Migrantes

El nuevo coronavirus, una amenaza para los que huyen

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Ante las medidas de confinamiento decretadas en varios países del mundo, los miles que no tienen hogar y que fueron obligados a dejar sus casas, enfrentan un nuevo desafío. Sin trabajo, ni vivienda, buscan opciones para superar la crisis desatada por el Covid-19. Algunos retornan a sus hogares, aunque eso les suponga riesgos, pero para otros, regresar es imposible.

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Sobrevivir, ese es el desafío de los miles de refugiados, solicitantes de asilo y desplazados en el mundo, pero en el contexto actual se enfrentan a nuevos problemas. Las decisiones de los gobiernos de establecer el confinamiento obligatorio en varios países han dejado a los migrantes en una especie de limbo laboral. Muchos son los que trabajan en la informalidad, lo que supone una falta de garantías que ahora se agudizan con la crisis.

En Túnez, algunos de los que ya se habían ubicado laboralmente, están en la incertidumbre. "Estos refugiados trabajan en el sector informal, que es el más afectado por el coronavirus. El impacto de la crisis es más palpable en ese sector. No se han adoptado medidas para ayudarlos, al menos en lo que respecta a sus necesidades básicas”, explica Romdhane Ben Amor, portavoz del Foro Tunecino por los Derechos Económicos y Sociales.

Para los migrantes, la imposibilidad de trabajar se traduce en hambre. “El país está experimentando una enfermedad y nos piden que no salgamos de la residencia. ¿Qué debo comer y beber? No recibimos ninguna ayuda alimentaria, ni siquiera jabón", comenta el solicitante de asilo de Chad, Mohammed Ahmed.

Retornar no es una opción para estos solicitantes de asilo. En India, los trabajadores que migraron a las grandes ciudades se vieron obligados a volver a sus casas, aunque eso preocupe a las autoridades de salud que temen que el virus pueda llegar a zonas donde no hay contagios por dicha movilización.

Raju, un trabajador migrante, explica que su única opción es regresar. “Tal y como están las cosas, nos quedamos sin trabajo en este momento, así que es mejor ir a casa. Como no hay transporte disponible, decidimos caminar todo el trayecto."

La historia también se repite en Myanmar, donde una avalancha de sus nacionales regresó, ante la falta de trabajo en la vecina Tailandia.

+ Y el dato de migración de la semana: 255 millones de dólares. La cifra que Acnur busca para responder al brote de Covid-19 y reducir el impacto del virus en las comunidades más vulnerables.

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