Turkmenistán prohíbe el uso de la palabra coronavirus

El presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, durante una conferencia en Asjabad el 1 de abril de 2020.
El presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedow, durante una conferencia en Asjabad el 1 de abril de 2020. © Tatyana Zenkovich / EFE

Los medios independientes al discurso oficial ofrecido por esta dictadura centroasiática señalan que desde el Gobierno se están ocultando cifras de contagiados y se ha prohibido hablar sobre la pandemia, bajo el riesgo de poder ser detenido si se hace. Esta es la historia.

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Si no se habla de ello, no existe. Esa es la consigna ofrecida por las autoridades turcomanas para que la epidemia que azota al mundo no preocupe en Turkmenistán. Oficialmente en este país hay 0 casos registrados, aunque las sospechas conducen a que, al igual que sus vecinos que registran centenares o miles de casos, ellos también tengan alguno ya.

Turkmenistán es un país centroasiático que está solo un poco menos aislado del exterior que Corea del Norte. Es regido con mano de hierro desde 2006 por Gurbanguly Berdimuhamedow, un megalómano que adora el culto a la personalidad y que aboga porque su país "está viviendo el momento más feliz de su historia" y el coronavirus choca con sus planes.

Periodistas y organizaciones internacionales han denunciado la censura impuesta por las autoridades de Turkmenistán a cualquier información vinculada al Covid-19 en la nación centroasiática, donde ha desaparecido la palabra "coronavirus" y la policía tiene la orden de detener a todo aquel que es escuche hablar sobre el tema en la calle.

Turkmenistán limita por el norte con Uzbekistán y Kazajistán, países en los que, sumados, se reportan más de quinientos casos del nuevo coronavirus, y por el sur, con Irán (más de 47.000 contagios y 3.000 fallecidos) y Afganistán (cerca de 200).

Periodistas que trabajan para 'Radio Azatlyk', el servicio en turcomano de 'Radio Free Europe/Radio Liberty', también censurado por las autoridades locales, aseguran, citando sus propias fuentes, que hay varios casos en Turkmenistán, así como diez pasajeros presuntamente contagiados que llegaron al puerto de Turkmenbashi provenientes de Azerbaiyán a bordo de un ferry.

Varios corresponsales han informado del ingreso de personas en los hospitales con graves problemas respiratorios, pero que para las autoridades no ha dejado de ser un "problema respiratorio común", no coronavirus.

Periodistas del medio independiente 'Chronicles of Turkmenistan', también informan de que la referencia al coronavirus ha desaparecido de los folletos dedicados a la prevención de enfermedades víricas que distribuye el Ministerio de Sanidad. De acuerdo con Radio Liberty, las nuevas publicaciones o folletos sustituyen la palabra "coronavirus" por otras como enfermedad o enfermedad respiratoria aguda.

¿Seguridad ante la enfermedad?

El Gobierno del país presume desde hace semanas de no tener enfermos dentro de sus fronteras y hasta donó 200.000 mascarillas a China. La realidad es que Turkmenistán ocupa el último puesto, de los 180 países analizados, en libertad de prensa según Reporteros sin Fronteras.

Pero a pesar de intentar ocultarlo, el Ejecutivo de Berdimuhamedow sí teme a la enfermedad. Ya se tomaron medidas hace semanas, como el cierre de las fronteras, la suspensión de vuelos o la clausura de las escuelas ampliando las vacaciones. Aunque en ningún momento se mencionó que se debe al coronavirus.

En las televisiones oficialistas, los personajes más célebres del país se dedican a aparecer en anuncios hablando de las propiedades casi mágicas de las plantas medicinales de la que habla el dirigente del país en su libro "que sirven para curar todas las enfermedades". Remedios sin eficacia que suponen un gran peligro para los habitantes del país.

La realidad es que Turkmenistán es que es un país donde poco se conoce la libertad o la democracia. Durante décadas fue una de las repúblicas soviéticas que integraban la URSS y a su disolución en 1991, Saparmurat Niyázov, se hizo con el poder en la zona y se declaró presidente vitalicio.

Tras su muerte en 2006, tomó el control la figura de Berdimuhamedow, que tenía las mismas ansias de un culto a su personalidad y un control férreo y total sobre el país. Turkmenistán contiene el 10% de las reservas de gas natural de todo el mundo, y su régimen vive de ello.

Una profunda crisis asola al país desde hace años debido a la falta de diversificación de su economía y a la total dependencia de China en sus exportaciones y, ahora, una pandemia y el manejo de ella, podría hacer tambalear el estatus quo.

Con EFE

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