Ecuador, Argentina, México y Chile: los desafíos económicos que plantea la pandemia

Un trabajador descarga paquetes de papel higiénico fuera de una tienda después de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunciara una cuarentena obligatoria como medida para frenar la propagación del coronavirus Covid-19, en Buenos Aires, Argentina, el 20 de marzo de 2020.
Un trabajador descarga paquetes de papel higiénico fuera de una tienda después de que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, anunciara una cuarentena obligatoria como medida para frenar la propagación del coronavirus Covid-19, en Buenos Aires, Argentina, el 20 de marzo de 2020. © Matías Bagliett / Reuters

Ya sea por su dependencia en las materias primas, la respuesta de sus gobiernos o un alto endeudamiento, estos países enfrentan retos particulares en medio de un mundo en recesión. 

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) declaró el 27 de marzo que “es claro que hemos entrado en una recesión”, y que esta será peor que la del 2009, luego de la crisis financiera mundial. Como un efecto dominó que comenzó en China, los engranajes de la máquina han ido, uno a uno, frenando en seco. Por estos días, muchos economistas hablan de shock.

Será un ‘shock transitorio’, afirman. El interrogante para todos es qué tanto durará y qué secuelas dejará. Las cifras y cálculos cambian todos los días, los números de infectados ascienden, así como los montos de las propuestas para paliar la crisis económica en los diferentes países afectados. También los anuncios de organismos multilaterales, que cada día piden con más urgencia darles una mano a las economías emergentes.

El 19 de marzo Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL dijo que la crisis del Covid-19 “pasará a la historia como una de las peores que el mundo ha vivido”. Para América Latina y el Caribe, una región que ya arrastraba un débil crecimiento, pronosticó una contracción de 1,8 % del Producto Interno Bruto (PIB) regional. Esto podría llevar a que el desempleo aumente en 10 puntos y que los pobres pasen de ser 185 a 220 millones de personas. Las personas en condición de pobreza extrema podrían pasar de 67,4 a 90 millones, afirmó.

Bárcena también explicó que la región se verá afectada a través de cinco canales: la disminución de actividad económica de los principales socios comerciales a nivel internacional; la caída de demanda en servicios de turismo, que afecta sobre todo al Caribe; la interrupción en las cadenas globales de valor, que golpea especialmente a México y a Brasil y la caída en el precio de materias primas.

Si bien todos los países se verán impactados, en France 24 le explicamos cuáles son las perspectivas en cuatro economías de Latinoamérica, que por sus características y por las condiciones previas a la pandemia, enfrentan hoy riesgos particulares.

Ecuador: la emergencia sanitaria se encontró con el riesgo de 'default'

Aún antes de convertirse en el país latinoamericano con mayores muertes per cápita por el coronavirus, Ecuador enfrentaba ya una situación difícil. Unos días antes de que se identificara el primer caso, el gobierno de Lenín Moreno anunciaba medidas que incluían el aumento de impuestos a la compra de vehículos, la retención de una parte del sueldo de los empleados públicos y una disminución en la inversión pública.

Todo encaminado a reducir el déficit fiscal para cumplir con los compromisos pactados con el FMI, que el año pasado autorizó el acceso del país sudamericano a 4.200 millones de dólares de financiación. Los desembolsos se habían retrasado porque el gobierno de Moreno no ha podido cumplir con su parte.

Las medidas que ha buscado implementar Moreno han enfrentado el rechazo de una parte de la población, así como de la oposición política. En medio de la carrera por intentar reducir su déficit, el gobierno ecuatoriano se encontró con la propagación del virus y la guerra de precios del petróleo.

El pasado 23 de marzo, el riesgo de Ecuador –que mide las probabilidades de que un país caiga en 'default'– superó al de Argentina y se ubicó en segundo lugar en Latinoamérica, solo superado por Venezuela. Esto después de que la Asamblea propusiera no pagar la deuda externa y usar esos recursos para enfrentar la emergencia por el Covid-19. El ministro de Finanzas, Richard Martínez, salió a tranquilizar a los mercados y dijo que pagarían lo que correspondía a capital de bonos, pero pediría más tiempo para negociar el pago de unos 215 millones de dólares de intereses.

En la imagen un registro del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, quien anunció que le solicitó al Banco Mundial (BM) un plan de financiamiento rápido por 500 millones de dólares para atender la difícil situación social provocada por el contagio del Covid-19 en el país sudamericano.
En la imagen un registro del presidente de Ecuador, Lenín Moreno, quien anunció que le solicitó al Banco Mundial (BM) un plan de financiamiento rápido por 500 millones de dólares para atender la difícil situación social provocada por el contagio del Covid-19 en el país sudamericano. © José Jácome / EFE

Poco después de las declaraciones de Martínez, el FMI reiteró su apoyo al país latinoamericano. Aseguró que se están evaluando facilidades en el crédito ya pactado y considerando la solicitud de más ayuda a través del Instrumento de Financiamiento Rápido.

Para el economista Pablo Dávalos, el panorama es bastante oscuro. Por una parte, “Ecuador no tiene política monetaria sobre la cual posicionar una estrategia de contención de la crisis a mediano y largo plazo”. A esto se suma la casi nula posibilidad de endeudamiento vía emisión de bonos y la ausencia de una política integral para enfrentar la pandemia. “En las próximas semanas, o días, el Ecuador pasará a terapia intensiva”, señaló el economista en entrevista con France 24.

Aunque considera que la guerra de precios no es sostenible, Davalos sí reconoce que, mientras dure, esta situación afectará mucho a Ecuador. Siendo el principal producto de exportación, la caída en el precio del crudo afecta mucho la balanza de pagos y, por ende, al sistema de dolarización.

“La inminente recesión global y la actual guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia podría tener a su primera víctima de deuda soberana: Ecuador”, señaló Carlos de Sousa, economista líder de mercados emergentes de Oxford Economics, según registró The Financial Times.

La refinanciación de la deuda y las ayudas multilaterales y bilaterales aparecen como la única solución en este momento. Esas son dos de las propuestas que plantea un grupo de economistas ecuatorianos, en una carta dirigida al gobierno de su país divulgada por El Comercio el 20 de marzo. Los expertos también enfatizan en la necesidad de dejar de lado las divisiones políticas: “Este es el momento de abandonar divisiones innecesarias y unirnos en ideas y acciones frente a un enemigo común: la crisis, el virus y sus secuelas”.

Argentina: la renegociación y un plan económico pospuesto

A comienzos del año, la prioridad del gobierno de Alberto Fernández era la renegociación de la deuda. Sin un plan económico todavía muy claro para superar la recesión, dicha negociación se veía como un primer paso para ocuparse luego del crecimiento. De acuerdo con los pronósticos de un grupo de expertos consultados en enero por el Banco Central de Argentina, la economía de ese país se contraería 1,6 %, frente a una contracción aproximada del 3,1 % al cierre del 2019.

Luego sobrevino la emergencia por el Covid-19 y si bien la renegociación sigue siendo importante, Fernández asumió una postura fuerte para contener la propagación del virus. Decretó una cuarentena obligatoria desde el 20 de marzo y declaró que “si el dilema es la economía o la vida, yo elijo la vida. Después veremos cómo ordenar la economía”. También ha anunciado un plan de estímulo que incluye bonos, ampliación del seguro de desempleo y exenciones tributarias.

Según los analistas consultados por France 24, dadas las circunstancias económicas del país, el grueso de la financiación provendrá de emisión monetaria. Martín Vauthier, economista y director de Eco Go, considera que el margen de maniobra de estas medidas no es muy amplio:

“Recordemos que Argentina, antes de este shock se encontraba con un alto grado de incertidumbre, fundamentalmente en torno a la reestructuración de la deuda en moneda extranjera. Eso implicaba que tenía unos niveles de riesgo muy alto, con lo cual hoy no puede recurrir a endeudarse para financiar un impulso fiscal y tiene un nivel de demanda de dinero muy bajo”.

Imagen de archivo de los billetes de 100 pesos argentinos se muestran en esta ilustración tomada el 3 de septiembre de 2019.
Imagen de archivo de los billetes de 100 pesos argentinos se muestran en esta ilustración tomada el 3 de septiembre de 2019. © Agustin Marcarian / Reuters

Según el economista Gabriel Caamaño, al paquete fiscal anunciado por el gobierno de Fernández le hace falta una medida “fuerte y general” para mantener la cadena de pagos funcionando. “A diferencia de lo que pasa en otros países como Alemania o Francia, falta un apoyo fuerte a las empresas para que puedan seguir pagando sueldos (…) algún esquema de licenciamiento para la gente que no va a seguir trabajando porque los sectores no funcionan o funcionan a la mitad, eso es lo que falta. El gobierno se concentró en los más vulnerables y en los pasivos; a mi entender se ha debido concentrar en los activos, que son los que sufren el shock”.

A pesar de la emergencia, el gobierno argentino sigue avanzando en la renegociación de la deuda. Y según analistas del Standard & Poor’s consultados por La Nación, sigue sin existir un plan económico general, lo que complica el diálogo con los inversores. 

Para Caamaño, esta actitud va “en contra de los tiempos. El gobierno sigue insistiendo en que quiere acelerar con el proyecto que ya tenía en mente y el mercado no está muy propicio”. Vauthier, por otra parte, considera que entre más rápido se de la reestructuración, “mayor va a ser la capacidad que tenga Argentina para recuperarse una vez que pase el shock del coronavirus”. Según la proyección de Credit Suisse, la contracción de la economía argentina será este año de 2,6 %.

En cualquier caso, ambos consideran que la propuesta del gobierno debe ser amigable: “me parece que la propuesta debe ser amigable para los acreedores, creo que en este contexto están más dispuestos a aceptar, porque hay que tener en cuenta que también los acreedores están golpeados por el shock global”, le dijo Vauthier a este medio.

México: una hoja de ruta para día soleado en plena tormenta

Juan Carlos Moreno-Brid, profesor de Economía de la Universidad Autónoma de México (UNAM), recuerda tres crisis que ha tenido que vivir su país, y que se comparan de alguna manera con la actual del Covid-19. En 1985, los bajos precios del petróleo impactaron la economía del país; la del 2008-2009, “una pura crisis de demanda” y la de la gripa AH1N1, una pandemia que obligó a realizar cierres en el país al menos durante una semana.

Ahora, el país vive una crisis que parece combinar a estas tres en una sola, señala Moreno-Brid, pero “sin la acción fiscal que merece esto”. A los múltiples efectos del shock actual, se suma la desaceleración que ya venía experimentando la economía mexicana.

“En el 2008-2009 veníamos varios años con un superávit fiscal, con una posición de deuda/PIB bastante decente y con una economía que venía creciendo. Ahora tenemos a Andrés Manuel en su primer año, prácticamente con una economía que venía estancada, con la inversión cayendo fuerte, tanto la privada como la pública”, le explicó a France 24 Moreno-Brid.

Según un reporte entregado por Credit Suisse en marzo, si bien toda Latinoamérica sufrirá el impacto económico de la pandemia y la caída de los precios de commodities, serán México y Chile los más golpeados debido a “su alta dependencia en grandes economías afectadas, como Estados Unidos y China”. En el caso de México, prevé que la contracción será del 4 % para este año.

Gráfico del impacto de la pandemia del coronavirus en las economías de Latinoamérica, según Credit Suisse.
Gráfico del impacto de la pandemia del coronavirus en las economías de Latinoamérica, según Credit Suisse. © France 24

“Si tomamos en cuenta que el único elemento dinámico de la demanda fueron las exportaciones porque el mercado interno estaba bastante mal, ahora el único motor que esta funcionado se está cayendo”, destaca Moreno-Brid.

Y es que además de la recesión global, su mayor socio comercial es ahora el epicentro de la pandemia. El tratado comercial con Estados Unidos y Canadá, T-MEC, que a principios de año se veía como un factor de impulso para la economía mexicana, no tendrá por ahora los efectos esperados.

Sin embargo, lo que más preocupa es que el gobierno no parece tomar medidas acordes a la situación. “AMLO dio a entender que no va a haber endeudamiento, no va a haber reforma fiscal y tampoco va a haber mayor gasto (…) es la misma política fiscal que se diseñó este año aun cuando no teníamos la amenaza del Covid-19 encima ni de la caída de los precios del petróleo”, señala el economista.

Según Moreno-Brid, “los buenos capitanes de los navíos no se miden en las épocas en las que no hay una sola ola, sino en las épocas más turbulentas. Ahorita no veo las señales, los reflejos que debería tener nuestro capitán, está con la misma hoja de ruta que tenía para el día soleado, pero el día cambió”.

Chile tiene más herramientas para paliar la crisis, pero enfrenta riesgos externos y demandas sociales

De acuerdo con Credit Suisse, el PIB de Chile se contraerá este año un 1,5 %, en comparación con un primer pronóstico, previo al coronavirus, de un crecimiento del 1,8 % para el 2020. Además de los efectos que todos los países sentirán a nivel interno, la entidad añade para el país austral el impacto de un crecimiento más débil en China, su principal socio comercial.

El gigante asiático consume más de la mitad del cobre que se produce a nivel mundial. Debido a que durante los meses de enero y febrero la producción industrial en China se contrajo en 13,5 %, su demanda por el metal también disminuyó. Esto provocó que el precio del cobre, principal exportación de Chile se desplomara. Según Bloomberg, en el último año se ha reducido en un 20 %.

Sin embargo, Chile es uno de los países mejor preparados de Latinoamérica para afrontar los efectos de la pandemia. Como lo explica Claudia Sanhueza, directora del Centro de Economía y Políticas Sociales de la Universidad Mayor, en Santiago, “Chile tiene herramientas para enfrentar la crisis, para que esto no se convierta en una recesión más permanente. Ha tenido unas políticas fiscales y macroeconómicas híper ordenadas, tiene un gasto fiscal relativamente bajo y ha ahorrado”.

El Gobierno de Sebastián Piñera propuso un plan de estímulo fiscal de 11.750 millones de dólares, que representan el 4,7 % del PIB. Según palabras del mandatario, este paquete permitirá apoyar a las pymes y llevar a cabo un plan de capitalización del Banco Estado para otorgar más créditos. El plan incluye también alivios tributarios y el refuerzo del presupuesto de Salud Pública, entre otras medidas.

Aunque destaca algunos puntos del plan, Sanhueza considera que habría podido ser más audaz, teniendo en cuenta las herramientas con las que cuenta el país. En lo que respecta a la informalidad, señala que, aunque no es un problema tan grande como en otros países (aproximadamente el 70 % de los trabajadores está cubierto por el seguro de cesantías), hay espacio para ayudar más a esos trabajadores, pero “el gobierno no ha propuesto nada relevante”. Lo mismo sucede con las pymes, para las que se ofrecen algunas ayudas transitorias, pero en su opinión, insuficientes.

Para Sanhueza es claro que la rapidez con que los países salgan de este shock transitorio dependerá en gran medida de la iniciativa de los Estados. Por eso, considera que el mayor riesgo que enfrenta ahora Chile no es externo sino interno, “que no haya suficiente apoyo fiscal en este momento de crisis”.

Recuerda que antes de la propagación del coronavirus ya había una crisis social en el país. Uno de los temas más álgidos era el pensional, al que ahora se suman las pérdidas que han sufrido los cotizantes por cuenta de la baja rentabilidad de los fondos de pensiones en el mercado de capitales. Cuando pase la emergencia sanitaria, el gobierno de Piñera todavía tendrá que solucionar las demandas sociales más urgentes de su población, y llevar a cabo un plebiscito con miras a reformar la Constitución del país. 

Con Reuters

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