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Zoom, la app de videoconferencias de moda que genera dudas de privacidad

Zoom es una de las empresas de videollamadas que más ha crecido durante las semanas de confinamiento y cuarentena para frenar al Covid-19. Imagen del 19 de marzo.
Zoom es una de las empresas de videollamadas que más ha crecido durante las semanas de confinamiento y cuarentena para frenar al Covid-19. Imagen del 19 de marzo. © Dado Ruvic / Reuters

En plena crisis sanitaria provocada por el Covid-19, son millones de personas las que han recurrido a diversas aplicaciones de videollamadas para mantener reuniones en su trabajo, asistir a clases o hablar con amigos, pero el funcionamiento de algunas, como Zoom, está bajo la lupa de las autoridades estadounidenses. 

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Son tiempos de confinamiento para una parte significativa del mundo, con ello, las relaciones interpersonales han cambiado radicalmente en el último mes. Por motivos de salud, millones de personas han dejado de asistir a sus oficinas, clases o han dejado de ver en bares a sus amigos. Y, en este contexto, han resurgido las aplicaciones de videollamadas como sustitutos de los encuentros presenciales. 

Son muchas las apps que se ofrecen para realizar estas reuniones. Pero, entre ellas, ha surgido el nombre Zoom. Aunque esta no era tan conocida como otras del sector, tales como Skype, su crecimiento en estas semanas fue meteórico. Su sencillez y la posibilidad de albergar conferencias de hasta 100 personas ha hecho que miles de empresas y colegios opten por utilizarla.

Hasta gobiernos, como el británico, han utilizado Zoom para realizar reuniones telemáticas en momentos clave por la crisis del coronavirus. Gestos que han levantado la polémica en torno a esta aplicación debido a su aparente falta de seguridad en lo que respecta a la protección de datos del usuario.

Política de privacidad controvertida

La política de privacidad de la compañía fue uno de los primeros temas cuestionados. Aunque es aceptada por todos los usuarios, la realidad es que la gran mayoría de ellos no la lee.

En esta “letra pequeña” se aceptan situaciones que, de ser conocidas con antelación, seguramente muchos no aprobarían. 

La recopilación de datos que tiene este acompaña es extremadamente grande. De esta forma, un administrador de una llamada grupal por videoconferencia tiene acceso a una amplia cantidad de información de los usuarios con los que está interactuando.

Lo primero, es que el organizador de una llamada de Zoom puede monitorear las actividades de los participantes cuando comparten pantalla, viendo si las ventanas de la aplicación están activas o no.

Las conferencias de trabajo a distancia se han vuelto habituales en miles de empresas de todo el mundo. En la imagen aparecen miembros del Ayuntamiento de Lviv, En Ucrania, votando medidas para prevenir el coronavirus a través de la aplicación Zoom. 26 de marzo de 2020.
Las conferencias de trabajo a distancia se han vuelto habituales en miles de empresas de todo el mundo. En la imagen aparecen miembros del Ayuntamiento de Lviv, En Ucrania, votando medidas para prevenir el coronavirus a través de la aplicación Zoom. 26 de marzo de 2020. © Roman Baluk / Reuter

Básicamente, el jefe de una compañía puede ver y comparar en un ranking la cantidad de minutos que se ha tenido la ventana de la app abierta o si los participantes están navegando en otra página de Internet.

A esto, hay que sumarle que pueden conocer la dirección IP, la localización o los datos del dispositivo del participante. Una nutrid gama de detalles aparentemente innecesarios a los que se suman la dirección postal, el número de teléfono y la dirección de correo electrónico.

Envío de datos a Facebook

Además de una recolección de datos innecesarios por parte de los administradores de las videollamadas, la polémica aumentó tras un análisis publicado por Motherboard, en el que se afirmó que la información recopilada en Zoom se compartía con Facebook, incluso si el usuario no tiene una cuenta en la plataforma creada por Mark Zuckerberg.

Esta no es una práctica poco habitual. Son muchas las compañías que venden sus datos a Facebook para realizar análisis de uso de sus aplicaciones sin la necesidad de generar ellas mismas la estructura necesaria para hacerlo. Sin embargo, lo polémico en este caso es que, en ningún momento, Zoom avisaba de ello. Desde el momento en que se abría la app para iOS, los datos ya se enviaban a Facebook.

Entre los datos estaba la localización, el modelo del dispositivo de la conexión, la IP y se generaba un código identificador único que servía para rastrear al usuario. En el texto sobre la privacidad de la app solo se menciona que la empresa “podría recopilar datos de usuarios de Facebook”. Nada más.

La respuesta de los desarrolladores de Zoom es que no sabían que su propia app “estaba haciendo eso”. Aseguraron que la privacidad de los usuarios es algo que toman "en serio" y lanzaron una actualización de la aplicación que elimina el nexo con Facebook. Se puede iniciar sesión en la red social, pero ya no desde la aplicación, sino desde el navegador web.

El "zoombombing" es el término dado a la aparición de hackers en las conferencias realizadas en Zoom sin permiso de los participantes. Estas apariciones ya son investigadas por el FBI en Estados Unidos. Ilustración
El "zoombombing" es el término dado a la aparición de hackers en las conferencias realizadas en Zoom sin permiso de los participantes. Estas apariciones ya son investigadas por el FBI en Estados Unidos. Ilustración © Dado Ruvic / Reuters

Graves fallas de seguridad

Pero parece ser que a los datos no solo podrían tener acceso compañías como Facebook o jefes, sino también hackers. Las fallas de seguridad de la aplicación han causado ya bastantes polémicas y el FBI inició una investigación al respecto. Es lo que se conoce como zoombombing, usuarios que se cuelan en las conferencias y que ponen en riesgo a las mismas.

En Boston, se dieron dos casos en reuniones escolares en las que dos usuarios se colaron. En la primera, uno de ellos reveló información sobre el profesor y, en la segunda, se empezaron a exhibir simbologías nazis.

"El FBI ha recibido múltiples alertas de conferencias que han sido interrumpidas con imágenes pornográficas o que incitan al odio, así como amenazas", indicó en un comunicado la División de Boston de la Policía federal estadounidense.

A raíz de esto, este 30 de marzo se conoció que la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, abrió una investigación contra la compañía precisamente para determinar el grado de protección de datos que presta a los internautas.

Por su parte, el FBI emitió una serie de recomendaciones para quienes estén participando en teleconferencias durante estos días. La primera es elegir siempre la opción de "encuentro privado" en Zoom, que requiere una contraseña a quienes quieran participar en él y nunca -salvo que así se desee por algún motivo específico- la de "encuentro público".

La Policía federal también alertó que no se deben compartir los enlaces a las teleconferencias en las redes sociales.

 

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