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Particulares prestan apartamentos en París para personal médico que lucha contra el Covid-19

Patricia Tordjam ha prestado una decena de departamentos al personal médico que lucha contra el Covid 19 en Francia
Patricia Tordjam ha prestado una decena de departamentos al personal médico que lucha contra el Covid 19 en Francia © France 24

En medio de la oleada de noticias negativas asociadas a la pandemia del Covid-19, en Francia se han desarrollado iniciativas solidarias. Más de 5.000 particulares han puesto a disposición sus propiedades para que miembros del personal médico los utilicen y así puedan mantenerse alejados de sus seres queridos y minimicen los riesgos de contagio.

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Patricia Tordjamn es empresaria inmobiliaria en París. Entre sus apartamentos y los de sus clientes cuenta con una veintena de propiedades que alquila para turismo en varias plataformas. Una de ellas es Airbnb.

Cuando la pandemia del coronavirus llegó a Francia, su primer reflejo fue salir a la calle a ayudar. Pero a sus más de 60 años pensó que no era prudente. Entonces la invitaron a prestar sus apartamentos en el sitio web de la iniciativa appart solidaire al personal médico y de asistentes sociales que están en la primera línea de la lucha contra el Covid-19.

“Yo quería ayudar en esta guerra y me dije a mí misma por qué no unirme a este programa. Tengo un montón de apartamentos vacíos, todo el mundo se fue, no hay turistas y estas personas pasan jornadas muy difíciles. Esto les permite, al menos, venir a mis apartamentos y los de mis clientes y sentirse un poco mejor, llegar a una casa limpia agradable y olvidar un poco, no digo mucho, pero un poco sus días difíciles", explica entusiasmada Tordjman.

Los propietarios deben ofrecer sus apartamentos en el sitio al que también entran los médicos, enfermeros y enfermeras, y los trabajadores sociales que están buscando un sitio para vivir y disminuir el riesgo de contagio a sus seres queridos. Los propietarios deben ceder sus viviendas al menos por cinco días y a cambio, el portal no les cobra la limpieza final. Luego la casa debe estar tres días vacía para evitar el contagio del personal de aseo.

En una semana, 5.000 propietarios pusieron sus viviendas a disposición del personal sanitario. La iniciativa está siendo replicada en varios países de la mano de la plataforma Airbnb.

"Los enfermeros que están en los apartamentos y el personal médico vienen de todas partes de Francia y son muy gentiles, gente adorable. Estoy muy feliz porque soy una mujer apasionada y verlos felices en los apartamentos me hace bien. Bravo a Airbnb y a todos los que como yo se van a unir a esta comunidad y plan de acción para todas estas personas que se sacrifican mañana y tarde por usted, por sanarlo", reconoce satisfecha Tordjman.

Julie Chabert, médico francesa: “Por prudencia, partí de manera urgente de la casa de mis abuelos”

En el sur de Francia, Julie Chabert lleva tres semanas combatiendo el virus. Ella es estudiante de último año de medicina en Marsella y realizaba su práctica entre dos consultorios médicos cerca de Avignon. Por eso, desde que comenzó el semestre, estaba viviendo con sus abuelos octogenarios que habitan cerca de sus trabajos. Pero se dio cuenta de que con la pandemia los estaba poniendo en riesgo vital: “al comienzo, como mucha gente, mantuvimos las medidas de distanciamiento social. No comíamos en la misma mesa, no usábamos la misma sala de baño, limpiábamos todo con alcohol, las manillas, los grifos, los interruptores, etc., pero comenzó a ser un poco desgastante”, explica la joven de 25 años.

Julie Chabret, estudiante de último año de medicina de Marsella, hace sus prácticas en dos consultorios en el sur de Francia. Las consultas son ahora mayoritariamente en línea pero no duda de que el Gobierno pueda llamarla para apoyar al personal médico en el hospital de Avignon.
Julie Chabret, estudiante de último año de medicina de Marsella, hace sus prácticas en dos consultorios en el sur de Francia. Las consultas son ahora mayoritariamente en línea pero no duda de que el Gobierno pueda llamarla para apoyar al personal médico en el hospital de Avignon. © France24/ captura de pantalla

La decisión de partir llegó rápidamente: “Un día estuve en contacto con un paciente que no me había prevenido que tenía tos y fiebre. En ese momento yo no tenía puesta la máscara porque no había suficientes para llevarlas todo el tiempo. Algunos días después empecé a sentir síntomas como fiebre, tos y dolor de cabeza. Luego me hice el test en Marsella y salió negativo. Pero por prudencia preferí partir con urgencia de la casa de mis abuelos", explica. 

Navegando en las redes sociales, Chabert dio con un enlace que llevaba a un mapa en el que varios particulares prestaban sus casas. Ella encontró una casa rural, no muy lejos de sus consultorios y de la casa de sus abuelos. Los sigue viendo, pero solo una vez por semana, cuando les lleva las compras con máscara, y mantiene la distancia social. “Tuve mucha suerte de encontrar algo bien ubicado, confortable y muy rápido. Pienso que es magnífico de la parte de estos particulares, del Ministerio y de Airbnb organizar esto porque permite salvar vidas, probablemente la de mis abuelos”.

Chabert sigue trabajando pero reconoce que tiene “cada vez menos consultas en persona y cada vez más en Internet, lo que nos protege”. Además han “recuperado un poco de material de protección, y unos particulares nos construyeron unos cascos con viseras para reemplazar la máscara cuando no tengamos más y para ahorrar máscaras”.

En su consultorio ya no trabajan de a dos sino que se dividen la semana para disminuir los contactos. Pero Chabert está esperando que la llamen del Hospital de Avignon. Como alumna de último año, el gobierno puede pedirle que apoye al personal médico allí donde haga más falta. Pero esa será otra historia para esta joven heroína francesa de la pandemia del Covid-19.

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