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Guía numérica: ¿cómo interpretar las cifras de la pandemia de coronavirus?

Familias se confinan en sus casas de Bangkok, Tailandia, por la pandemia del coronavirus. Imagen de archivo del 23 de marzo.
Familias se confinan en sus casas de Bangkok, Tailandia, por la pandemia del coronavirus. Imagen de archivo del 23 de marzo. © Mladen Antonov / AFP

Los gobiernos de todo el mundo publican cada día nuevas cifras sobre los contagios, los recuperados y la víctimas mortales por el virus Covid-19. Centros de investigación emiten nuevas proyecciones para tratar de vislumbrar un futuro en esta inédita situación. Ante la constante avalancha numérica provocada por la pandemia, France 24 habló con dos epidemiólogos para aprender a navegar la información.

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De repente toda nuestra realidad depende de números. Cuántos contagios, cuántos muertos, cuántas camas de hospital, cuánto tiempo de aislamiento, cuántos exámenes diagnósticos. Vivimos pendientes de una "curva" y de qué tan deprisa crece para pasar lo antes posible el "pico" de contagios. 

Esta información puede llegar a resultar confusa, especialmente cuando cambia cada día y está envuelta de la alarma generalizada creada por la crisis sanitaria que atraviesa el mundo entero. 

¿Qué significa "la curva"? ¿Y "el pico"?

La famosa curva es una representación gráfica del número de casos a través del tiempo. Por eso, la curva de contagios, o de víctimas mortales, crece durante la fase de expansión del Covid-19 para luego remitir, disminuir y regresar a un mínimo. 

La curva crece de manera exponencial en una pandemia como la actual. Eso quiere decir que "el crecimiento de los contagios se produce cada vez más rápido", en palabras a France 24 de Óscar Franco, epidemiólogo y director del Instituto de Medicina Social y Preventiva (ISPM). "Los primeros 100 o 1.000 casos crecen en un mes, pero los próximos 10.000 crecen en una semana", explica. 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una rueda de prensa para anunciar las medidas de mitigación de la pandemia en la Casa Blanca, Washington, el 31 de marzo de 2020.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en una rueda de prensa para anunciar las medidas de mitigación de la pandemia en la Casa Blanca, Washington, el 31 de marzo de 2020. © Tom Brenner / Reuters

Cuanto antes se contiene ese crecimiento exponencial, antes se llega al pico de los contagios. Ese pico, que tiene en vilo al mundo entero, significa que "empieza a reducirse la velocidad de los contagios, que no los contagios" en sí, dice Franco. Ese pico se puede alcanzar con las medidas restrictivas que se impusieron en la ciudad china de Wuhan, el epicentro del brote, al reducir la capacidad de infección del virus por tener a la población aislada. 

Pero si no se toma ninguna medida, pasa algo distinto: France 24 también consultó a Megan Murray, profesora de Salud Global y Epidemiología en la universidad de Harvard, quien apunta que "la razón por la que hay un pico de contagios aunque no se haga nada es porque hay suficiente gente inmune en la población" que sirve de barrera a los contagios, algo llamado "inmunidad colectiva". 

¿Cómo interpretar las proyecciones a futuro?

Encontrar ese pico, ya sea por inmunidad o por confinamiento, es uno de los objetivos de las proyecciones que se desarrollan desde el inicio de la pandemia y que arrojan números directo a los titulares de prensa. Nos referimos a los modelos matemáticos que buscan estimar el número de contagios y de muertes en un período determinado.

Murray explica que esos modelos se basan en el "número reproductivo básico", que mide cuántas personas puede infectar una persona que ya está contagiada. En el caso del Covid-19, este número oscila alrededor del 2,4, es decir que una persona con el virus puede contagiar entre dos y tres personas más. Para calcular ese número, se tiene en cuenta "la capacidad de infección biológica del virus", "la probabilidad de transmisión si hay contacto" y "la duración de la infección". 

Sin embargo, hay muchas cosas que, en la pandemia actual, aún no se saben a ciencia cierta, como la duración de la enfermedad. También ocurre que "con las infecciones respiratorias" es más "difícil establecer qué es contacto": "¿Estar al lado de alguien en el metro es contacto?", se pregunta Murray. Por eso, la epidemióloga recuerda que "el número básico reproductivo" y por lo tanto los modelos que se desarrollan a partir de él, "es hipotético pero útil". 

En la misma línea, Franco recuerda que "mucha gente ve los modelos como una predicción", cuando su objetivo es "dibujar la magnitud de lo que puede ocurrir". "Las cifras tienen un objetivo, que es informar e ilustrar para facilitar la toma de decisiones y la preparación", agrega. 

Por eso, es importante mirar, según Murray, "qué suposiciones hacen los autores del modelo, si sus parámetros son sensatos" cuando sale una nueva proyección sobre la expansión del coronavirus. Se refiere a fijarse en qué escenarios se plantean: la propagación del virus sin tomar ninguna medida de prevención, o a la propagación en cuarentena, por ejemplo.

Franco agrega que "es muy importante considerar el tiempo". "Hay cálculos a un mes, cálculos a seis meses, que tienen una perspectiva completamente distinta". 

¿Cómo entender las magnitudes de la pandemia?

La avalancha de cifras confunde hasta el punto en que no nos extraña escuchar que más de 800 personas fallecieron en un solo día en España o en Italia. De igual manera, es difícil dimensionar qué significa que centenares de miles de personas estén contagiadas de la misma enfermedad. 

Por ejemplo, a la fecha de publicación de este artículo el número total de víctimas mortales desde el inicio de la pandemia se acerca a los 80.000, aproximadamente la misma cantidad de gente que muere en todo un año en un país como Ecuador. 

Trabajadores cavan nuevas tumbas en el cementerio más grande de Brasil, Vila Formosa, en Sao Paulo, en una imagen del 2 de abril de 2020.
Trabajadores cavan nuevas tumbas en el cementerio más grande de Brasil, Vila Formosa, en Sao Paulo, en una imagen del 2 de abril de 2020. © Amanda Perobelli / Reuters

Por otro lado, esa misma cifra supone una octava parte de todas las muertes que se producen en un año por enfermedades respiratorias relacionadas con la gripe estacional: 650.000, según datos de 2017 de la Organización Mundial de la Salud. Eso significa que, de media, cada tres meses mueren cerca de 160.000 personas por la gripe estacional, el doble de las víctimas mortales del coronavirus hasta la fecha. 

Las magnitudes de contagios en los países más afectados, como Estados Unidos, España o Italia, ya se cuentan por centenares de miles. Para entenderlo, basta con imaginar que el Camp Nou, el estadio del Fútbol Club Barcelona, tiene capacidad para casi 100.000 personas. Por lo tanto, Estados Unidos se acerca a tener cuatro Camp Nou llenos de personas confirmadas con coronavirus. 

Sin embargo, en otros lugares de América Latina, los contagios aún rondan los millares y las muertes las decenas o, como mucho, centenas. Actualmente Brasil cuenta con más de 600 víctimas mortales, lo que equivale a grandes trazos a la misma cantidad de senadores y congresistas del país lusófono, y superó los 10.000 contagios, una cifra que equivale a la cantidad de turistas extranjeros que llegan a Ciudad de México cada día, por ejemplo.

En cambio, en países como Colombia, Perú, Panamá o Argentina, el número de fallecidos no supera el centenar, que es lo mismo que imaginarse la cantidad de gente que vive aproximadamente en un bloque de ocho pisos. 

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