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De ellos dependemos todos

"Si pudiera no trabajar, lo haría": los dilemas de los repartidores en la pandemia (3/5)

Algunas empresas de aplicaciones están ofreciéndole un incentivo en dinero a los repartidores, a los que ninguna considera empleados propios.
Algunas empresas de aplicaciones están ofreciéndole un incentivo en dinero a los repartidores, a los que ninguna considera empleados propios. © France 24

Los repartidores que trabajan a través de aplicaciones están exentos de la cuarentena obligatoria que rige en Argentina para intentar frenar el avance del Covid-19 y eso es algo que los pone en una situación compleja.

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Como en muchas otras ciudades de América Latina y del mundo, en bicicleta o en moto, para aplicaciones como Glovo, PedidosYa o Rappi, los llamados trabajadores de plataforma se han convertido en un servicio esencial en Buenos Aires, en el marco de la crisis desatada por la pandemia del nuevo coronavirus SARS-CoV-2.

En el texto del decreto que implementó en este país el aislamiento social, preventivo y obligatorio el 20 de marzo pasado, dice en el inciso 19 del artículo 6 que están excluidos de cumplirla quienes se dediquen al "reparto a domicilio de alimentos, medicamentos, productos de higiene, de limpieza y otros insumos de necesidad".

Por un lado, eso les da una ventaja respecto a otros, porque no están obligados a quedarse casi permanentemente dentro de sus hogares.

Y los favorece al compararlos con otros cuentrapropistas (las plataformas para las que trabajan no los reconocen como empleados, todos son autónomos), porque pueden seguir ejerciendo su labor y generando ingresos.

Pero por otro, los pone en una situación de mayor riesgo que a la población general. Y sin contar con el respaldo institucional que pueden tener otros trabajadores exceptuados de la cuarentena, como los de salud o las fuerzas de seguridad.

"Un mensaje cada diez, quince minutos: distancia, un metro de distancia, usen su protector"

"Si pudiera no trabajar lo haría, pero la necesidad tiene cara de perro, si yo no trabajo, ¿quién me mantiene?, ¿quién me paga el alquiler", le dijo a France 24 en Español el venezolano Manuel Contreras, quien utiliza más de una de las aplicaciones de plataformas para coordinar envíos con su moto.

En las calles de Buenos Aires, él y sus colegas son una presencia constante durante la cuarentena.

Las apps les están proveyendo los permisos necesarios para poder circular. Pero, en principio, los repartidores con los que hablamos se tuvieron que comprar sus propios elementos de seguridad. Las aplicaciones les recuerdan constantemente que deben usarlos. "Nos manda un mensaje cada diez, quince minutos: distancia, un metro de distancia, usen su protector normal de diario: barbijo, guantes, gel antibacterial", contó Contreras.

También implementaron una modalidad para que entreguen los pedidos sin contacto con los clientes, explicó el repartidor. "Te lavas las manos, guantes siempre, le dejas el producto a la persona en la puerta, la persona sale, ya está pago, se lo dejas (si entrar en contacto) y te vas".

Por otro lado, algunas empresas de aplicaciones están ofreciéndole un incentivo en dinero a los repartidores, a los que ninguna considera empleados propios. "Son diez, quince, veinte pesos más por delivery (entrega)", dijo Contreras. Eso es el equivalente a entre 15 y 25 centavos de dólar. Esa diferencia apenas alcanza para comprar los elementos de seguridad necesarios para protegerse, argumentan algunos repartidores.

La Asociación de Personal de Plataformas, el sindicato del sector, emitió un comunicado crítico, que dice: "Trabajadores y trabajadoras de plataformas digitales no queremos ser héroes ni heroínas, queremos elementos de seguridad, licencias y compensación por cuarentena".

"Creo que de repente por cualquier medio me puedo contagiar y puedo llevar ese contagio a mi familia"

En este contexto, hay trabajadores de plataforma que decidieron dejar guardadas sus motos y bicicletas y no salir.

"Le agradezco mucho desde que estoy aquí en este país de trabajar en estas aplicaciones", le dijo Juan Carlos Borges a France 24 en Español, "pero no, gracias a Dios tengo unos ahorros debido a esos ingresos y tengo otros ingresos por parte del entorno familiar".

"Si yo trabajo todo el día, creo que de repente por cualquier medio me puedo contagiar y puedo llevar ese contagio a mi familia", agregó. "La naturaleza que tiene la aplicación de llevar comida, llevar medicina, llevar cualquier otro artículo a una persona que esté en su casa cumpliendo la cuarentena, es como muy riesgoso para uno como ciudadano, ¿no?, independientemente de que percibas un lucro por eso, porque te están pagando por ese servicio".

Por ahora vive con lo que ha logrado ahorrar, pero Borges sabe que, como cuentapropista, si la cuarentena sigue extendiéndose finalmente tendrá que sacar su bicicleta a la calle y retomar los repartos. Y desde las apps constantemente lo incentivan a hacerlo, con mensajes que dan a entender que la sociedad lo necesita. 

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