La cambiante relación del primer ministro británico Boris Johnson con el Covid-19

El primer ministro británico, Boris Johnson, brinda una conferencia de prensa sobre la situación del Covid-19 en Reino Unido, en Londres, el 19 de marzo de 2020.
El primer ministro británico, Boris Johnson, brinda una conferencia de prensa sobre la situación del Covid-19 en Reino Unido, en Londres, el 19 de marzo de 2020. © Leon Neal / Pool vía Reuters

El primer ministro británico confirmó que contrajo la enfermedad pero continuará liderando el combate de Reino Unido frente al avance del coronavirus. Al inicio de la crisis, Johnson evitó las medidas drásticas de sus pares europeos, pero su estrategia se endureció al ver cómo el virus podía golpear a su país.

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El Covid-19 parece no perdonar rangos ni títulos de poder. En Reino Unido, su avance se hizo más patente en las últimas 72 horas y alcanzó las altas esferas. Primero, el miércoles, el príncipe Carlos confirmó que se había contagiado de la enfermedad. Y este viernes fue el turno del primer ministro Boris Johnson.

El mandatario británico forma parte de los más de 14.000 infectados en su país, que vio un fuerte incremento del 31% en los fallecimientos, los cuales pasaron de 578 a 759 en 24 horas.

Johnson difundió un video a través de su cuenta de Twitter en el que comunicó a los británicos sobre su estado de salud. Señaló que en las últimas 24 horas había desarrollado "síntomas leves" y dio "positivo" en el examen por coronavirus.

El mandatario indicó que está "autoaislado", pero aún así continuará "liderando la respuesta del gobierno a través de una videoconferencia mientras luchamos contra el virus". "Juntos venceremos esto", cerró su texto en Twitter, acompañado por la etiqueta #StayHomeSaveLives (Quedarse en casa salva vidas).

Johnson encabeza ahora una estrategia dura de su Gobierno para contener el brote. Pero la postura del primer ministro no fue tan firme al comienzo de la crisis y la demora en la toma de decisiones le valió críticas de diversos sectores.

Un primer acercamiento tibio en comparación con Europa

El 28 de febrero, cuando se confirmó la primera muerte de un ciudadano británico con coronavirus (que se encontraba en el crucero Diamond Princess, en Japón), Johnson aseguró que ralentizar el contagio de coronavirus en Reino Unido se había convertido en la prioridad número uno de su Gobierno, casi un mes después de que se confirmara el primer caso en el país y la cantidad de contagios era de 20.

El 3 de marzo, al presentar su plan para combatir el coronavirus, Johnson indicó que "para la abrumadora mayoría de las personas que contraigan el virus, esta enfermedad será leve, de la que se recuperarán rápida y completamente". En aquella conferencia de prensa, el primer ministro también señaló que no dejaría de estrechar manos a causa del coronavirus y admitió que había saludado a varias personas de esa manera durante una visita a un hospital en la que "creo que había algunos pacientes con coronavirus".

La estrategia británica apostó, en un principio, por una toma de medidas progresivas frente a opciones más drásticas adoptadas por los países europeos, principalmente Italia y España, donde la situación se agravó mucho antes.

Pese a contar con ese "espejo", el Gobierno de Johnson eligió, en un principio, ir por el camino de las sugerencias, seguir las recomendaciones de higiene y evitar un cierre prematuro con miras a mitigar el impacto económico.

Una posición que se vio reflejada el 12 de marzo, momento en el que Reino Unido comenzaba a ver un alza en la curva de contagios y los casos alcanzaban los 590. En ese entonces, Johnson admitió que el virus se iba a "propagar aún más" y que "muchas más familias van a perder seres queridos antes de tiempo".

El primer ministro británico, Boris Johnson, llega a Downing Street en Londres, Gran Bretaña, el 13 de febrero de 2020.
El primer ministro británico, Boris Johnson, llega a Downing Street en Londres, Gran Bretaña, el 13 de febrero de 2020. © Toby Melville,Reuters

Pese a eso, en aquel momento, no se dispuso la cancelación de eventos o la suspensión de clases en el país, entre otras posibles medidas drásticas de contención, sino solo la protección de las personas de riesgo.

Desde el Gobierno británico se aferraron a la teoría de la "inmunidad colectiva", una apuesta defendida en un primer momento por Patrick Vallance, asesor científico de la Administración Johnson, que señalaba que un 60% de la población británica debería contagiarse para conseguir una inmunidad en la sociedad y controlar el brote a largo plazo. Una teoría arriesgada y discutida en la comunidad científica.

Un cambio de discurso y de acciones ante la propagación del virus

A mediados de marzo, Johnson comenzó a paulatinamente dejar atrás su estrategia -que no contaba con un respaldo unánime de su Gobierno, entre ellos, del secretario de Salud, Matt Hancock, quien se desmarcó de la apuesta a la “inmunidad colectiva”-, acechado por las críticas y por la propagación del virus en Reino Unido.

Lo primero fue el cambio de discurso. Johnson comenzó a utilizar una retórica de "guerra" para hacer frente al Covid-19. Y las primeras respuestas concretas fueron destinadas al sector que más preocupa al primer ministro: la economía, con medidas como un apoyo crediticio para empresas, negocios y familias.

Pero las decisiones más firmes llegaron recién hace una semana, cuando Johnson dispuso el cierre de bares, restaurantes, teatros, clubes nocturnos, cines, gimnasios y centros de estética, además de las escuelas. Y recomendó a pacientes vulnerables quedarse en casa, así como mantener distancia entre las personas en espacios públicos.

Sin embargo, y tras resistir las presiones durante varios días, Johnson se vio obligado a ordenar la cuarentena a principios de esta semana, luego de que las proyecciones mostraran que el sistema de salud corría riesgo de verse colapsado ante el avance del coronavirus.

Así, desde la noche del lunes 23 de marzo, el Gobierno dispuso el cierre de todos los comercios no esenciales y la limitación de la circulación a actividades necesarias como la compra de alimentos, urgencias médicas, hacer deporte, brindar asistencia o ir a trabajar, en los casos en los que no es posible el teletrabajo. Eso vino acompañado de la prohibición de las reuniones y visitas y la entrega de la potestad a las fuerzas de seguridad para que impongan multas o castigos más severos a quienes incumplan el aislamiento.

En Reino Unido, la tasa de contagio se duplica "cada tres o cuatro días"

Johnson y su secretario de Salud, Matt Hancock, quien también contrajo el virus, son apenas dos ejemplos del rápido avance del Covid-19 en Reino Unido y una demostración de que "el virus no discrimina, todos estamos en riesgo", según señaló este viernes el ministro principal británico, Michael Gove.

El experimentado dirigente conservador, que ha quedado al frente de los reportes diarios sobre el progreso del coronavirus en Reino Unido, indicó que "el mejor análisis científico ahora es que la tasa de contagio se ha duplicado cada tres o cuatro días", luego de que se registraran 2.885 nuevos casos en las últimas 24 horas para elevar la cifra total a 14.543.

Frente a esta situación y en medio de los reclamos del personal médico por la desprotección a la que dicen estar sometidos en el sistema de salud británico, Gove anunció que incrementarán los exámenes del Covid-19 para los trabajadores de la "primera línea" de batalla contra el virus.

Johnson, por su parte, continuará su tarea desde el apartamento del Número 11 de Downing Street, para permanecer aislado de los pasillos y habitaciones del Número 10 de Downing Street, sede del poder político británico. En soledad aunque conectado con los miembros de su Gobierno, el primer ministro evaluará cómo continuar la lucha contra el Covid-19. Mientras que el tiempo dirá si su accionar frente al virus fue adecuado o contribuyó a agravar la situación.

Con Reuters

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