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Empleados de los supermercados, en primera línea ante el coronavirus

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Roma (AFP)

Los clientes empujan sus carritos, tocan los alimentos e incluso se humedecen los dedos para contar los billetes, cualquiera de ellos puede ser portador y transmisor del nuevo coronavirus y eso angustia a los empleados de los supermercados.

Los empleados de comercios y supermercados en Italia, el país más afectado por la pandemia de covid-19, viven con el temor del contagio y además se sienten exhaustos, mal protegidos y sobreexpuestos al virus.

"Tenemos miedo de llevar algo a casa", dijo a AFP, bajo condición de anonimato, Piera, una cajera a tiempo parcial de 31 años.

Piera trabaja desde hace diez años en un supermercado en Novara, una ciudad a 50 km al oeste de Milán, donde la semana pasada un guardia de 33 años murió a causa del virus.

En Brescia, 90 km al este de Milán, en la región de Lombardía, principal foco de covid-19 en Italia, murió una cajera de 48 años.

Esas muertes ponen en duda la eficacia de las medidas adoptadas para proteger al personal.

Los sindicatos creen que otros trabajadores pueden haber muerto por el virus sin que se sepa.

Inmovilizados detrás de sus cajas durante horas o reabasteciendo las góndolas en medio de los clientes, los empleados están en primera línea, muy expuestos al riesgo de contagio.

Piera ha recibido gel desinfectante, guantes y una máscara, que debe lavar y reutilizar. La semana pasada, la gerencia también instaló paneles de plexiglás frente a cada caja.

El personal a menudo se queja de que los clientes siguen comprando todos los días, lo que aumenta el riesgo de propagación del virus.

"Compran cosas que yo no compraría en una situación de crisis", se sorprende Chiara, cajera en el centro de Roma, cosas como "sushi, Nutella, cerveza ..."

- Respeto -

Lo que más sorprende a Chiara es el comportamiento irresponsable de algunas personas frente a un virus que en Italia ya infectó a más de 100.000 personas y mató a más de 12.000.

Algunos vienen con la familia, otros se acercan demasiado a los empleados, sin mencionar a aquellos que se mojan los dedos para contar el dinero.

En España, el segundo país más afligido por la pandemia en Europa, "las cajeras son conscientes del riesgo de contagio. Entre los clientes, eso depende ...", dice Ana Belén, cajera desde hace 26 años en Alcorcón, a 13 kilómetros de Madrid.

"No podemos comparar a los cajeros y los trabajadores de la salud, pero digamos que la conciencia real de que tenemos que protegernos mutuamente, no la tenemos completamente. Hay clientes que todavía vienen de excursión al supermercado todos los días", apunta esta delegada de prevención del sindicato en la región de Madrid.

Ana, de 46 años, aplica las nuevas medidas contra el contagio en este supermercado en Alcorcón: "Actualmente, el 90% de los cajeros usan guantes, máscaras. Hay líneas de señalización en el piso, tabiques, gel hidroalcohólico. Recomendamos pagar con tarjeta bancaria".

En Italia, los sindicatos han pedido al gobierno que disminuya el horario de apertura para reducir la exposición de los empleados, pero el primer ministro, Giuseppe Conte, prometió el 21 de marzo que las tiendas permanecerían abiertas.

Las dos regiones más afectadas, Lombardía y Piamonte (en el noroeste del país), recomendaron controlar la temperatura de los clientes en la entrada de las tiendas con escáneres térmicos, pero solo unos pocos lo hacen.

La asociación italiana Federdistribuzione no ha promulgado reglas específicas para el coronavirus para sus miembros, y por lo tanto cada cadena tiene sus propias reglas, como las indicaciones que piden respetar las distancias de seguridad, el uso de guantes y máscaras, la limitación del número de clientes.

Al igual que muchos, Chiara vive con la ansiedad de tocar algo o a alguien contaminado: "Empiezas a pensar 'oh, Dios mío, me acabo de tocar la cara', nos volvemos un poco paranoicos".

Piera necesita "coraje" para ir a trabajar todos los días. "Algunas personas dicen que somos héroes. No lo creo, simplemente hacemos nuestro trabajo. No quiero ser una heroína, sino ser respetada", resumió.

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