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Yosi Goasdoué, un corredor confinado en un palacio de campo

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Rennes (Francia) (AFP)

Un confinamiento en un lujoso palacio de campo: ante la imposibilidad de introducir una cinta de correr dentro de su piso en el centro de la ciudad francesa de Tours, el corredor Yosi Goasdoué encontró refugio en un enclave mucho más idílico.

Luego del anuncio del confinamiento para luchar contra el coronavirus, este atleta de 29 años, campeón de Francia de medio maratón, se hizo gracias a unos contactos con una cinta de correr para proseguir con su rutina de entrenamiento desde su casa.

Pero el aparato no cabía por la puerta de entrada...

Es entonces cuando se dirige a Louis-Albert de Broglie, propietario del 'château' de la Bourdaisière, un monumento histórico del siglo XVI transformado en hotel a una decena de kilómetros de Tours y rodeado de 55 hectáreas de parque donde el corredor puede ponerse a punto físicamente en un entorno de serenidad y sosiego.

Confinamiento obliga, el hotel de amplios pasillos y con habitaciones decoradas al estilo antiguo está cerrado, y Yosi Goasdoué lo tiene a su entera disposición, feliz de poder proseguir con sus entrenamientos: varios recorridos de carrera, aparatos de musculación en el sotobosque, un espacio para la relajación y el yoga.

"El joven atleta, nacido en Etiopía y adoptado por una familia francesa cuando era un niño, corre hasta 150 kilómetros a la semana por el parque, sin hacerse demasiadas ilusiones sobre la fecha del evento deportivo del año para él; los campeonatos de Europa de atletismo previstos a finales de agosto en París.

"Pero porque no haya competición no vamos a parar de correr. Yo entreno un tercio menos de lo que lo hacía cuando preparo una competición. El objetivo no es hacer el récord de vuelta al 'château' sino permanecer en forma para el final del confinamiento", afirma.

En total, apenas una decena de personas están instaladas en el complejo, entre la familia del propietario y algunos colaboradores, pero todos mantienen la distancia de seguridad, incluso durante las sesiones de deporte que Yosi Goasdoué les propone.

Cuando no está entrenando, aprovecha para disfrutar de la naturaleza y acude con regularidad al huerto del castillo para proveerse de materias primas para preparar su comida en las grandes marmitas del restaurante, ubicado en las antiguas caballerizas.

"Sin duda es el lugar ideal para vivir", reconoce.

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