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Solicitantes de asilo, en huelga de hambre para salir de Ceuta

Personas en huelga de hambre en el CETI de Ceuta, España, con la tarjeta roja de solicitantes de asilo. Foto tomada el 2 de abril de 2020, antes de que dos personas abandonaran la protesta por falta de fuerzas.
Personas en huelga de hambre en el CETI de Ceuta, España, con la tarjeta roja de solicitantes de asilo. Foto tomada el 2 de abril de 2020, antes de que dos personas abandonaran la protesta por falta de fuerzas. © Foto facilitada por M.A.J.* a France 24

Desde del 27 de marzo, diez personas están en huelga de hambre en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta. Denuncian la imposibilidad de salir de la ciudad desde antes de que fuera decretado el estado de alarma en España. Ceuta y Melilla son dos enclaves españoles, limítrofes con Marruecos, que delimitan las únicas fronteras terrestres entre Europa y África.

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En medio de la pandemia global del coronavirus Covid-19, que ha azotado a al menos 180 países, España es el segundo país con más casos confirmados, superando los 117.000, y el segundo con más fallecimientos, con cerca de 11.000.

La crisis sanitaria llevó al Gobierno de Pedro Sánchez a decretar el estado de alarma el pasado 13 de marzo y desde ese día se cerraron las fronteras terrestres, aéreas y marítimas, lo que dejó a la deriva a varios migrantes africanos en Ceuta y Melilla, dos enclaves españoles situados en la costa norte de África.

Entre ellos están diez marroquíes que han denunciado que les han vulnerado sus derechos de pedir asilo para pasar al territorio peninsular. Y que esa vulneración viene de tiempo atrás. Por eso están haciendo una huelga de hambre.

Protesta por la vulneración de derechos de los solicitantes de asilo marroquíes

Una vez sorteada la frontera entre Marruecos y Ceuta, M.A.J* y H.G.*, como tantas otras personas, pidieron asilo en territorio español. A la espera de la resolución de su solicitud, M.A.J., y H.G y las otras ocho personas en huelga de hambre están amparadas por el estatuto de solicitantes de asilo. Situación administrativa acreditada con “la tarjeta roja”.

Al ser solicitantes de asilo, exigen poder ejercer su derecho a la libertad de circular por territorio estatal. Sin embargo, denuncian que en Ceuta se les niega el derecho a desplazarse al resto del Estado español. Es decir, que no pueden salir del enclave y la situación viene desde meses atrás, previo al decreto del estado de alarma que impuso el Gobierno central, encabezado por Pedro Sánchez, a causa del brote del coronavirus Covid-19. 

“Aguantaré la huelga de hambre hasta que el espíritu salga de mi cuerpo, antes de que me metan en una cárcel marroquí”, asegura H.Q.*, que señala, de momento, no tener respuesta por parte de las autoridades competentes. “Buscamos en España un lugar donde se respeten los derechos humanos” añade M.A.J*, solicitante de asilo político.

M.A.J* fue encarcelado y torturado en Marruecos dos veces. En 2011 pasó más de un año en prisión tras participar en el movimiento del 20 de febrero, en el contexto de las llamadas primaveras árabes, brutalmente reprimido por el gobierno. En 2018 estuvo cuatro meses encarcelado tras ser arrestado en una manifestación de apoyo al movimiento social Hirak del Riff, una de las regiones más castigadas y reprimidas por el régimen marroquí.

“Otro compañero rifeño está en la misma situación, entre los demás hay periodistas, juristas, una persona muy enferma y otra que ha solicitado el asilo porque es perseguido por homosexualidad”, cuenta M.A.J*, activista en defensa de la justicia social y los derechos humanos en su país. “En Marruecos, el compendio de leyes morales heredadas de la época colonial, entre las cuales se encuentra la que penaliza la homosexualidad, sirven al régimen para perseguir a los activistas políticos”, relató a France 24 la periodista Hourria Garcia.

Vista de la Estación Marítima de Melilla durante el cierre de las fronteras terrestres con Ceuta y Melilla y la suspensión de vuelos y conexiones marítimas con España para evitar la propagación del coronavirus Covid-19, el 13 de marzo de 2020.
Vista de la Estación Marítima de Melilla durante el cierre de las fronteras terrestres con Ceuta y Melilla y la suspensión de vuelos y conexiones marítimas con España para evitar la propagación del coronavirus Covid-19, el 13 de marzo de 2020. © F. G. Guerrero / France 24

Ceuta y Melilla, tierra de nadie

La huelga de hambre de los solicitantes de asilo marroquíes es el último grito ante la falta de movimiento de los solicitantes de asilo en Ceuta y en Melilla, una práctica que algunas organizaciones y varios tribunales definen como irregular. El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TJSM) dio la razón, en 2018, a un solicitante de asilo que se encontraba retenido en Melilla y quería desplazarse hasta la península. Sin embargo, el pasado otoño, la Abogacía del Estado recurrió la sentencia. Alegó que las ciudades autónomas de Ceuta y de Melilla quedan fuera de la libre circulación de los solicitantes de asilo por estar fuera del espacio Schengen. Argumento que reiteró la Delegación del Gobierno en Ceuta al ser consultada por France 24.

En estos momentos, se espera que el Tribunal Supremo se pronuncie al respeto y siente jurisprudencia. El Servicio Jesuita de Migrantes de España, que acompañó al solicitante de asilo en la denuncia contra la Dirección General de Policía, entiende, con las resoluciones del TSJM en la mano, que la Policía Nacional “no puede limitar al extranjero en situación regular en España su derecho reconocido a circular libremente por todo el territorio nacional”.

Mientras, la legislación deja en manos de la “Comisaría General de Extranjería y Fronteras” la decisión de si las personas que están en el CETI pueden ir o no a la península. Y no de la dirección del centro, según refirió el responsable del CETI a las personas que están en huelga de hambre. Hace pocos meses, representantes de la comunidad argelina que vive en el centro de inmigrantes recibían la misma respuesta por parte de la Delegación del Gobierno de Ceuta ante sus demandas de salida.

Salidas a la Península por el Covid-19

“Tenemos la tarjeta roja, pero no sirve de nada”, denuncia M.A.J*. Añade que un trabajador del CETI les ha dicho que nadie se dará cuenta si mueren y que el director se muestra indiferente ante la huelga. “En la enfermería nos han amenazado con que comamos, de que la huelga no va a servir de nada, que nos quitarán la tarjeta roja y nos devolverán a Marruecos”.

La negativa a dejar salir del CETI a las personas en huelga se confunde con la limitación de la circulación consecuencia del decreto de estado de alarma en España. De hecho, el detonante de la protesta de los solicitantes de asilo ha sido el ser excluidos de las últimas salidas hacia la España peninsular, a pesar de llevar meses con la tarjeta roja y encerrados, a la espera. A finales de marzo, 142 personas fueron trasladadas a la península en dos embarques extraordinarios. Según la delegación del gobierno, estas salidas fueron concertadas con ONGs para liberar espacio en el CETI de Ceuta y así cumplir con las disposiciones del confinamiento.

Vista del paso fronterizo entre Ceuta y Marruecos tras el cierre de las fronteras entre España y Marruecos como medida preventiva por la crisis del coronavirus Covid-19, el 13 de marzo de 2020.
Vista del paso fronterizo entre Ceuta y Marruecos tras el cierre de las fronteras entre España y Marruecos como medida preventiva por la crisis del coronavirus Covid-19, el 13 de marzo de 2020. © Reduan / France 24

Al momento que se escribe este artículo, las diez personas llevan siete días ingiriendo exclusivamente agua, según H.G* .“De los 14 que empezamos, cuatro han tenido que abandonar por no sentirse con fuerzas. El resto seguimos con ánimo, pero cada vez más débiles”. La Delegación del Gobierno en Ceuta responde a este medio que “la huelga es falsa”. Sin embargo, los solicitantes de asilo reiteran que están dispuestos a someterse a análisis para probar la veracidad de su protesta “pero el médico del CETI nos ha dicho que tiene órdenes de no hacernos seguimiento”, asegura M.A.J*.

Contactada por este medio, la enfermería del CETI señala que no tiene autorización para hablar. El director del centro también argumenta no estar autorizado por el Ministerio para responder a los medios de comunicación. El área de migraciones del Ministerio de Seguridad Social dijo a France 24 que “se respetan en pie de igualdad los derechos de todos los residentes del CETI”.

En estos momentos hay 468 migrantes confinados en el CETI de Ceuta, que cuenta con una capacidad máxima de 512 plazas. En las habitaciones conviven alrededor de diez personas. Mientras hablamos con H.G.* se oyen gritos que llaman a la gente a recluirse en las habitaciones. Las instrucciones de confinamiento decretadas en todo el Estado han llegado al CETI y también los casos de Covid-19. El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria confirmó un caso positivo de coronavirus en una niña de 2 años, que ya ha sido atendida en el hospital.

* Son las iniciales de las dos personas en huelga de hambre con quien ha estado en contacto France 24 y que no quieren que su nombre completo salga publicado por razones de seguridad.

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