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Aldeas de Cisjordania se protegen con retenes contra la pandemia

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Ein Yabrud (Territoires palestiniens) (AFP)

Máscara en la cara y chaqueta naranja flúo, Moayad Samha acerca un termómetro a la frente de conductor. Este palestino no es ni policía ni socorrista, sino voluntario en uno de los numerosos puestos de control improvisados que bloquean la entrada de las aldeas en Cisjordania.

En un intento por detener la propagación del nuevo coronavirus, que infectó a unas 250 personas en el territorio, las autoridades palestinas impusieron un confinamiento durante varias semanas.

Sin embargo, debido a la limitación de los presupuestos y a las restricciones impuestas por Israel, que ocupa ese territorio desde 1967, la policía palestina no puede vigilar eficazmente que se cumpla el régimen de confinamiento.

Los ciudadanos decidieron tomar a cargo el tema. A la entrada de Ein Yabrud, pueblo en el centro de Cisjordania, todos los conductores son detenidos.

Cinco voluntarios, entre ellos Moayad Samha, verifican sus documentos personales y del vehículo. Algunos conductores, procedentes de sectores en los que se han detectado numerosos casos de coronavirus, no irán más lejos. A otros les toman la temperatura.

Si es alta, se les pide que aguanten la respiración durante 10 a 15 segundos, de acuerdo con las recomendaciones del ministerio de Salud. Y si tienen dificultades para permanecer en apnea, los responsables de Ramalá son llamados para que realicen una prueba de detección.

"Tratamos de detectar el virus tanto como sea posible con nuestros medios limitados", explica Samha, abogado de profesión, a la AFP.

"A algunos conductores se les permite entrar en la aldea para hacer compras, pero otros son rechazados", comenta Mohamed Hawih, que supervisa el retén.

Hasta ahora no se ha detectado ningún caso en Ein Yabrud, pero hubo varios en la aldea vecina de Dair Jarir.

- Acceso limitado -

Las autoridades aprueban estas iniciativas ciudadanas, importantes para luchar contra la propagación de la pandemia, según un portavoz del ministerio del Interior palestino.

La policía palestina no puede acceder a muchas zonas rurales sin consultar a las autoridades israelíes, que no siempre conceden las autorizaciones necesarias.

De conformidad con los acuerdos de Oslo firmados en los años noventa, la autoridad Palestina administra las grandes ciudades de Cisjordania, pero 60% de ese territorio, es decir, la mayor parte de las aldeas, sigue bajo control israelí.

Sin embargo, en los últimos días han aparecido nuevos casos de contaminación en aldeas y campamentos de refugiados alejados de las principales ciudades, según Hawih.

- Trabajadores procedentes de Israel -

En la aldea de Dura Al Qara, aledaña a Ein Yabrud, los voluntarios llevan un uniforme amarillo con el nombre del municipio. Cuando llega un camión, los jóvenes comprueban la identidad del conductor, su origen y su destino, le piden que abra la puerta trasera e inspeccionan el interior del vehículo antes de dejarlo pasar.

Están buscando posibles trabajadores palestinos procedentes de Israel, porque miles de ellos han regresado Cisjordania en los últimos días y deben permanecer en cuarentena en sus hogares.

Con más de 9.000 contagios registrados oficialmente en Israel, muchos palestinos temen que el retorno de estos trabajadores sea sinónimo de una aceleración de la propagación en el territorio.

"Oímos mucho sobre los trabajadores de Israel, algunos están infectados, otros no", afirma Abdul Rahman Husein, a la entrada de Dura Al Qara, poblado hasta ahora sin contagios.

Por el momento, informa, al cooperar con las aldeas vecinas, "hemos detenido a cuatro enfermos" que no querían someterse a la cuarentena.

En Ein Yabrud, Mohamed Hawih asegura que estos nuevos controles no suscitan tensiones con los conductores detenidos. Destinados a reforzar la protección de todos contra el virus, son llamados los "retenes del amor".

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