En Japón, estado de urgencia sin medidas coercitivas contra el coronavirus

Anuncios

Tokio (AFP)

El primer ministro japonés Shinzo Abe prevé declarar el martes el estado de urgencia durante un mes en varias regiones, incluidas las de Tokio y Osaka, donde los casos de covid-19 están aumentando considerablemente.

Sin embargo no aplicará medidas de confinamiento drásticas como en otros países porque las autoridades confían en la población para que respete las consignas.

¿Cómo funciona el estado de urgencia?

El estado de urgencia para casos sanitarios nació de una ley de 2012 con el objetivo de limitar la propagación de nuevas formas de gripe y fue modificada recientemente.

Este dispositivo solo puede ser activado bajo ciertas condiciones, entre ellas las que afectan a la rapidez de la propagación del virus y al impacto sobre la economía y la vida diaria.

Antes de declarar oficialmente el estado de urgencia, el primer ministro todavía tiene que consultar a un grupo de trabajo formado por expertos médicos y jurídicos.

Su aplicación afectara solamente a siete prefecturas (de un total de 47) donde la pandemia se propaga rápidamente, según los expertos médicos, y podría provocar la saturación del sistema sanitario.

Se trata de Tokio y sus regiones limítrofes de Chiba, Kanagawa y Saitama, de la región de Osaka y su vecina Hyogo (oeste del país) y de la prefectura de Fukuoka, situada en la gran isla del suroeste del archipiélago, Kyushu.

Hasta ahora, solo otra región (la isla de Hokkaido, que conoció un pico de contaminación en febrero), se vio afectada por el estado de urgencia pero había sido declarado por el gobernador sin base legal.

La medida duró tres semanas hasta que hubo una caída en el número de casos.

¿Qué permite el estado de urgencia?

Este estatuto refuerza los poderes de los gobernadores, que ahora tendrán la posibilidad de pedir a los habitantes limitar sus desplazamientos lo máximo posible. Algo que la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, ya empezó a hacer desde hace algunos días.

Las autoridades también podrán pedir a los comercios considerados no esenciales y que atraen a mucha gente (como los grandes almacenes o los lugares de entretenimiento) que cierren temporalmente.

Los transportes públicos continuarán sin embargo funcionando, incluso si la frecuencia debería disminuir, y la mayoría de comercios y servicios (supermercados, bancos, etc.) seguirán abiertos.

El derecho japonés, marcado por el estigma del período militarista hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, carece de mecanismos coercitivos de la autoridad con la población.

Por eso es muy difícil para las autoridades locales sancionar a los que no cumplan las normas.

¿Qué puede imponer un gobernador?

Con el estado de urgencia, el instrumento más potente es la posibilidad de requisar si fuera necesario edificios o terrenos para instalar unidades de cuidados médicos.

Los gobernadores también podrán cerrar edificios públicos, como escuelas y museos. Sin embargo el gobierno ya pidió a finales de febrero el cierre de los establecimientos escolares a nivel nacional.

¿Qué piensan los japoneses?

Las autoridades apuestan por el civismo de la población y de las empresas. Numerosos habitantes de Tokio ya se organizaron para trabajar desde casa, lo que provocó una caída significativa del tráfico en los transportes públicos de la capital, normalmente llenos.

Según un sondeo el lunes para la televisión privada TBS, el 80% de las personas interrogadas son favorables al estado de urgencia.