"No pueden ni salir al pasillo": así se vive la cuarentena obligatoria en un hotel de Buenos Aires

Un domiciliario le lleva un envío a uno de los residentes del Argenta Tower, uno de los 19 hoteles de Buenos Aires, Argentina, dispuestos por la gobernación de la ciudad para residentes que llegaron en los últimos días en vuelos provenientes del exterior y están en cuarentena obligatoria como mecanismo de control por el brote del Covid-19.
Un domiciliario le lleva un envío a uno de los residentes del Argenta Tower, uno de los 19 hoteles de Buenos Aires, Argentina, dispuestos por la gobernación de la ciudad para residentes que llegaron en los últimos días en vuelos provenientes del exterior y están en cuarentena obligatoria como mecanismo de control por el brote del Covid-19. © Natalio Cosoy / France 24

A residentes de la ciudad de Buenos Aires que llegaron en los últimos días en vuelos desde el exterior los llevaron a hoteles a hacer una cuarentena de, al menos, 14 días, como mecanismo de control. Así lo vive una pareja que llegó desde Madrid el 25 de marzo.

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"Lo que nos dijeron cuando nos trajeron es: 'no pueden ni salir al pasillo'". Así comenzó la cuarentena obligatoria en un cuarto de hotel de Raquel (prefirió no dar su nombre completo) y su marido, quienes llegaron a Buenos Aires desde Madrid el pasado miércoles 25 de marzo.

"Al bajar del avión, hicieron salir a los de la provincia de Buenos Aires y de otras provincias y se fueron alegremente a sus casas", le contó a France 24 en una conversación telefónica. "Sólo los de CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) fuimos llevados a hoteles".

Ellos son dos de los 2.114 pasajeros que entre el 21 y el 27 de marzo, antes de que Argentina cerrara definitivamente sus fronteras a la medianoche del pasado viernes, llegaron al aeropuerto internacional de Ezeiza de Buenos Aires y fueron puestos en cuarentena en 19 hoteles de la capital argentina, por decisión del gobierno de la ciudad, que se hace cargo del funcionamiento de los servicios de los hoteles.

Raquel y su marido están alojados el hotel Argenta Tower, en el centro de la capital argentina, cerca de la estación de trenes de Retiro. "La habitación es preciosa, es un hotel de 4 estrellas", contó. "Esta tiene un plus, que es una habitación con kitchenette, entonces yo le pedí a mi hijo (las autoridades permiten que sus familiares les lleven cosas y pedir envíos a domicilio, pero todo debe ser dejado en recepción, para que sea llevado a las habitaciones) que me traiga jarrito, té, café, tengo una heladerita, con lo que me permite cierta flexibilidad y comodidad de tener cosas, galletitas o lo que quiera y comer extra".

Hay un médico por hotel, según informó el gobierno de la Ciudad, más un equipo –para todos los hoteles- de nueve psicólogos y psiquiatras, más la guardia psicológica de la Policía. "El médico nos llamó cuando llegamos y otra doctora nos llamó al día siguiente", contó Raquel. "Dicen que no van a pasar por las habitaciones, para evitar contagios, pero te llaman todos los días para ver cómo estás, cómo te sentís, si tenés algún síntoma, y sólo en caso de que uno tuviera algún síntoma se supone que vendrían a revisarte y a verte".

Panorámica del hotel Argenta Tower, uno de los 19 hoteles dispuestos por la Gobernación de Buenos Aires para residentes que habían hecho viajes al exterior y están en cuarentena obligatoria.
Panorámica del hotel Argenta Tower, uno de los 19 hoteles dispuestos por la Gobernación de Buenos Aires para residentes que habían hecho viajes al exterior y están en cuarentena obligatoria. © Natalio Cosoy / France 24

Entrega de provisiones con barbijo y guantes

"No te dan nada de vajilla", agregó Raquel, "porque dicen que sería un problema para desinfectar, etc., entonces estaban todos los cajones vacíos, se vé que deben haber sacado todo lo que había; y todo lo que te traen es descartable".

Reciben cuatro comidas al día y botellas de agua mineral. "Nos dijeron que la comida la trae un camión que hace el recorrido por todos los hoteles". "Acaban de cambiar el concesionario de la comida, el que había venía bastante flojo", dijo. "El desayuno era café con leche y cuatro galletitas, ahora te traen una bolsa con juguito, café, galletitas saladas, galletitas dulces, mermelada, azúcar, edulcorante".

El almuerzo del sábado fue milanesa de pollo con puré y budín de pan. Quien les lleva las provisiones a la habitación usa barbijo y guantes; en un principio se las daban en mano, pero luego se las empezaron a dejar en el piso del pasillo.

Son parte de los más de 200 voluntarios del gobierno de la Ciudad (entre 10 y 18 por hotel), que se dedican llevarles la comida, limpieza general y de residuos patogénicos. También proveen kits de limpieza personal y blanquería; guantes, barbijos y alcohol en gel. Aunque Raquel dijo que en su caso, hasta el sábado y desde que llegaron, no les habían cambiado ni toallas ni sábanas. "Hasta un policía en Ezeiza me acompañó al baño".

En el vuelo en el que llegaron Raquel y su marido viajaba un pasajero que, a pesar de haber subido al avión en Madrid sin que se le detectara fiebre, tuvo temperatura y dificultades para respirar durante el vuelo. El caso de ese hombre fue tomado por los medios nacionales, que señalaron que el pasajero había tomado paracetamol para bajar la fiebre y que no le impidieran partir desde Madrid.

Raquel contó que estaba a 17 filas de distancia del hombre. Cuando escuchó que el personal de cabina pedía que algún médico se acercara pensó que alguien se había descompensado. "Mi marido después me dijo que habían llevado a la parte de adelante de business (clase ejecutiva), separada por una cortina, a una persona que estaba enferma", dijo, "incluso anularon el baño de business, donde lo atendieron".

Cuando llegaron al aeropuerto de de Ezeiza los hicieron pasar a todos frente a unas cámaras que tomaban la temperatura corporal y les pidieron a todos los pasajeros que se pusieran barbijos. "Los policías estaban muy alterados: 'mantenga la distancia', gritaban", contó. "Hasta un policía en Ezeiza me acompañó al baño", siguió. "Parecía que tenían miedo de que me escapara".

Un afiche con el mensaje "quédate en casa" de la Presidencia de Argentina para toda la población del país sudamericano en medio del brote del Covid-19 que obligó a un confinamiento que irá, en principio, hasta el 31 de marzo de 2020.
Un afiche con el mensaje "quédate en casa" de la Presidencia de Argentina para toda la población del país sudamericano en medio del brote del Covid-19 que obligó a un confinamiento que irá, en principio, hasta el 31 de marzo de 2020. © Natalio Cosoy / France 24

1 kilómetro de entrenamiento en 32 metros cuadrados

En el hotel, a pesar del encierro, en general Raquel tiene buen ánimo. "Por suerte es una habitación que da al exterior, hay un ventanal enorme". Allí están colgando la ropa que lavan. Para ella es fundamental poder trabajar. "Yo soy psicóloga, entonces ya empecé a contactarme con mis pacientes online, entonces tengo varias horas de trabajo por día", dijo.

Su marido también tiene la posibilidad de trabajar en forma remota. Así que se despierta, se ducha, y se prepara para atender pacientes, muchos por videollamada, así que también se maquilla. "¡Hasta me perfumo!", dijo. "Me obliga a no estar en pijama todo el día".

Además camina por la pieza de 32 metros cuadrados, de punta a punta. "Ayer mi marido trotó un kilómetro acá adentro". Es para compensar por las dos veces por semana en las que habitualmente sale a correr y que ahora están anuladas.

Pero, aunque la habitación sea grande, hay límites: "No tenés intimidad". Nadie puede salir de las habitaciones para nada. Realmente para nada. Eso hace que muchos de los pasajeros en los hoteles se sientan encerrados. Por ejemplo, los que terminaron en cuartos más pequeños. "Si yo tuviera que estar con mi marido en un espacio minúsculo, por ahí sería más enloquecedor", dijo Raquel.

Pero también quienes tienen menos ocupaciones para entretenerse o que simplemente llevan peor el encierro. "Hace un rato me llamó la vecina de la habitación de al lado", contó, "está desesperada". "Quería saber si alguien tenía información de cuándo nos liberarían". "La verdad es que información no tenemos, de ningún tipo". También le contó que en otros hoteles los pasajeros se estaban organizando, seguramente para conseguir información o reclamar que los dejen ir a sus casas. Según Raquel en el que ella se encuentra no ha ocurrido eso.

La entrada del hotel Argenta Tower, donde hay varios residentes de Buenos Aires, Argentina, que llegaron en los últimos días en vuelos desde el exterior y fueron confinados allí para una cuarentena obligatoria como mecanismo de control ante el brote del Covid-19.
La entrada del hotel Argenta Tower, donde hay varios residentes de Buenos Aires, Argentina, que llegaron en los últimos días en vuelos desde el exterior y fueron confinados allí para una cuarentena obligatoria como mecanismo de control ante el brote del Covid-19. © Natalio Cosoy / France 24

"Nosotros estamos mentalizándonos para los 14 días"

No les hicieron el test para ver si tienen el nuevo coronavirus o no, con lo cual no pueden descartar si están contagiados y no saben realmente cuánto tiempo estarán en el hotel. "En principio, en Ezeiza nos dijeron que era por 14 días". Es la cuarentena obligatoria, estricta, para quienes entraron al país desde destinos considerados especialmente riesgosos, como Europa; es la ventana de tiempo en que pueden desarrollar síntomas.

"Cuando llegamos acá el médico dijo que depende de cada caso, que quería chequear si teníamos alguna posibilidad de hacer la cuarentena en casa y cómo estábamos organizados en relación a eso, y que se iría viendo si por ahí nos dejaban salir antes de tiempo, para continuar la cuarentena en casa".

Según un comunicado del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, hasta las 10:30 del sábado ya habían dejado salir a 334 pasajeros, que fueron a continuar el aislamiento en sus domicilios. 

"Lo que pasa, lo hablamos con mi marido", dijo Raquel, "como nosotros vinimos en el vuelo en el que estaba este hombre con problemas respiratorios no sabemos si eso va a ir en contra nuestra para que tengamos que cumplir los 14 días acá o si realmente es verdad que podemos salir antes". "Nos gustaría saber ese hombre del avión que bajó enfermo, si el test le confirmó coronavirus o no, creo que eso va a determinar nuestro destino de forma definitoria". "Nosotros estamos mentalizándonos para los 14 días", concluye.

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