Libia vivió su peor combate del año pese a la "tregua humanitaria" por el Covid-19

Daños son vistos en una vivienda tras un ataque en un área residencial del distrito de Abu Slim, al sur de Trípoli, en Libia, el 28 de febrero de 2020.
Daños son vistos en una vivienda tras un ataque en un área residencial del distrito de Abu Slim, al sur de Trípoli, en Libia, el 28 de febrero de 2020. © Ismail Zitouny / Foto de Archivo / Reuters

A pesar del cese al fuego momentáneo acordado a instancias de la ONU por el avance de la pandemia del coronavirus, los bandos opuestos en el conflicto civil libio libraron la batalla más sangrienta en una carretera costera del centro del país, que dejó casi un centenar de milicianos muertos.

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Ni la “tregua humanitaria” aceptada a instancias de la ONU para hacer frente a la pandemia de Covid-19 pudo parar los enfrentamientos en Libia. Por el contrario, en las primeras horas del viernes 27 de marzo se produjo la peor batalla en lo que va de 2020 en el conflicto que enfrenta al gobierno de Trípoli reconocido internacionalmente contra las fuerzas del mariscal Khalifa Haftar, líder del Gobierno de hecho establecido en el este del país africano.

Casi un centenar de milicianos muertos fue el saldo de un combate librado en las proximidades de Abu Qurayn, una aldea abandonada situada en la estratégica autopista que recorre toda la costa libia, en el centro del país y que está a medio camino entre las ciudades de Siete y Misrata.

Los enfrentamientos comenzaron poco después del amanecer, cuando aviones de combate del Ejército de Haftar atacaron un convoy militar de las fuerzas del Gobierno reconocido por la ONU (GNA), cuando parecía abandonar la ciudad-estado de Misrata.

Según fuentes del Ejército Nacional Libio (LNA), que responde a Haftar, se produjeron tres ataques aéreos “coordinados y precisos” contra los soldados del GNA que, aducen desde el LNA, se dirigían “hacia Al Heisha y el valle de Zamzam para atacarnos”.

De acuerdo a responsables de Seguridad del Gobierno de Trípoli consultados por la agencia EFE, 31 milicianos murieron como consecuencia del bombardeo y más de 70 sufrieron heridas importantes.

“Los combates se iniciaron en respuesta a los repetidos ataques de las fuerzas de Haftar y su falta de respeto por todos los convenios internacionales. Nuestras fuerzas respondieron y destruyeron dos blindados emiratíes, cinco vehículos militares y un depósito de municiones de las fuerzas enemigas, que se retiraron”, afirmaron desde el Ejecutivo reconocido internacionalmente.

Las mencionadas fuentes de seguridad de Trípoli le indicaron a EFE que “un total de 60 cadáveres de soldados de Haftar han sido trasladados al hospital Ibn Sina, en la región de Sirte”, una cifra no ratificada ni desmentida por el LNA, que no suele brindar información sobre bajas propias ni rivales.

El GNA denunció, a su vez, que las fuerzas del LNA perpetraron varias ofensivas aéreas en el sur de los alrededores de Trípoli, un área de importante valor en la disputa por el control de la capital.

Por su parte, el portavoz del LNA, el general Ahmad al-Mismari, sostuvo que las acciones de las últimas horas les permitieron “conquistar las localidades de al-Assah, al-Jameel, Riqdalin y Zaltan, controladas por el GNA y sus mercenarios sirios”.

Una guerra sin tregua, alimentada por mercenarios

De ambos lados de la guerra civil libia se acusan de contar con mercenarios extranjeros para engrosar sus filas.

Desde el GNA indicaron que las fuerzas de Haftar contaron con integrantes de la milicia árabe sudanesa ‘Janjaweed’, vinculada al expresidente Omar al-Bashir y acusada de crímenes de guerra en la región de Darfur.

Mientras que desde el LNA han denunciado la presencia de mercenarios sirios luchando a favor del Gobierno de Trípoli. Esta semana, el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos (OSDH) había revelado que 151 soldados a sueldo sirios reclutados por Turquía han muerto en los últimos tres meses de combates en Siria.

Libia vive en la inestabilidad desde el derrocamiento de Muammar al-Gaddafi en 2011. La guerra civil se desató después del fallido proceso de paz coordinado por la ONU en 2015 y se intensificó el 4 de abril de 2019, cuando Haftar ordenó cercar Trípoli en medio de una visita del secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en un claro desafío a la comunidad internacional.

Desde entonces, han muerto alrededor de 1.700 personas, entre ellas más de 300 civiles, 15.000 han resultado heridas y más de 130.000 se han visto desplazadas.

En la actualidad, las fuerzas de Haftar controlan la mayor parte de las reservas de petróleo en Libia y casi todo el territorio libio, con el respaldo económico y militar de Rusia, Arabia Saudita, Egipto y Emiratos Árabes Unidos, y la autorización política de Francia y Estados Unidos.

El Gobierno reconocido por la ONU mantiene bajo un inestable mando la capital Trípoli y algunas poblaciones del oeste -respaldado por milicias salafistas y señores de la guerra- y cuenta con ayuda económica y militar de Qatar, Turquía, Italia y la poderosa ciudad-estado de Misrata.

El coronavirus avanza en Libia, a la luz de un fallido alto el fuego

En medio de la incesante guerra civil, Libia confirmó este sábado 28 de marzo dos nuevos casos de Covid-19, luego de que el primero se confirmara a principios de semana y en medio del temor de las autoridades por el desastre que podría significar su propagación.

Los dos nuevos contagios fueron descubiertos en Trípoli y Misrata, confirmó el Centro Nacional para el Control de Enfermedades, que evitó dar mayores precisiones.

Los casos de coronavirus se conocieron la misma semana en la que los enfrentamientos entre los bandos rivales se reanudaran tras una “tregua humanitaria” acordada en las últimas semanas, con el objetivo de permitir que el deteriorado sistema de salud libio se preparara para la eventual propagación del virus.

Tras años de inestabilidad y violencia, gran parte de la infraestructura sanitaria del país del norte de África está destruida, los hospitales y clínicas han sido atacados y muchos médicos y enfermeras no han recibido pagos desde diciembre.

En un comunicado publicado el viernes, la ONU se mostró “alarmada” porque “las hostilidades hayan continuado dentro y alrededor de Trípoli a pesar de la pausa humanitaria anunciada”.

Con EFE y Reuters

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