Los balances de víctimas en Italia, ¿una fotografía veraz o sesgada?

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Roma (AFP)

Italia, el país que tiene actualmente el número de víctimas mortales por coronavirus más alto del mundo, con 8.200 decesos, ¿exagera o minimiza el número de afectados, como afirman algunas autoridades del norte del país, la zona más afectada?

¿Sobreestimación de decesos?

En su informe bisemanal, el Instituto Superior de la Salud (ISS) explica que, en su estadísticas, incluye tanto a los pacientes muertos de la COVID-19 como a los que dieron positivos por coronavirus pero que posiblemente fallecieron de otra patología, una política que no se sigue necesariamente en otros países.

El Instituto señala la decena de patologías más frecuentes entre las personas fallecidas, como enfermedades coronarias, diabetes, cáncer, accidente cerebrovascular o hipertensión.

Según su último documento publicado, basado en 5.542 pacientes fallecidos, el 52,2% (con una edad media de 78 años) padecía al menos tres de esas patologías y el 26,1%, dos de ellas.

Por otro lado, Italia decidió realizarle el test únicamente a las personas con síntomas del coronavirus y a sus familiares, con lo que quedan fuera de las estadísticas las personas potencialmente positivas pero sin síntomas o muy leves.

Este enfoque fue objeto de críticas en los medios, pues tiende a sobreestimar la tasa de letalidad del virus (el número de pacientes fallecidos respecto al total de personas infectadas).

Esta es, efectivamente, mucho más alta en Italia que en otros países, de alrededor del 10% de los positivos registrados.

¿Se minimizan los decesos?

Otros, especialmente los responsables del norte del país, consideran que el número real de muertos es superior al anunciado oficialmente.

Según explicaciones aportadas a la AFP por la Protección Civil italiana, que centraliza la lucha contra la pandemia y publica cada día el balance de fallecidos, enfermos y personas curadas, hay varias situaciones que escapan a su control, pues los decesos achacados a la COVID-19 se basan obligatoriamente en los tests realizados.

Así, por ejemplo, aunque al parecer se estén contabilizando todos los fallecimientos ocurridos en el entorno hospitalario, no se está haciendo lo mismo con los ocurridos en las residencias de ancianos. Si una residencia registra un alto número de enfermos (un verdadero foco de la COVID-19), alerta a las autoridades sanitarias, que efectúan los tests de diagnóstico en las personas contagiadas, que serán contabilizadas en caso de deceso.

Pero, en cambio, si una residencia solo registra uno o dos enfermos y el mismo número de decesos, probablemente no se habrá advertido a las autoridades sanitarias, que no habrán examinado a esas personas, cuyo deceso no se habrá incluido en el balance.

Y lo mismo ocurre con las personas fallecidas en su domicilio y que en general no fueron sometidas a ningún test.

¿Anuncia Italia muertos de más o de menos? ¿Cuál es el balance real? El debate no cesa entre los especialistas, mientras que la respuesta definitiva sigue siendo una incógnita.