Cultura para todos: las artes explotan y plantan cara al coronavirus

Marina Albero, pianista de jazz local, mira a la música y compositora Tiffany Wilson durante una 'Quarantine Sessions' en el estudio de grabación House of Breaking Glass, en Washington, EE. UU., el 29 de marzo de 2020.
Marina Albero, pianista de jazz local, mira a la música y compositora Tiffany Wilson durante una 'Quarantine Sessions' en el estudio de grabación House of Breaking Glass, en Washington, EE. UU., el 29 de marzo de 2020. © Karen Ducey / Getty Images / AFP

Si la cultura fuera Uma Thurman en 'Kill Bill' podríamos decir que se está haciendo fuerte por todos. Desde el inicio de la pandemia del Covid-19, no ha habido un día en que un concierto, una pintura y hasta un circo no haya sido liberado para enfrentar la cuarentena. Así se ha comportado el arte y esto nos ha dejado en lo que algunos llaman la 'Quarantine Tarantino'.

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Los más avispados han acertado en calificar esta situación de 'Quarantine Tarantino' (entiéndase el juego de palabras entre Quentin y cuarentena). Porque ni en su mejor guion el director de 'Pulp Fiction' y 'Reservoir Dogs' habría podido concebir el confinamiento de la mitad de la población por una violenta pandemia, causada por un virus de origen animal. La ficción superada por la realidad.

Pese a todo, a este surrealismo mundial sin referentes no le falta un halo tarantiniano. Y frente a la tensión y la tristeza de este cotidiano, la cultura se ha levantado con fuerza, casi como la Novia / Beatrix Kiddo de 'Kill Bill' o Shosanna de 'Inglorious Basterds', para confrontar al coronavirus. Ya que, como en estas cintas, el objetivo es no dejar vencer al virus, y ella, la cultura, es el antídoto.

Y así, junto a médicos y enfermeros, junto a científicos y trabajadores de múltiples servicios, los músicos han sido de los primeros en desenfundar sus armas para darnos fuerza. Seguidos luego de teatros y museos, de escritores y dibujantes, de gente del cine, artistas y libreros.

Hasta dejarnos un set virtual, tipo set de película de Tarantino, que ni Bill, ni Hans Landa, lo habrían podido parar. El Covid-19 tampoco lo va a lograr. Esta apertura cultural es mucho más grande y está a menos de un clic.

Solo, en un patio de butacas: la inspiración Drexler

Sin quererlo, más movido por la "bronca" que por la nota, el uruguayo Jorge Drexler fue el primer justiciero de la música, desamparada de presentaciones y conciertos. El 10 de marzo debía tocar en Costa Rica, pero el show tuvo que ser cancelado para evitar más contagios. Así que, motivado por la "bronca" de no ver al público, decidió ir a su encuentro e improvisó un concierto online para los ausentes. Su gesto, en un teatro que de tan vacío hacía eco, movió al resto a seguir su ejemplo.

Tarde o temprano, otro como Drexler lo hubiera hecho. Pero él fue inspiración y propulsor de que hoy podamos teclear a nuestro artista favorito y ver una actuación desde su casa o su estudio. A nivel España, están en abierto Ismael Serrano (todo su Facebook vale la pena), Estopa y Alejandro Sanz, acompañado del colombiano Juanes. Quien contagió a su vez a su par Carlos Vives (su hijo le hace la percusión), al argentino Fito Páez y al puertorriqueño Residente (René), en cuya versión casera de 'Latinoamérica' aparece el productor Gustavo Santaolalla.

En casa o no, la música siempre nos ha acompañado, vive en streaming y era fácil que se colara. Pero hoy tiene el extra de permitirnos ver al DJ francés Bob Sinclair pinchando con un maniquí, a Patti Smith aún más campechana, y a Chris Martin de Coldplay nervioso por hablar desde un chat. Hay una cercanía que antes no era tanta. Ya sea por su necesidad de no desconectarse del fan, o ya sea por su voluntad de hacernos llevadera esta locura tarantiniana.

Otros incluso han ido más lejos. El compositor canadiense Neil Young está ofreciendo lo que ha llamado las 'Fireside Sessions', las transmisiones más hogareñas que puedan encontrar, junto a las de Manu Chao, que ha resurgido en sus 'Coronarictus Smily Killer Sessions' para guiñarnos la actualidad. Por su parte, Brian May de Queen nos ha regalado una clase para aprender a tocar el solo de "Bohemian Rhapsody", mientras que el rapero ugandés Bobi Wine ha lanzado un tema sobre el coronavirus para concienciar en África. Toda una canción de servicio público.

En dos se divide el consejo musical para este apartado: el primero es acceder online al Montreux Jazz Festival de Suiza, uno de los festivales más potentes del mundo. Como no ha podido colgar su cartel, nos facilita ver más de 50 conciertos enteros, a la altura de Nina Simone, James Brown y Johnny Cash. El segundo es el #CuarentenaFest, "un festival de música en streaming para tiempos difíciles" que inició en España y ahora sigue su recorrido por Latinoamérica, con las voces de artistas emergentes.

¿Si Mahoma no va al museo, el museo irá a Mahoma?

El dicho está del revés, como el mundo, pero la respuesta es 'sí'. Si había alguien preparado para un encierro, bien entrenado como Uma Thurman con la katana, esos eran los museos, en general acostumbrados a tener tours, exposiciones y obras virtuales. Nunca será igual verlos en pantalla que de cara, pero tienen un punto: no hay filas, ni cabezas tapando pinceladas; solo dejan lugar para la contemplación, la ficha técnica y el 'zoom'.

Y la lista es larga: el Museo del Louvre de París; el British de Londres; en España, el Prado, el Reina Sofía y el Dalí; en Italia, la Galería Uffizi de Florencia y los del Vaticano; mientras que en Latinoamérica brillan los argentinos Bellas Artes y MALBA. No obstante, así como hubo un chispazo Drexler en la música, es en Twitter e Instagram donde la 'Quarantine' ha sacado lo mejor de estos templos del arte, unidos por la etiqueta #MuseumFromHome (#MuseosDesdeCasa).

No solo han incrementado los comentarios de las obras, sino que se muestran cercanos, con más entrevistas, videos del montaje tras bambalinas y hasta un reto: convertirse en una obra andante. La idea surgió en Ámsterdam, de la mente de Anneloes Officier, y consiste en imitar una célebre pintura usando tres objetos de casa. El 'challenge' #Tussenkunsteinquarantaine ("entre el arte y la cuarentena") se completa al mostrar cuán ingenioso fuiste con ese objeto que tal vez te sobraba.

Porque, ¿qué sería el arte sin la emoción? Un vacío, que se siente en el trabajo del pintor español José Manuel Ballester, que en su día sacudió obras famosas; les quitó la vida. Y hoy parece que también estas estén en cuarentena. No hay 'Meninas', y el 'Jardín de las delicias' no es tan delicia.

Para estos tiempos hay inagotables consejos sobre arte, pero uno los reúne a casi todos: 'Google Arts & Culture'. La plataforma del buscador incluye contenidos de más de 2.000 museos de 70 países diferentes, y permite desde analizar una única obra ('La torre de Babel') hasta fijarse en los rostros de Frida Kahlo o recorrer virtualmente parajes como la urbe jordana de Petra. Para los que quieran saber más, el MoMA de Nueva York y el Reina Sofía de Madrid ofrecen seis cursos sobre características del arte y uno sobre cubismo en la cultura moderna, respectivamente. Si bien la guinda es la Fundación Dalí que usa la tecnología Matterport 3D para hacer más vívido el recorrido.  

Los 'hashtag' o etiquetas que utilizan algunos museos del mundo para compartir sus obras en tiempos de cuarentena.
Los 'hashtag' o etiquetas que utilizan algunos museos del mundo para compartir sus obras en tiempos de cuarentena. © Lizeth M. Agredo Vásquez / France 24

En latín de cuarentena se dice 'panem (pan), circenses (circo) y video'

La valiente Ana Frank vivió antes que Tarantino. Pero hoy se ha igualado al cineasta haciendo de 'youtuber' y moviéndose en el audiovisual. Y es que a la casa-museo que resguarda la historia de su escondite se le ha ocurrido que una buena forma de dar relevo a su vivencia es a través de una serie de 15 capítulos. Ya no un diario, sino un videodiario, en el que imaginar cómo se hubiera expresado Ana de haber tenido una cámara y habernos retratado la realidad de su frase "querida Kitty, me siento oprimida por el hecho de no poder salir nunca".

Entonces la escritura la mantuvo en vida. Nosotros no solo contamos con ella, sino que vivimos rodeados de videos, de un boom cinéfilo y seriéfilo que ni en varias vidas podríamos liquidar. Y en esa dirección han apuntado los teatros, las óperas y los circos al abrir sus contenidos, que hasta cuentan con una oferta diaria. La mayoría son videos de espectáculos pasados, pero sus temas, así como un 'Don Giovanni' o un 'Lago de los cisnes', no pierden vigencia.

El que más organizado está siendo es el MET de Nueva York (el Metropolitan Opera), que actualiza cada semana sus streamings. A su lado caminan, sobre todo a través de YouTube, la Filarmónica de Berlín, el Bolshoi de Moscú y el Centro Dramático Nacional de España, en cuya programación de videos ha incluido lecturas de obras, entrevistas y un mensaje: la luz pronto volverá a escena. Una esperanza que llevó a la OLA, la Ópera de Latinoamérica, a reunir a 12 teatros de la región para crear una cartelera de lírica del Teatro Colón de Buenos Aires, del Municipal de Santiago, del Teatro Mayor de Bogotá y del Gran Teatro Nacional del Perú, entre otros.

Las obras guardan un pacto emocional con el espectador y claro, en formato online, pierden cierta gracia. No obstante, una tos ajena, un estornudo cerca del micrófono de alguien que sí estuvo allí, ver una risa de otro tiempo normal, es una emoción a domicilio. Vean la ventaja: en este show del Cirque du Soleil jamás se arriesgarán a ser elegidos como voluntarios, sin saber qué cara poner.

Por supuesto, en este apartado no olvidamos al mayor del audiovisual: el cine. Cómo hacerlo, si la cultura está en modo mujeres guerreras a lo Tarantino. Pero tal vez nuestro único consejo sería no encontrar refugio solo en las grandes plataformas (Netflix, HBO, etcétera) y dar una oportunidad a otros como Filmin, RTVE o Retina Latina. Las dos primeras se han puesto a la orden del encierro. También la Filmoteca Nacional del país, con un sinfín de películas y obras en abierto, con un plus: y es que la Academia Española de Cine ofrece los lunes, miércoles y viernes charlas en Instagram con grandes directores.

El cine latinoamericano no se queda atrás, con OndaMedia de Chile (desde fuera del país solo se puede ver una parte del catálogo, buscando por 'onda sin fronteras'); Cinéclubcito Boliviano que sí trata su filmografía nacional, pero también difunde cintas liberadas de otros países; Cine.AR Play de Argentina que adapta su cartelera según donde estemos; y, como señalábamos, Retina Latina, cuyo lema lo dice todo: "tu sitio para ver cine latinoamericano", con más de 170 producciones de carácter público y acceso gratuito para los ciudadanos de América Latina y el Caribe.

Listado de instituciones, páginas o plataformas que difunden y comparten un cine abierto, liberado y online para esta cuarentena.
Listado de instituciones, páginas o plataformas que difunden y comparten un cine abierto, liberado y online para esta cuarentena. © Lizeth M. Agredo Vásquez / France 24

Ser como Tarantino, George R. R. Martin y Patrick Stewart (o no)

En febrero, la Organización Mundial de la Salud (OMS), tras analizar 900 artículos científicos, dijo que nada mejor para nuestro cuerpo que ver la filmografía de Tarantino. Y cantar con Chris Martin, y ver a pie o en virtual el Prado, ir al teatro, a conciertos. Aunque llegados a este punto añadimos un pero: y es no caer en la angustia de querer y no poder hacerlo todo, incluida esta selección.

En esta cuarentena Tarantino se ha dedicado de lleno a su pasión por reseñar películas en la web de su cine de Los Ángeles, el New Beverly Cinema (los podcasts están aquí). George R. R. Martin está aprovechándola para escribir el final de 'Game of Thrones', su 'Winds of Winter'. Mientras que el actor Patrick Stewart dedica su tiempo a recitarnos sonetos de Shakespeare en Instagram. Se puede ser como ellos, o no. Se puede devorar la Biblioteca Digital Mundial de la UNESCO, con unos 20.000 mapas, textos, películas y fotografías en siete idiomas hoy en abierto, o no.

La cuestión es cómo la cultura, en todas sus disciplinas, nos ha demostrado que nada, ni un virus, puede frenarla, ya que va ligada a la vida. Y en vez de tumbarla, se despierta ante cada crisis y hace explotar todas sus bondades, solidaridad e imaginación.

Por eso el pianista londinense James Rhodes decidió liberar su libro 'Instrumental', un tributo al poder de la música que lo salvó de su pasado. O por eso la editorial española Norma ha compartido avances de nuevos cómics. O por eso la escritora británica J. K. Rowling ha liberado los derechos de Harry Potter para ayudar a los profesores, además de la plataforma 'Harry Potter at Home'.

Solo que después, muy pronto, la cultura va a necesitar que la disfrutemos y consumamos más que nunca, en una 'Post-Quarantine Tarantino Volumen II'.

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