El 'Quédate en casa' se confronta con las distintas realidades en México

La crisis causada por el Covid-19 en México ha afectado a miles de personas que dependen de sus pequeños negocios para subsistir.
La crisis causada por el Covid-19 en México ha afectado a miles de personas que dependen de sus pequeños negocios para subsistir. © Mario Carbonell / France 24

Nunca antes había existido un pedido tan reiterado a la población como este del aislamiento domiciliario en México. Pero ese llamado de las autoridades se topa con la necesidad de vendedores ambulantes, pequeños comerciantes y hasta indigentes que si no salen a las calles o no abren sus negocios, no tienen para subsistir.

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La insistencia del subsecretario de Salud en el mensaje "Quédate en casa" ha sido tal, que ya hasta son famosos los memes y stickers en redes sociales sobre sus frases. Pero esa indicación choca con la realidad de muchas personas que, ante el carácter voluntario de la medida, se han resistido a acatarla a fin de evitar una quiebra en su economía familiar.

Hugo López-Gatell es el funcionario que tiene encima los ojos y oídos del país, día a día, a las siete de la noche –y a veces en las conferencias matutinas del presidente– cuando explica en dónde están parados los mexicanos en el transcurrir de la pandemia de Covid-19.

Al salir de una reunión de salubridad en Palacio Nacional la tarde del lunes 30 de marzo, el vocero en esta emergencia sanitaria se topó de la manera más directa con la realidad que viven los mexicanos que no pueden quedarse en casa, simplemente porque no tienen una. "Oye papi, ¿me puedes regalar un pesito para un taquito?", le soltó un habitante de calle que se le aproximó y quien, desde luego, no respetó la "sana distancia".

Un acompañante del funcionario, que caminaba tratando de quitarse de encima a unos reporteros, entró al quite y le dijo al hombre: "Ven, acá yo te lo doy, acá yo te lo doy…".

Esa estampa retrata la realidad de quienes por vivir en situación de calle no pueden poner en práctica la recomendación fundamental de las autoridades sanitarias del país, que tiene 37 muertes y 1.378 contagios confirmados de Covid-19, al corte del 1 de abril.

Pero hay quienes a pesar de tener vivienda, tampoco pueden quedarse en casa porque, de hacerlo, no ganarían el sustento para dar de comer a sus familias. Es el caso de los vendedores ambulantes, que viven al día, y el de los propietarios de pequeños comercios de los que son considerados "no esenciales" en el decreto de Emergencia Sanitaria por causa de Fuerza Mayor que emitió el gobierno de la República.

Felipe Ocampo tiene una pequeña tintorería de barrio en la céntrica colonia Narvarte de la Ciudad de México. Su negocio, que hace 30 años estableció su padre, se mantiene abierto, pese a no tratarse de un establecimiento esencial, pues no vende alimentos ni presta servicios de salud ni financieros ni de seguridad pública.

"Mis ganancias han bajado un 60 por ciento, pero pues esta semana voy a abrir todos los días mientras no nos digan nada, porque si no pues no sale para el gasto diario", comenta con una risa de angustia mientras barre la entrada de la tintorería.

–¿Y quién  les tendría que 'avisar' que deben cerrar? Se emitió un decreto que llama a cerrar establecimientos como el suyo, ¿sí supo?

–Sí, pero pues es voluntario. Aquí ayer pasó una patrulla y con el altavoz estuvo llamando a la gente a meterse a sus casas. Aquí en la calle ya cada día se ve más 'muerto', no pasa casi nadie, pero pues espero que caiga algún cliente o que vengan a recoger sus prendas y pagar. La semana próxima como es Semana Santa pues ya mejor voy a cerrar.

Felipe Ocampo, dueño de una pequeña tintorería ubicada en la céntrica Narvarte de la Ciudad de México.
Felipe Ocampo, dueño de una pequeña tintorería ubicada en la céntrica Narvarte de la Ciudad de México. © Mario Carbonell

A dos calles de la tintorería de Felipe se encuentra el negocio de Édgar, de reparación de puertas de madera y armarios. Su clientela también se ha visto reducida en un 60 por ciento. "Lo mío no es esencial, pero sí es esencial para mí comer, así que mientras no vengan de la delegación (alcaldía) o alguna autoridad a cerrarme, seguiré abriendo", señala.

Edgar tiene un negocio de reparación de puertas y armarios. Ha visto su clientela reducida en un 60% debido al Covid-19.
Edgar tiene un negocio de reparación de puertas y armarios. Ha visto su clientela reducida en un 60% debido al Covid-19. © Mario Carbonell

La calle peatonal de Madero, que desemboca al Zócalo, el corazón del Centro Histórico de la ciudad, es una de las más concurridas, de las más bulliciosas. Ahí se encuentra el centro joyero más grande del país. Todos saben que allí se encuentran las ópticas con los más amplios catálogos de anteojos y a los precios más accesibles. Hay escaparates con ropas de marcas, restaurantes, cantinas.

La mañana del 1 de abril esa transitada calle amaneció acordonada. Policías y personal con casacas del gobierno vigilaban que nadie cruzara. Por altoparlantes anunciaban que todos los comercios están cerrados, salvo los que venden comida para llevar y sucursales bancarias. La calle luce ahora desértica.

Escenas como esta son lo más cercano a una medida "coercitiva". Salvo algunas disposiciones aisladas en contados municipios –como Tulcingo del Valle, Puebla, donde se pretendió establecer horarios para permitir la circulación en las calles–, la autoridad apuesta más bien a la voluntad de la población. 

La jefa de Gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum, reconoce que la población está cada día asimilando el llamado a quedarse en casa y reitera a diario el exhorto. Se vale, incluso, de videos que han grabado miembros de la comunidad artística y los retuitea.

"No hay ninguna disposición en esta declaratoria que signifique algo que se aproxime a un toque de queda, el gobierno de la república no cree en eso", explicó el 30 de marzo el canciller Marcelo Ebrard, quien por alguna extraña razón fue el encargado de dar lectura al decreto de Emergencia Sanitaria.

Lo que sí establece el decreto de manera obligatoria es que ningún empresario puede dejar de pagar el sueldo íntegro a sus empleados.

"Sabemos claramente que es esta etapa será difícil, sobre todo para aquellos comercios, para aquellos pequeños negocios, para las trabajadoras y trabajadores que viven al día", reconoció la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde, y advirtió que "no hay fundamento legal para separar a los trabajadores o para dejar de pagar salarios. Tampoco es aplicable el criterio del pago únicamente de salario mínimo. La obligación general debe ser para el salario íntegro".

Tal vez eso lo saben los dueños de la cadena de refacciones automotrices SAFE, porque a pesar de ser un giro no esencial, el "Quédate en tu casa" no parece ser opción y mantienen a los trabajadores laborando.

"De la matriz, en Guadalajara (Jalisco) no nos han dicho que hay que cerrar, entonces seguimos abriendo", dice Julio, encargado de una sucursal en avenida Universidad. "Somos cinco aquí y todos seguimos viniendo a trabajar", confiesa. Aunque las ventas han bajado, "hay clientes que, como no tienen que ir a sus oficinas, aprovechan que tienen tiempo para venir a este tipo de compras", agrega.

Y es que esa es la queja principal del sector empresarial. Que no hay ningún apoyo de parte del Gobierno. En un comunicado, el 31 de marzo el Consejo Coordinador Empresarial demandó al Gobierno un paquete de medidas, como permitir el pago de impuestos hasta en 12 parcialidades, entre otras facilidades. "Con estas medidas se permitirá que las empresas puedan contar con un mínimo de liquidez necesaria, con la finalidad de preservar las fuentes de empleo", afirmó el CCE.

Pero en respuesta, el presidente López Obrador insistió al día siguiente en que no habrá rescates ni condonaciones de impuestos. "Si decimos que no se pague el impuesto sobre la renta o que se reduzca ¿qué va a significar eso? Menos ingresos, menos recaudación y ¿de dónde vamos a sacar para darle a los adultos mayores, a las niñas y niños con discapacidad, a campesinos y para otorgar créditos a las pequeñas empresas familiares”?, argumentó en conferencia de prensa.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebra una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, México, el 17 de marzo de 2020.
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, celebra una conferencia de prensa en el Palacio Nacional de la Ciudad de México, México, el 17 de marzo de 2020. © Henry Romero / Reuters

En el Senado de la República, los partidos de oposición y hasta los aliados del presidente, llaman al Ejecutivo a ceder y tomar acciones en apoyo a los pequeños empresarios.

La senadora del PAN Guadalupe Saldaña advirtió que alrededor de un millón 800.000 empleos podrían perderse por la crisis derivada por la pandemia del Covid-19.

"Sería un drama para las familias mexicanas. Urge un apoyo económico de 3.207 pesos para los trabajadores que a causa de esta crisis van a perder su empleo y para los trabajadores informales.

"Además, 27.500 también para que las microempresas puedan pagar sus nóminas. Moratoria a los impuestos ya. Es hoy. Es ya. La incompetencia agrava la crisis", exhortó.

En las clases medias, la cuarentena cada día se convierte en una realidad. El "Quédate en casa" está saturando el Internet, pues la mayoría de los oficinistas están haciendo "home office" (teletrabajo). Tanto en el sector público como en el privado. Algunos desde hace un par de semanas y otros apenas lo harán.

"Esta semana tengo que venir a la oficina, pero las próximas dos haré trabajo en casa. Luego voy dos semanas… y así nos iremos alternando", cuenta José Lago, trabajador de Petróleos Mexicanos en Campeche.

Quienes no tienen un contrato formal, como las trabajadoras domésticas, dependen de la voluntad de los empleadores. "A mí mi patrón de los miércoles me pagó por adelantado mi día de esta semana y me dijo que me quede en casa, que no vaya a limpiar su casa esta vez, por lo del coronavirus, pero donde trabajo los lunes me dijeron también que no vaya, pero que luego me pagan", dice María Montero, quien reparte sus servicios en distintas casas y departamentos cada día de la semana.

En tanto, mientras el número de contagiados y de muertos se incrementa día a día, el subsecretario Hugo López-Gatell reitera su llamado, ya casi desesperado, a la población. "Es la última oportunidad, 'Quédate en casa', sólo así podremos aplanar la curva de contagios", repite,

Al menos el presidente, si bien sigue con sus conferencias mañaneras y sus giras por los estados, ya suspendió los eventos masivos, ya no abraza gente ni besa niños, y se suma al llamado de "Quédate en casa".

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