Nicaragua: Daniel Ortega, gran ausente durante la crisis del Covid-19

Una mujer con una mascarilla protectora para combatir la propagación del coronavirus Covid-19 camina frente a una foto del presidente nicaragüense Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo en Managua, Nicaragua, 27 de marzo de 2020.
Una mujer con una mascarilla protectora para combatir la propagación del coronavirus Covid-19 camina frente a una foto del presidente nicaragüense Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo en Managua, Nicaragua, 27 de marzo de 2020. © Oswaldo Rivas / Reuters

El mandatario nicaragüense Daniel Ortega ha brillado por su ausencia durante la crisis del Covid-19 en Latinoamérica. Sus detractores denuncian que el país centroamericano se encuentra en total “indefensión” por las controversiales medidas que promueve su Gobierno ante la pandemia, entre las que se encuentran grandes aglomeraciones para encuentros deportivos, culturales y políticos.

Anuncios

Hasta hoy, Daniel Ortega, presidente de Nicaragua, lleva sin aparecer públicamente 24 días. La ausencia del mandatario, de 73 años, ha generado una oleada de especulaciones sobre su estado de salud y su capacidad de manejar la crisis sanitaria del nuevo coronavirus, que sumaría recesión económica al país centroamericano al cumplirse dos años de otra crisis: el estallido social contra su Gobierno desde abril de 2018.

Ortega no ha sido visto en público desde el 12 de marzo cuando los medios de comunicación que controla su familia emitieron imágenes de un encuentro virtual entre los Jefes de Estado del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), en el que discutían como unir esfuerzos para enfrentar la pandemia del Covid-19 y su llegada a la región.

El pasado 3 de abril, muchos esperaban la reaparición del presidente durante las honras fúnebres de Jacinto Suarez, exdiputado sandinista y secretario de Relaciones Exteriores del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), quien falleció un día antes tras meses de haber estado hospitalizado por insuficiencia renal crónica.

Suárez, de 73 años, era muy cercano a Ortega e incluso compartieron prisión en los años setenta, cuando se sumaron al movimiento de guerrilleros sandinistas. A pesar de que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, aparecían en el programa oficial de homenaje póstumo, no asistieron a ninguna actividad programada, lo que aumentó los rumores sobre su salud.

Fotografía de archivo del diputado Jacinto Suárez durante una rueda de prensa en Managua, Nicaragua, el 5 de febrero de 2014.
Fotografía de archivo del diputado Jacinto Suárez durante una rueda de prensa en Managua, Nicaragua, el 5 de febrero de 2014. © Mario López / EFE

Historial de ausencias

No es la primera vez que se rumora a causa de la ausencia pública de Ortega. Entre febrero y marzo de 2014, su repentina ausencia generó diez días de fuertes especulaciones sobre su muerte que se disiparon cuando las cámaras lo mostraban recibiendo al recién nombrado cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de la arquidiócesis de Managua, tras un viaje a Roma, Italia. Esa vez, en tono burlesco el presidente comentó: “Usted me resucitó, señor cardenal”.

La ausencia se repitió entre mayo y junio de ese año (2014) y cuando comenzaron las revueltas contra su Gobierno en abril de 2018, inicialmente por la “inacción” de su Administración ante un incendio forestal en la reserva biológica de Indio Maíz, llevadas a cabo por jóvenes universitarios que derivaron en más protestas por las reformas al seguro social. En ese entonces, Ortega fue visto por última vez recibiendo a los funcionarios chavistas Adán Chávez y Elías Jaua el 12 de abril y reapareció en televisión rodeado de policías y militares hasta el 21 de abril, cuando los enfrentamientos entre elementos de seguridad contra manifestantes comenzaban a sumar fallecidos.

El presidente nicaragüense Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo cantan canciones revolucionarias durante una marcha llamada "Caminamos por la paz y la vida. Justicia" en Managua, Nicaragua, 29 de agosto de 2018.
El presidente nicaragüense Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo cantan canciones revolucionarias durante una marcha llamada "Caminamos por la paz y la vida. Justicia" en Managua, Nicaragua, 29 de agosto de 2018. REUTERS/Oswaldo Rivas

“Él (Ortega) se ausenta y caemos siempre en el reino de la especulación porque no hay transparencia en el Gobierno”, dijo a France 24 José Pallais, vocero de la Alianza Cívica, el grupo opositor que los últimos días ha denunciado a la comunidad internacional sobre lo que él considera una “negligencia” por parte del Gobierno ante la emergencia del Covid-19.

La legislación nicaragüense establece que los periodos de ausencia del presidente en funciones cuando sale del país deberán ser notificados y autorizados por el Parlamento. “Para un período mayor de 15 días y menor de 30 días requerirá previa autorización de la Asamblea Nacional. En este último caso corresponderá al vicepresidente de la República el ejercicio de la función de Gobierno de la Presidencia” cita el artículo 149 de la Constitución.

“Aquí lo que disponga la ley no tiene ningún valor porque la Asamblea está meramente sometida a lo que dice la pareja gobernante. No tiene autonomía o independencia.”, afirma el exdiputado Pallais y agrega que el Parlamento, dominado por la mayoría sandinista, “no va a tomar ninguna iniciativa”.

Opositores: Gobierno envía al personal médico a contagiarse

La ausencia presidencial se suma a la incertidumbre generada por la pandemia del coronavirus y las acciones del Gobierno no dejan de sorprender a sus habitantes. Mientras otras naciones de la región cierran fronteras, aeropuertos, decretan confinamiento y la movilidad pública para contender el brote, el Gobierno de Nicaragua hace lo contrario promoviendo una agenda de Semana Santa con actividades masivas como la marcha del personal médico “Amor en tiempos de Covid”, una especie de carnaval del personal sanitario con música, disfraces y dramatizaciones.

En las acostumbradas alocuciones meridianas de Rosario Murillo, esposa de Ortega y vicepresidente, “celebró” que Nicaragua hace frente a la pandemia. "Cumplimos 25 días de intensa campaña de cuido amoroso, responsable. Hace 25 días, el 11 de marzo, la OMS decretó pandemia por Covid-19. Cumplimos 25 días cuidándonos amorosa y responsablemente desde los hogares, las familias y las comunidades y en promoción de salud, cariño, vida desde todas las unidades y centros de salud de nuestra Nicaragua bendita, amorosa y siempre libre”, expresó Murillo.

Jesús Teffel, miembro del Consejo Político de la Unidad Azul y Blanco, un movimiento social opositor, afirma que el Gobierno “está mandando al personal médico a contagiarse” y advierte que la “crisis nos empieza a rebasar”, dijo a France 24. Su agrupación ha enviado comunicaciones directas a organismos internacionales como Unicef, la OEA, la ONU y el BCIE, denunciando que el Gobierno no está cumpliendo las medidas orientadas por Organización Mundial de la Salud (OMS).

Por su parte, el Gobierno desplegó a comitivas conformadas por sanitarios, policías, educadores y miembros del partido sandinistas a visitar los hogares para dar información sobre el Covid-19. Según datos oficiales, las comitivas han visitado más de 2 millones de hogares en todo el territorio, pero la ciudadanía ha documentado que estas visitan se realizan sin ninguna protección como mascarillas o guantes. “…continuamos monitoreando permanentemente desde toda nuestra gran campaña de promoción y protección de salud que incluye las visitas, que es el segundo ciclo ya y llevamos en total más de 2 millones de casas visitadas, varios hogares visitados varias veces”, declaró Murillo en sus informes públicos.

Un guardia de seguridad toma la temperatura a una mujer en la entrada de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en Managua, Nicaragua.
Un guardia de seguridad toma la temperatura a una mujer en la entrada de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) en Managua, Nicaragua. © Jorge Torres / EFE

Frente a este escenario, varios comercios y colegios privados han suspendido actividades, al tiempo que iniciativas ciudadanas promueven la cuarentena entre los habitantes. Según el opositor, “la mayoría de los actores están sensibilizados y están actuando en la medida de sus capacidades y en sus rangos de acción” pero las acciones no serán suficientes sin el apoyo del Gobierno. El expreso político también señala que la crisis sanitaria en Nicaragua podría generarse pasadas las vacaciones de Semana Santa y que los organismos internacionales deberán establecer mecanismos de “fiscalización” de cualquier ayuda que pueda recibir el Estado. Según él, el Gobierno no permitiría ningún tipo de iniciativa humanitaria externa. “Todo es gracias a ellos. Todo lo hacen en cuestión de cálculo político”, asegura.

Para el analista político Eliseo Núñez, el Gobierno “ha perdido credibilidad” tras el manejo de la crisis de 2018 y la prueba es que los ciudadanos no siguen las controversiales recomendaciones que brindan desde su gobierno. “Lo único que demuestra es que su liderazgo está destruido frente a un porcentaje enorme de la población porque a Ortega, apareciendo o no apareciendo, nadie le cree”, afirmó a France 24.

Mientras la ausencia de Ortega continúa generando dudas, la vicepresidente Murillo es quien dirige las instrucciones públicamente. En una de sus últimas comparecencias aseguró que “nuestro comandante Daniel aquí trabajando, dirigiendo, coordinando todos los esfuerzos que realizamos, que estamos y seguimos realizando porque tenemos un compromiso invariable con la patria”.

Los partidarios del presidente nicaragüense Daniel Ortega sostienen una foto de la vicepresidenta Rosario Murillo durante una marcha llamada "¡Mujeres valientes! ¡Mujeres victoriosas!" para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en Managua, Nicaragua, el 7 de marzo de 2020.
Los partidarios del presidente nicaragüense Daniel Ortega sostienen una foto de la vicepresidenta Rosario Murillo durante una marcha llamada "¡Mujeres valientes! ¡Mujeres victoriosas!" para conmemorar el Día Internacional de la Mujer en Managua, Nicaragua, el 7 de marzo de 2020. © Oswaldo Rivas / Reuters

Núñez afirma que Rosario Murillo sigue una estrategia en la que “pretende convertir a Ortega en una especie de deidad a la que se puede acceder muy pocas veces y en la que ella (Rosario) controla el día a día y deja a Ortega como alguien que se consulta hasta el final, un dios del olimpo, una deidad o cualquier similitud”.

Boletín de noticiasSuscríbase para recibir los boletines de France 24