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México urge a la obediencia civil ante el riesgo de un colapso sanitario por el COVID-19

4 min
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México (AFP)

México declaró este lunes una emergencia sanitaria y urgió a sus 120 millones de habitantes a acatar, de una vez por todas, las disposiciones de autoridades para disminuir la velocidad de propagación del COVID-19 y evitar un colapso de su sistema de salud.

"Declarar el estado de emergencia no significa un estado de excepción", pero "es la última oportunidad para reducir los contagios", advirtió el subsecretario de Prevención y Promoción de Salud, Hugo López-Gatell, la noche del lunes.

"Millones de personas tienen que restringir su movilidad" para lograr un "menor riesgo de que se saturen los hospitales", subrayó el funcionario.

La medida, que incluye la suspensión de actividades no esenciales y pide reducir al mínimo el desplazamiento de personas, se prolongó del 19 hasta el 30 de abril.

Las empresas que se nieguen a respetar los derechos de los trabajadores y que operen mientras dura la emergencia enfrentarán desde multas hasta responsabilidades penales, si se demuestra que provocaron algún contagio, informó el gobierno.

La declaratoria llega después que el presidente Andrés Manuel López Obrador fuera duramente criticado por no haber instruido desde hace semanas, como ha ocurrido en otros países, el trabajo desde casa y el aislamiento voluntario.

Los contagios se han disparado. El 28 de febrero México registró sus primeros tres casos. Hasta este lunes, la cifra era de 1.094 infectados -entre ellos tres gobernadores estatales- y 28 muertos.

"Vemos ya una disminución de 60% de movilidad (de las personas), pero todavía se puede reducir" más, señaló López-Gatell.

El tráfico de Ciudad de México ha disminuido visiblemente, pero en calles y parques céntricos todavía se ven familias completas paseando sin ninguna protección, constató la AFP.

Algunos gobernadores estatales, en tanto, han anunciado castigos a quienes violen la reducción de movilidad.

- Debilidades -

"Continuemos insistiendo en quedarnos en casa y cuidarnos (...) en México tenemos altos niveles de obesidad, de diabetes", subrayó López Obrador en su conferencia matutina del lunes.

De 120 millones de mexicanos, 96 millones padecen sobrepeso u obesidad, 8,6 sufren diabetes y 15,2 millones hipertensión, según datos de la organización Alianza por la Salud Alimentaria, basados en cifras oficiales de 2018.

Un 50% de los fallecidos en México por COVID-19 padecía diabetes y/o obesidad.

La secretaría de Salud estima que, en el peor escenario, México podría tener 250.000 contagiados, de los que 10.500 necesitarán camas de terapia intensiva. El sistema público solo tiene 4.372.

Aunque el Ejército y la Marina han ofrecido su infraestructura, la cifra no aumentaría sustancialmente. Pero este no es el único problema.

"No hay suficientes médicos y enfermeras en el país", dijo a la AFP Daniel Pérez, infectólogo del hospital La Raza del Seguro Social en Ciudad de México.

La Marina inició la semana pasada la contratación de personal médico temporal.

- "Aumento exponencial" -

Además de la vulnerabilidad por obesidad y diabetes, en México no se están haciendo suficientes pruebas, señala Pérez.

De los casos confirmados hasta ahora "es muy probable que al menos el doble presenten la enfermedad. Vamos a ver un aumento exponencial en los próximos días", alertó.

Advirtió que "cada tres o cuatro días" las cifras de contagiados se duplican.

Pérez estima que 70% de los mexicanos tendrán la infección y de ese total un 80% presentarán síntomas leves o ninguno y un 15%, síntomas graves. Un "5% pueden morir o, como dice la OMS, (hasta) 7%", agrega.

- Cárcel para irresponsables -

"A la persona que presente los síntomas o haya sido diagnosticada con el coronavirus y no acate las medidas de aislamiento para evitar el contagio se le podrá imponer un castigo", escribió en Twitter el gobernador Mauricio Vila.

Esos castigos serán "de hasta 3 años de cárcel y además (la persona) podrá ser acreedora a una multa de hasta 86.800" pesos (unos US$3.641), anunció.

En los casi 3.200 kms de frontera compartida con Estados Unidos -considerado ahora epicentro del virus- se han instalado controles sanitarios para todos los que ingresan a México.

Antes de la medida, un grupo de ciudadanos de Sonora obstaculizó el paso de personas del lado estadounidense al mexicano.

"Tenemos que dar un paso hacia adelante y entender que el COVID-19 va a entrar caminando", dijo la semana pasada el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier García.

En ese estado, además, miles de migrantes aguardan respuesta a sus pedidos de asilo en Estados Unidos, al igual que en otros estados fronterizos.

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