Siria confirmó el menor número de muertes en marzo desde el inicio de la guerra

Una niña siria desplazada internamente usa un tapabocas, mientras los miembros de la defensa civil siria desinfectan el campamento de desplazados internos Bab Al-Nour, para prevenir la propagación de la enfermedad de Covid-19. En Azaz, Siria, 26 de marzo de 2020.
Una niña siria desplazada internamente usa un tapabocas, mientras los miembros de la defensa civil siria desinfectan el campamento de desplazados internos Bab Al-Nour, para prevenir la propagación de la enfermedad de Covid-19. En Azaz, Siria, 26 de marzo de 2020. © Khalil Ashawi / Reuters

Al parecer, la caída a 508 fallecimientos durante el tercer mes de 2020 se debe a dos causas fundamentales: el alto el fuego pactado entre Rusia y Turquía y sobre todo a la fuerza que ha tenido la pandemia de Covid-19 para variar el discurrir de los conflictos en la zona.

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El Observatorio Sirio de Derechos Humanos reportó que marzo fue el mes con menos asesinatos en Siria desde el comienzo de la guerra civil en marzo de 2011. Las cifras siguen siendo muy altas: 508 fallecidos, de los cuales 103 fueron civiles, pero pequeñas en comparación con los trágicos datos que suele reportar cada mes esta ONG con sede en Reino Unido, que informa diariamente sobre el discurrir del conflicto.

Las causas no están del todo claras. Ni siquiera esta organización ha podido enlazar el patrón a la significativa caída, pero hay dos grandes acontecimientos que han podido influir en estas cifras en mayor o menor medida: el primero es el acuerdo de alto el fuego alcanzado entre Turquía y Rusia el 5 de marzo de 2020 en la zona de Idlib y el segundo el efecto que tiene la pandemia del coronavirus.

Respecto al primero, es conocido de sobra que a pesar del alto el fuego, los combates se han seguido produciendo entre las diferentes facciones. La cuestión es si se ha logrado que estos se reduzcan. Turquía apoya a la facción rebelde siria presente en la región de Idlib, mientras que Rusia apoya al gobierno de Bashar al-Assad, que hasta ahora es quien domina el acontecer de la guerra.

Al-Assad, lanzó una ofensiva contra Idlib a finales de 2019 que produjo durante los dos primeros meses de 2020 un aumento muy significativo de las muertes a causa de sus bombardeos y de los enfrentamientos contra tropas rebeldes y turcas. La má perjudicada fue, como en la gran mayoría de conflictos, la población civil, que sufrió auténticas masacres y que hizo que casi un millón de personas se viesen forzadas a huir de su hogar.

Pero el citado alto el fuego no parece que se haya vuelto tan relevante al observar los datos. En marzo hubo un total de 2.802 ataques, en los que se incluyen 391 bombardeos rusos y 266 gubernamentales.

¿Puede haber afectado la Covid-19 al discurrir de la guerra?

Según los datos aportados por la Universidad Johns Hopkins, el coronavirus no se ha cebado especialmente con Siria. El país ha confirmado tan solo 10 casos y dos muertes. La cuestión es creer hasta qué punto estas cifras son fiables, y dada la situación extrema por la que atraviesa el país, lo más probable es que la enfermedad se haya extendido más. Eso incluye los campos de batalla.

El miedo a un brote extenso en el país es muy grande. En general, lo es en la mayoría de los lugares de Medio Oriente involucrados en un conflicto, sea cual sea su índole.

El sistema sanitario en la gran mayoría de Siria está totalmente devastado. Más de nueve años de guerra e intensos bombardeos en zonas como Idlib o Alepo durante meses han destruido prácticamente todo a su paso. Un brote en Siria como los que se han observado en Irán o Europa podría terminar siendo una auténtica tragedia para un país que lleva casi una década sin paz.

Solo el 64% de los hospitales y 52% de los centros primarios de salud funcionan, mientras que el 70% de los trabajadores del sector ha salido del país, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

La presencia de militantes chiíes iraníes en los campos de batalla también ha hecho saltar las alarmas entre los combatientes, dada la gran presencia que tiene el virus en Irán.

Ante este temor generalizado, desde Naciones Unidas se ha intentado instar a un alto el fuego en toda la zona. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria lanzó una voz de alarma luego de que se confirmaran los primeros casos de Covid-19 en ese país, advirtiendo que todas las partes en conflicto deben cesar las hostilidades para permitir que se tomen medidas urgentes que eviten una mayor catástrofe en el país.

Los más vulnerables podrían pagar las consecuencias de una crisis sanitaria

Pero lo que más preocupa a los organismos internacionales es la expansión del virus por los campos de refugiados existen tanto fuera como dentro del país. En estos campos viven decenas de miles de personas. En la mayoría de ellos se vive sin unas condiciones sanitarias mínimas y con un hacinamiento masificado que podría convertirse en el caldo de cultivo para la propagación del virus.

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Un miembro de la Defensa Civil siria desinfecta una tienda de campaña en el campamento de desplazados internos Bab Al-Nour, para prevenir la propagación de la Covid-19 en Azaz, Siria, 26 de marzo de 2020.
194/5000 Un miembro de la Defensa Civil siria desinfecta una tienda de campaña en el campamento de desplazados internos Bab Al-Nour, para prevenir la propagación de la Covid-19 en Azaz, Siria, 26 de marzo de 2020. © Khalil Ashawi / Reuters

En Siria se estima que hay alrededor de seis millones y medio de desplazados internos. Estas personas no podrían prevenir el virus porque en los lugares donde habitan no tienen, ni siquiera, el acceso a agua garantizado. Por supuesto, a los productos de desinfección tampoco. Al igual que la atención sanitaria es muy precaria.

El miedo es que el virus ya se haya extendido por estos campamentos sin que las autoridades se hayan percatado. La capacidad siria para realizar test dentro de sus fronteras es prácticamente nula y es por eso por lo que la ONU ya comenzó a realizar pruebas por su cuenta a la población.

La Covid-19 puede haberse convertido en una de las causas de la bajada de la violencia y las muertes en Siria, pero está claro que puede ser causante de otra crisis humanitaria en la zona que se antoje muy difícil de controlar.

 

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