuela pasa a ser muy precaria.

Barr ya fue protagonista en otro evento histórico, ya que instigó la intervención de Estados Unidos en Panamá en 1989 al escribir opiniones consultivas que apoyaban la invasión del país centroamericano. Esta invasión finalmente se produjo, al igual que el derrocamiento del dictador Manuel Noriega.

En severas ocasiones, Nicolás Maduro ha recordado este hecho y ha advertido que el objetivo de Estados Unidos hacia su persona es el mismo que tenía este país hacia Noriega a finales de la década de los 80.

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